La Santa Sede anunció este miércoles 22 de mayo un nuevo cambio en el episcopado brasileño: el Papa León XIV aceptó la renuncia de Mons. Irineu Andreassa, O.F.M., al gobierno pastoral de la diócesis de Ituiutaba, en el estado de Minas Gerais, Brasil. En su lugar, nombró como nuevo obispo diocesano Mons. Valter Magno de Carvalho, hasta ahora obispo auxiliar de la arquidiócesis metropolitana de São Salvador da Bahia.
Dom Valter Magno asume esta nueva misión en una región que conoce bien, pues nació el 22 de febrero de 1973 en Capela Nova, en el mismo estado de Minas Gerais, dentro del territorio de la arquidiócesis de Mariana.
Fue ordenado sacerdote el 23 de agosto de 1997 y tiene una amplia trayectoria en la formación de clérigos, el acompañamiento pastoral y la docencia teológica.
En su vida ministerial ejerció diversos encargos: desde la docencia y dirección de seminarios hasta el trabajo parroquial y la dirección de escuelas diaconales. En 2020 fue nombrado obispo titular de Giufi y auxiliar en Salvador da Bahia, recibiendo la ordenación episcopal en enero de 2021. Es también miembro activo de la Comisión Episcopal para los Ministerios Ordenados y la Vida Consagrada en la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB).
CNBB: “Produzca buenos frutos en esta Iglesia Particular”
La CNBB, al saludarlo en su nueva responsabilidad, expresó su gratitud al Papa y alentó al nuevo obispo con las palabras del propio Pontífice en su primera Audiencia General: “Dios nos ama así: no espera que nos convirtamos en la mejor tierra, nos da siempre generosamente su palabra”.
Con este espíritu, los obispos expresaron su esperanza de que la nueva misión de Dom Valter “produzca buenos frutos en esta Iglesia Particular” y encomendaron su ministerio a la intercesión de San José, patrono de la diócesis de Ituiutaba.
Agradecimiento a Mons. Irineu Andreassa
Por su parte, la CNBB también dirigió un afectuoso mensaje de reconocimiento a Mons. Irineu Andreassa, quien deja el servicio activo como obispo tras 16 años de episcopado. Su servicio pastoral abarca el acompañamiento de las diócesis de Lajes e Ituiutaba, donde se destacó por su entrega con los más pobres, la promoción de la paz y la formación de nuevos agentes eclesiales.
“Su labor en la formación de líderes, la promoción de la paz y la defensa de los valores cristianos ha inspirado y sigue inspirando a muchos creyentes y comunidades”, expresaron los obispos en su carta de despedida, agradeciendo la entrega de Dom Irineu y encomendándolo a la protección de la Madre Aparecida en esta nueva etapa como obispo emérito.
Con este nombramiento, la Iglesia en Brasil continúa su camino de renovación pastoral, fortaleciendo el acompañamiento a las comunidades y promoviendo una Iglesia en salida, al servicio de la vida y la esperanza del pueblo.













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