ADN Celam

Obispo Atahualpa Hernández: La comunión es un don y una tarea que nos compromete a vivir y proclamar la unidad

Con el deseo de caminar juntos, se desarrolla el Encuentro Latinoamericano y Caribeño Nicea 1.700 años, bajo el lema “Fe, unidad y esperanza”. En este contexto, ADN Celam conversó con el obispo Atahualpa Hernández, expresidente de la Iglesia Evangélica Luterana de Colombia (IELCO), quien fue parte del panel titulado “Unidad y comunión”. Desde una perspectiva pastoral y teológica, compartió su visión sobre estas dos nociones necesarias para el caminar ecuménico.

Unidad y comunión

El obispo Hernández explicó que unidad y comunión no son términos equivalentes, aunque suelen confundirse: “Creo que parte de la diferencia está en el entendimiento que tengamos de aquello que nos une. En mi opinión, es Cristo. La comunión es el resultado visible de esa unión, pero también trasciende lo visible”.

El obispo luterano retomó el documento “La autocomprensión de la comunión en las iglesias luteranas”, publicado por la Federación Luterana Mundial en 2014, que define la comunión como don y tarea: “afirmar al mismo tiempo que es un don, que es algo que recibimos, pero que también es algo que nos compromete en una tarea por realizar. Tenemos la tarea de vivir, servir y proclamar esa comunión con nuestras palabras y acciones”, explicó.

Hernández considera que hay avances reales en el diálogo ecuménico, pero advierte que deben entenderse como procesos de largo aliento: “Este año celebramos 25 años de la Declaración conjunta sobre la Doctrina de la Justificación, fruto del diálogo católico-luterano. Pero también hay procesos con ortodoxos, menonitas, anglicanos y más recientemente con pentecostales”, señaló.

Procesos, no resultados instantáneos

Frente a un mundo acelerado que privilegia lo instantáneo, remarcó la necesidad de mirar el diálogo intereclesial desde una perspectiva de autocomprensión, conocimiento del otro y construcción de confianza: “Muchas veces hemos perdido esa confianza, y por eso hemos levantado tantas divisiones”.

Desde su experiencia como presidente de la IELCO, mencionó también iniciativas de colaboración intereclesial en Colombia, especialmente en contextos de violencia y migración.

“Hemos participado en misiones humanitarias en zonas de conflicto, y en la atención a poblaciones en movilidad en el Tapón del Darién o en regiones como Cúcuta, Arauca y Casanare”, detalló.

Claves para construir unidad y comunión

El obispo identificó dos elementos centrales para fortalecer el camino hacia la unidad cristiana: la confianza interpersonal y la formación: “Muchas veces la comunión comienza con relaciones personales entre sacerdotes, pastores, rabinos o shakes. Cuando hay amistad, hay posibilidad de cooperación”, sostuvo.

Sobre la formación, dijo que hay que conocer la propia identidad y la del otro permite eliminar prejuicios y temores: “Si no conocemos al otro, es fácil levantar barreras. Pero cuando hay entendimiento mutuo, es más fácil caminar juntos”.

De los eventos a los procesos

El Encuentro de Guatemala tiene entre sus frutos la propuesta de crear una plataforma permanente para el diálogo interreligioso y ecuménico. Para el obispo Hernández, este paso es fundamental para dar continuidad al trabajo iniciado: “Muchas veces nos quedamos en los eventos, pero no pasamos a los procesos. Esta plataforma puede ser una oportunidad para seguir construyendo juntos más allá de este encuentro”.

Valoró especialmente la metodología del evento, que combinó plenarios, exposiciones y trabajo en grupos pequeños, permitiendo compartir “preocupaciones, esperanzas y sueños”. A su vez, remarcó que “estamos acostumbrados a los eventos y no a los procesos”, por ello, considera que este encuentro es prometedor y esta plataforma podría dar continuidad a todo lo conversado.

“Confío, no tanto en nuestros esfuerzos humanos, que son frágiles, sino en la guía del Espíritu y el favor de Dios. Porque es Él quien nos llama a esta tarea”, concluyó.

Testimonio de vida y misión

Como presidente de la IELCO, el obispo Atahualpa Hernández acompañó a comunidades afectadas por la violencia, la promoción de la libertad religiosa, y la colaboración con organismos internacionales como la Federación Luterana Mundial y el Consejo Mundial de Iglesias.

Hoy, desde una mirada pastoral que une fe, acción y diálogo, su testimonio se suma a los de tantos líderes cristianos que en este encuentro en Guatemala confirman que la comunión es un camino posible si se construye desde el respeto, la escucha y el servicio compartido.

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