En el contexto del Encuentro Latinoamericano y Caribeño “Nicea 1 700 años: fe, unidad y esperanza”, que reúne a más de 80 representantes de 15 países, el equipo periodístico de ADN Celam conversó con monseñor Ángel José Macín, obispo de Reconquista (Argentina) y coordinador general de la Red Eclesial Gran Chaco y Acuífero Guaraní (Rechag). La entrevista sirvió para profundizar en los logros de la reciente Asamblea General de la red, celebrada en marzo en Villa Montes, Bolivia, y en los retos que aguardan de cara a la COP 30.
La segunda Asamblea General, detalló Macín, se llevó a cabo “a orillas del río Pilcomayo, un espacio tan bello como simbólico”, y permitió hacer balance de los primeros dos años de la Regchag, nacida en Asunción en 2023. Allí señaló el obispo, se delineó el Plan Estratégico 2025‑2027, cuyos ejes buscan reforzar el conocimiento integral de los biomas, desde la compleja hidrología del Gran Chaco hasta la riqueza cultural que da vida a sus pueblos.
El prelado subrayó que profundizar en la geología y el comportamiento de los acuíferos —incluida su vulnerabilidad a la contaminación— es condición para una defensa efectiva de la Casa Común. “Necesitamos traducir la ciencia a la vida cotidiana de las comunidades”, apuntó.
- Foto: Periódico El Gran Chaco
Un plan con rostro de territorio
Otro aspecto resaltado por el obispo dentro del plan de trabajo, está el cartografiar los conflictos socioambientales “con nombres y apellidos”, dejando atrás diagnósticos genéricos sobre extractivismo o monocultivos. Entre ellos, el curso alterado del Pilcomayo, el proyecto de hidrovía sobre el Paraná o el abandono histórico de los pueblos originarios del Chaco paraguayo emergieron como urgencias que reclaman acompañamiento regional y visibilización internacional.
Igualmente, la Asamblea también apostó por consolidar la estructura interna —comisión animadora, equipos técnicos, alianzas con universidades— y por robustecer la comunicación para lograr mayor incidencia. “Si la gente no se entera, no hay posibilidad de sumar manos”, advirtió el obispo.
Por último, indicó que se decidió que todo proceso formativo deberá incorporar la defensa del derecho al agua como hilo transversal. “El agua es la sangre de nuestros territorios; sin ella, no hay futuro posible”, enfatizó.
De los territorios a la COP 30
Interrogado por la presentación en Roma del documento “Un llamado por la justicia climática y la Casa Común: conversión ecológica, transformación y resistencia a las falsas soluciones”, Macín recordó que la Regchag participó activamente en su elaboración junto al Celam y otras redes. “Los diálogos territoriales nos proveen de datos y relatos concretos que luego llevamos a espacios globales”, explicó.
Aunque reconoce que las cumbres climáticas “no siempre cumplen sus acuerdos”, considera imprescindible que la Iglesia católica mantenga una voz profética: “Si dejáramos de insistir, confesaríamos resignación; y la desesperanza nunca es cristiana”.
Con miras a la COP 30 de Belém do Pará, la red priorizará la denuncia de megaproyectos que amenazan ríos y acuíferos y la defensa de los derechos de las comunidades locales, especialmente pueblos indígenas y campesinos.
- Foto: IPS Noticias
Articulación transfronteriza y redes de contención
Respecto a la animación pastoral, el coordinador describió la metodología de diálogos territoriales guiados por el principio de subsidiariedad: “Apoyamos a las comunidades en lo que ya pueden hacer y actuamos cuando el conflicto las sobrepasa”. La división por países se complementa con equipos binacionales o trinacionales cuando los problemas —como el desvío del Pilcomayo entre Paraguay y Argentina— trascienden fronteras.
“Trabajar en red” —insistió— significa compartir información, asesoría jurídica y espacios de incidencia. Así, la posible hidrovía del Paraná requiere un frente común con organizaciones de Brasil, Argentina y Paraguay para detener un modelo que “convertiría el río en canal de mercancías y condenaría su biodiversidad”.
Para todo ello, el líder religioso afirmó que es clave multiplicar alianzas con universidades, centros de investigación y organismos de Iglesia que aporten peritajes técnicos y legitimidad pública.
Redes eclesiales: nuevo sujeto evangelizador
Mirando al interior de la Iglesia, Macín reconoce que las redes territoriales son “un nuevo sujeto eclesial todavía en construcción”. Su integración con diócesis y conferencias episcopales no siempre es ágil; por eso, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) viene facilitando encuentros para definir identidades y competencias.
“En julio viajaré a Uruguay para dialogar personalmente con varios obispos; necesitamos tender puentes, no competir”, observó. A su juicio, la riqueza de las redes radica en “su flexibilidad y su capacidad de convocar saberes plurales”, sin perder la comunión con la estructura eclesial.
Su entrevista concluye con un llamado esperanzador: “Estos biomas —su gente, su agua— son un regalo de Dios. Nuestra misión es custodiarlo hoy para las generaciones que vienen. Y eso solo será posible, si lo hacemos juntos”.
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