ADN Celam

Obispos de Brasil celebran y reflexionan sobre el sacerdocio en el Día del Sacerdote

Cada 4 de agosto, la Iglesia celebra con gratitud el Día del Sacerdote, memoria de San Juan María Vianney, patrono de todos los sacerdotes. En este 2025, la conmemoración adquiere un matiz especial al celebrarse dentro del Año Jubilar de la Esperanza y en el marco del Mes Vocacional, que la Iglesia en Brasil vive con intensidad. Con este motivo, varios obispos brasileños compartieron mensajes de aliento, enseñanza y oración, resaltando la centralidad del sacerdocio en la vida eclesial.

Cardenal Orani: “Sin sacerdotes no hay Eucaristía, y sin Eucaristía no hay Iglesia”

Desde Río de Janeiro, el cardenal Orani João Tempesta recordó que este día es una ocasión para agradecer y orar por los sacerdotes, más allá de los gestos afectivos. “Los sacerdotes necesitan mucha oración para guiar bien al rebaño que les ha sido confiado”, expresó.

El purpurado remarcó que el sacerdote actúa “in persona Christi” y por eso “es Cristo mismo quien consagra la Eucaristía, quien absuelve los pecados y quien unge a los enfermos”. Insistió en evitar prejuicios personales: “No digamos ‘no voy a misa con tal sacerdote’, porque es Cristo quien actúa en él”.

Llamó también a cuidar a los sacerdotes, “preguntarles si están bien, si necesitan algo, y recordarlos siempre en nuestras oraciones”. Pidió no olvidar a los sacerdotes enfermos o ancianos, afirmando que “un sacerdote, una vez ordenado, es sacerdote para siempre”. En el contexto del Año Jubilar, el cardenal animó a pedir por nuevas vocaciones: “Que Dios nos conceda sacerdotes buenos y santos, misericordiosos con sus feligreses y portadores de esperanza”.

Mons. Anuar Battisti: “Hay una alegría escondida en la fidelidad”

El arzobispo emérito de Maringá, Mons. Anuar Battisti, dirigió un mensaje de aliento a sus hermanos sacerdotes. Inspirado en la figura de San Juan María Vianney, definió al Santo Cura de Ars como “un faro de fe, un hombre de oración, un pastor incansable del pueblo”.

Ante los desafíos del ministerio: fatiga, desánimo, incomprensión, recordó que “no fuimos llamados por ser los mejores, sino porque fuimos amados por Aquel que nos eligió”. Aconsejó volver al origen de la vocación: “Reaviven el don que llevan dentro. Recuerden cuándo dijeron su primer ‘sí’”.

Llamó a ser pastores “con olor a oveja, pero con la mirada puesta en el Cielo”, y a no descuidar la oración, la fraternidad sacerdotal y el cuidado personal: “El alma del ministerio es la intimidad con el Señor”. “Damos gracias por cada sacramento celebrado, por cada predicación, por cada visita a los enfermos, por cada gesto de perdón. Dios ve, incluso cuando el mundo no lo reconoce”, agradeció.

Mons. Lindomar Rocha: “El sacerdocio no es un privilegio, es una vocación que consume”

Con una reflexión teológica, Mons. Lindomar Rocha Mota, obispo de São Luís de Montes Belos, describió el sacerdocio como una “vocación de comunión y servicio”, que rompe con el modelo jerárquico del Antiguo Testamento: “Jesús no se presentó como un sacerdote más, sino como un sacerdote según el orden de Melquisedec”.

Contrapuso el gesto del lavado de pies a los ritos del Templo: “Mientras los sacerdotes se lavaban las manos, Jesús lavó los pies de los discípulos”. En ese sentido, insistió en que el verdadero sacerdocio “no es de prestigio, sino de ternura y compasión”.

El buen pastor da la vida por sus ovejas”, exclamó, recordando las palabras de Jesús. En cambio, el mal pastor “explota, manipula y desprecia”. Por eso, el llamado a servir es también “un juicio continuo sobre nuestra vocación”. “El servicio que el mundo considera agotador, en el sacerdocio de Cristo es fuente de sanación”, escribió, y concluyó recordando que: “ser llamado es gracia; servir es una respuesta”.

Mons. João Santos Cardoso: “Peregrinos porque son llamados”

El arzobispo de Natal, Mons. João Santos Cardoso, se unió a esta celebración resaltando que el lema del Mes de las Vocaciones “Peregrinos porque son llamados”, es un eco de la esperanza que sostiene toda vocación. “La vocación nace del amor gratuito de Dios y se sustenta en la esperanza activa de quienes creen, aman y sirven”.

Citó al Papa Francisco, recordando que “la vocación madura a través del compromiso diario de fidelidad al Evangelio”. Añadió que “toda vocación en la Iglesia es signo de la esperanza que Dios alimenta para el mundo”.

Refiriéndose especialmente al sacerdocio, señaló que el sacerdote es un “alter Christus, servidor de la comunión y misionero de la esperanza”. Aunque exige entrega y fidelidad, “la vocación sacerdotal es hermosa”, dijo. Frente a las dificultades que enfrentan muchos jóvenes, habló sobre la urgencia de una pastoral vocacional que sea “audaz, acogedora y perseverante”. Propuso como pilares “la oración, la escucha de la Palabra, el testimonio y el discernimiento comunitario”.

“Vocación: don y compromiso”

La Iglesia en Brasil celebra el Mes de las Vocaciones, con este motivo, el obispo Anuar Battisti remarcó que “toda vocación nace de un encuentro personal con Cristo” y no de un proyecto personal. “La vocación florece cuando encuentra corazones abiertos, comunidades acogedoras y testimonios coherentes”.

Recordó que la CNBB propuso desde 1981 el Mes de las Vocaciones como una oportunidad para redescubrir la llamada de Dios. Señaló que cada domingo de agosto está dedicado a una vocación específica, comenzando con el sacerdocio.

Llamó a las comunidades a ser “terreno fértil donde la llamada de Dios pueda resonar”. E insistió: “La vocación no se impone, se propone”.

Iglesia que ora por sus pastores

La vocación sacerdotal es un don que necesita ser sostenido por la oración de todo el pueblo de Dios. “Antes de presentar ofrendas a nuestros sacerdotes, oremos por ellos”, pidió el cardenal Orani.

En este Año Jubilar de la Esperanza, las palabras de los pastores se convierten en una invitación a mirar con gratitud a quienes han respondido al llamado de servir, y a acompañar con oración y afecto a los sacerdotes que, día tras día, “presiden los sacramentos, forman comunidades y consuelan a los afligidos”, como resaltó Mon. João.

“Que el fuego que los quema sea también el que los ilumina”, como escribió Mons. Lindomar.

Le puede interesar: Chile: Iglesia de Rancagua acompaña a familias tras tragedia en la mina El Teniente


Suscríbete gratis por a nuestro canal de Whatsapp https://bit.ly/4hbWWN0

Participa en los cursos y diplomados del Centro de Formación Cebitepal https://bit.ly/cebitep

Post a comment