En esta temporada de Adviento 2025, los obispos de las Antillas han enviado mensajes a sus comunidades, invitando a vivir un tiempo de reflexión, preparación y esperanza activa. Para los prelados, el Adviento es un momento para consolidar la vida comunitaria y asumir con responsabilidad la misión de ser luz y guía en la sociedad.
Adviento: un tiempo para soñar y esperar
El obispo John Persaud, Administrador Apostólico de la Diócesis de Montego Bay, instó a los fieles a asumir la esperanza como motor de vida, incluso ante las señales de violencia y destrucción en el mundo: “Estamos llamados a ser ESPERANZA y a vivir la ESPERANZA”, dijo Mons. Persaud.
Citando al profeta Isaías, recordó la visión de un mundo donde la violencia y la guerra desaparezcan: “No alzará espada nación contra nación; no habrá más entrenamiento para la guerra” (Is. 2:1-5).
Mons. Persaud señaló que este tiempo de Adviento es una invitación a vivir el sueño de Dios: un mundo de justicia, paz y amor, donde las palabras y acciones reflejen cuidado y solidaridad por los demás. “Mucha gente vive en la oscuridad sin poder y agua, pero podemos ser LUZ y AGUA VIVA para ellos”, exhortó.
La fuerza de la humildad en la Iglesia
En su mensaje, Mons. Persaud resaltó la enseñanza del Papa León XIV sobre la lógica de la pequeñez: “El reino de Dios no se impone con despliegues de poder, sino que crece como la más pequeña de todas las semillas plantadas en la tierra (Mc 4,31)”. Esta perspectiva, dijo, representa la verdadera fuerza de la Iglesia, que no depende de recursos, estructuras o influencia social, sino de la luz del Cordero y del Espíritu Santo.
El obispo también recordó la advertencia del Papa Francisco: “Una comunidad cristiana en la que los fieles, sacerdotes y obispos no sigan el camino de la pequeñez no tiene futuro” (Homilía en Santa Marta, 3 de diciembre de 2019).
Para Persaud, este camino se traduce en acciones: palabras amables, gestos de cuidado, y la disposición a compartir desde lo poco que tenemos.
Preparando el corazón para la venida del Señor
Por su parte, el arzobispo Gabriel Malzaire, de la Arquidiócesis de Castries, recordó que el Adviento es un tiempo sagrado de espera, anhelo y conversión: “El Adviento nos invita a preparar nuestros corazones para la venida del Señor, tanto su nacimiento en la historia como su regreso en gloria”, expresó Mons. Malzaire.
Destacó que las lecturas de Isaías nos desafían a despertar del letargo espiritual y a actuar como instrumentos de esperanza y portadores de luz en tiempos de incertidumbre, miedo o tensión social.
El arzobispo Malzaire también hizo un llamado a las comunidades a vivir un Adviento activo, marcado por la oración, la reconciliación y la caridad: “Que este Adviento sea para todos nosotros un tiempo libre de violencia y crimen, una temporada de corazones tranquilos y comunidades pacíficas”.
Invitación a la esperanza activa
Ambos obispos coinciden en que la celebración del Adviento en las Antillas es una oportunidad para fortalecer la vida comunitaria y asumir la misión de la Iglesia desde la humildad y la esperanza. Los obispos Persaud y Malzaire llaman a los fieles a participar activamente en sus parroquias, familias y comunidades, reconociendo que cada cristiano puede ser un instrumento de luz, agua viva y transformación social.
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