ADN Celam

Padre Fabio Antunes: “Gracias a todo el equipo Cebitepal que me acompañó en estos tres años”

Fabio Antunes do Nascimento acompañó durante tres años el trabajo del Centro de formación Cebitepal. Este sacerdote brasileño llegó al Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) como secretario adscrito en 2022. “Llegué para estar 8 meses y he durado en esta misión tres años”, expresó a ADN Celam.

En ese entonces, durante una coyuntura muy puntual acompañó a la entonces directora del Cebitepal, Susana Nuin, “me pidieron hacer un diagnóstico para responder al mandato que había en desarrollo con la renovación y reestructuración”.

Así fue como conoció poco a poco personal, plataforma tecnológica, todas las operaciones dentro del Cebitepal fue así como remitió un informe preliminar a la Presidencia y fue nombrado director interino, que tras la asamblea general de obispos en Puerto Rico, en 2023, se convierte oficialmente en el director.

Primeros pasos

Cuenta el padre Fabio que el primer desafío consistió en la modernización de la plataforma tecnológica: migraron a moodle, optimizaron la búsqueda y publicación de ofertas académicas, pasarelas de pagos y gestión administrativa.

Si bien la pandemia significó un tiempo complejo para muchos, también las modalidades de formación mutaron a estos espacios de tecnología, por lo que el número de estudiantes se incrementó.

“Actualizamos la interfaz de inscripción, de ubicación de los cursos, de pasarela de pagos”, comenta. Así pues, de ser un Centro con cursos y diplomados presenciales, la oferta virtual creció exponencialmente.

De un promedio de 500 estudiantes por año a la fecha han llegado a 10.000, por supuesto, ofreciendo la misma calidad formativa y abierta a todos, no solo clero, sino laicado y vida religiosa.

Asimismo, respondiendo al plan global, la oferta académica se fundamentó en los cuatro sueños del Papa Francisco en Querida Amazonía: social, cultural, ecológico y eclesial.

Grandes apuestas

Otro aspecto fundamental, comenta el padre Antunes, fue el apoyo con las redes territoriales, alianzas logradas con apoyo del Centro de programas y redes de acción pastoral (Ceprap).

También la demanda de formación específica a Obispos, un pedido explícito del cardenal Robert Prevost (ahora León XIV), siendo prefecto del Dicasterio para obispos, hizo en la Asamblea 39 de Puerto Rico.

Es así como elaboraron el curso de media training para obispos, pensando en cómo afrontar crisis comunicacionales y en la formación sobre temas de protocolos de protección y atención a víctimas, este último se incluyó también a comisiones nacionales y diocesanas.

El curso de músicos y predicadores ha significado otro buen hito en la gestión de Antunes. Méritos que traslada a “dos grandes amigos y compañeros de camino” en referencia al padre Pedro Brassesco y el biblista Francisco Bermeo.

Ambas apuestas son frutos de muchas manos, de muchas cabezas, por eso, “quiero subrayar la alegría que tuve de trabajar con ellos. Fue un aprendizaje muy grande y el carisma y liderazgo de ambos”.

Espera que estos dos cursos sigan, porque no es solo el arte del discurso o de la música, se trata del “lenguaje de la evangelización”. Considera que muchos de los participantes tienen esa necesidad de un acompañamiento institucional de la Iglesia.

Agradecimiento a todos

El padre Antunes se despide con mucho agradecimiento a la Presidencia y Secretaría General del Celam por todo el apoyo y, en especial, con el equipo del Cebitepal “hombres y mujeres comprometidos”, que “me hicieron muy fácil la vida”.

Si bien era un equipo pequeño, cada uno demostró no solo profesionalismo, sino un servicio a la Iglesia, una vocación asumida, una respuesta a Dios que nos llama”. A todo el personal Cebitepal “le doy mil gracias”.
Desde ya da la bienvenida a su sucesor, Rafael Luciani. Está seguro que impulsará nuevos programas orientados al proceso de recepción de Sínodo en su calidad de consultor y teólogo estudioso de esta área.

“Tengo Rafael como uno de los teólogos más importantes de la Iglesia en este momento acerca del tema de la sinodalidad y tengo convicción que va a impulsar mucho esta contribución”.

Por supuesto, el padre Antunes en los venideros días encontrará un momento para el abrazo con su familia, retomar las clases en el equipo docente de la Universidad Católica don Bosco de Mato Grosso. Seguirá en el equipo continental del Sínodo, porque “cada uno aporta a la Iglesia, donde Dios nos pone”.

 

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