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Padre Pedro Brassesco: una misión marcada por la continuidad, la sinodalidad y la articulación pastoral

Foto: ADN Celam

Próximo a concluir su gestión como secretario general adjunto del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), el sacerdote argentino Pedro Brassesco habló con ADN Celam con quien compartió sobre su trayectoria, las lecciones aprendidas y los desafíos que considera quedan por delante para la institución.

El directivo fue nombrado en noviembre de 2021 en el marco del proceso de renovación y reestructuración profunda que adelantaba este organismo de la Iglesia. Asumió su tarea con un gran sentido de continuidad y compromiso con una Iglesia en salida, sinodal y articulada en red.

Renovación institucional con protagonismo continental

Sin lugar a duda, uno de los principales avances en su gestión ha sido precisamente la consolidación del proceso de renovación institucional. Para el padre Brassesco, no se trataba solo de mantener el rumbo, sino de asegurar que este camino fuera conocido y asumido por las conferencias episcopales del continente y las Iglesias locales como un proceso propio.

En ese sentido, afirmó que esta era una de las tareas encomendadas por las directivas a la secretaría general, por lo que valoró el esfuerzo por comunicar, socializar y acompañar esa transformación, clave para fortalecer el papel del Celam como organismo de servicio al pueblo de Dios en América Latina y el Caribe.

Cuidado pastoral con espíritu sinodal

Otro de los aspectos destacados por el sacerdote argentino fue el acompañamiento en áreas pastorales sensibles como la protección de menores. Durante su gestión se logró constituir una red latinoamericana y caribeña orientada a crear conciencia y brindar apoyo a las conferencias episcopales y organismos eclesiales que ya venían desarrollando esfuerzos en este ámbito.

Esta iniciativa se enmarca en una apuesta decidida de la Iglesia de la región por una “cultura del cuidado”, profundamente vinculada con la dimensión sinodal que atraviesa la vida de la Iglesia hoy.

Sinodalidad, camino y vida eclesial

El proceso sinodal fue igualmente destacado como uno de los ejes centrales de su gestión en estos años de servicio. Desde la fase continental de discernimiento, hasta la etapa asamblearia y ahora la de recepción del Sínodo, el Celam ha cumplido una función de escucha, comunión y participación que encierra a todo el continente.

Para Brassesco, este camino sinodal no solo ha sido una metodología, sino una forma de ser Iglesia que se expresa en la participación de todos los actores eclesiales, y que debe permear incluso la vida cotidiana de las parroquias.

Articular redes y fortalecer una Iglesia colaborativa

Con la mirada puesta hacia el futuro de la institución, el padre Brassesco se refiere a unos grandes desafíos. El principal, asegura, es dar continuidad al trabajo colaborativo en redes, fortaleciendo la articulación entre las conferencias episcopales, los distintos organismos continentales y las instancias pastorales que abordan temas específicos.

En su concepto, el Celam debe continuar siendo un organismo de servicio, no un centro de producción de contenidos o lineamientos, sino un catalizador de procesos de discernimiento conjunto que respondan a los desafíos pastorales del continente.

Para él, el enfoque colaborativo y la escucha mutua son señales de una Iglesia que ya no espera respuestas desde una directiva, sino que construye caminos comunes desde la base. “Entre todos los actores que vienen trabajando pueden efectivamente ir discerniendo desafíos y respuestas pastorales en cada una de las temáticas planteadas”, asegura, señalando que esto hace parte del horizonte sinodal que la Iglesia está llamada a seguir profundizando.

Una mirada agradecida y esperanzadora

Al dejar el cargo, el padre Brassesco indica que se va alegre, pues se lleva la experiencia de una Iglesia viva, diversa, profundamente arraigada en la fe de sus pueblos. Además, resalta la pluralidad cultural y territorial que conoció a lo largo de su servicio en el Celam, esto indicó, le confirmó que “el Espíritu Santo actúa en cada rincón del continente de manera particular, y que esa diversidad es una riqueza que debe ser valorada, no un obstáculo”.

Esta mirada más amplia le ayudó a entender que muchas veces los problemas que se viven en las comunidades no deben verse como trabas, sino como parte de una riqueza que hay que valorar y entender que es la acción de Dios la que va obrando. La acción pastoral, dijo, debe partir de esa certeza: “que el Espíritu actúa en la historia concreta de los pueblos”.

Una nueva misión con espíritu sinodal en Argentina

Por último, compartió que ahora, al retornar a su diócesis en Concepción del Uruguay, Argentina, ha sido encargado por su obispo para acompañar la creación de una nueva parroquia en una zona de fuerte crecimiento poblacional.

Para el padre Brassesco, esta nueva misión representa para él una oportunidad de poner en práctica lo vivido y aprendido en el ámbito continental, además de poder experimentar la sinodalidad desde la base, en una comunidad concreta. Su sueño es que esta parroquia nazca con una identidad sinodal, centrada en la participación, la escucha y el caminar juntos.

 

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