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Panamá: Monseñor Ulloa pide humildad, servicio y alabanza como actitudes para sanar la vida nacional

Foto: Episcopado panameño

Con una eucaristía presidida por el arzobispo metropolitano de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, la Iglesia panameña dio inicio este 31 de agosto a la novena en honor a Santa María la Antigua, Madre y Patrona del país. En su prédica, el prelado aclaró que esta novena no es una tradición más, no es un rito vacío ni repetitivo, sino un camino que debe inspirar a la conversión de la sociedad panameña.

Iluminado por el Evangelio de San Lucas “El que se humilla será enaltecido”, el arzobispo exhortó a recuperar la humildad y el servicio a ejemplo de María como principio fundante de esta nación. Recordó que, fue el Papa León X quien erigió esta diócesis, la primera en tierra firme del continente. Resaltó como los orígenes de la Iglesia panameña en Darién muestran cómo Dios elige lo pequeño y olvidado para fundar grandes proyectos.

María como modelo para la nación

El presidente del episcopado panameño se refirió al ejemplo de humildad y servicio que caracterizó a la Virgen María, observó que este debe traducirse en la sociedad en acciones concretas de solidaridad, de justicia y de fraternidad. Subrayó que, así como ella dijo “hágase en mí según tu palabra” y corrió presurosa a servir a Isabel, urge igualmente que Panamá se abra a la entrega generosa, al servicio y a la alabanza

Una patria que olvida a los pobres pierde su alma”, mencionó Ulloa, señalando que el banquete del Reino está abierto a quienes la sociedad deja al margen, los vulnerables, a los cojos, ciegos y lisiados. Dijo además que, bajo el amparo de María “Panamá debe esforzarse por ser una nación justa, fraterna e inclusiva, donde los últimos sean los primeros”.

Llamado a la vida nacional

Aterrizando su reflexión a la realidad nacional que toca al país, comentó que Panamá está viviendo momentos de tensiones sociales, desigualdad económica y crisis de confianza institucional. Por lo que exhortó a que la Novena de Santa María la Antigua sea un auto-examen de conciencia nacional. “¿Estamos buscando los primeros puestos de poder y privilegio, o nos estamos poniendo al servicio del bien común? ¿Estamos reproduciendo un modelo de exclusión o estamos abriendo la mesa a los más pobres?”, interpeló el arzobispo.

Concluyó, mencionando tres caminos que en su punto de vista, permitirán abrir un camino para trabajar en la construcción de una nación más justa y solidaria: disponibilidad para abrir caminos de diálogo y reconciliación, servicio hacia los más vulnerables y alabanza para reconocer la acción de Dios en medio de las dificultades.

 

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