“Perú ocupa un lugar especial en mi corazón. Allí compartí con ustedes alegrías y fatigas, aprendí la fe sencilla de su gente y experimenté la fuerza de una Iglesia que sabe esperar aún en medio de las pruebas”. Así lo afirmó ayer el papa León XIV al dirigirse a los obispos peruanos, con quienes se reunió en la visita ‘ad limina’. Un momento intenso, marcado por la alegría, la emoción y la amistad. “Hemos sido como una familia, alrededor del padre”, cuenta a la Agencia SIR el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, monseñor Carlos García Camader, obispo de Lurín, refiriéndose a la consolidada relación entre el episcopado peruano y el Santo Padre, quien hasta 2023 ha sido el obispo de Chiclayo, después de haber sido durante mucho tiempo misionero agustino en el país.
“Creíbles en la comunión”
“Les suplico que les recuerden a mis queridos hijos del Perú que el Papa los lleva en su corazón y los recuerda con afecto, de modo especial en la oración”. Así empezó León XIV su discurso, en español. “¿Cómo responder a los múltiples desafíos que hoy se presentan a la Iglesia peruana en su tarea evangelizadora?”, preguntó el Papa. “Vivir a la manera de los apóstoles”, fue la respuesta, es decir, “con sencillez, valentía y total disponibilidad para dejarnos conducir por el Señor”.
“Vivir así significa, ante todo, custodiar y promover la unidad y la comunión. Los Apóstoles, dispersos por el mundo, permanecían unidos en un mismo sentir y en una misma misión. También hoy, la credibilidad de nuestro anuncio pasa por una comunión real y afectiva entre los pastores, y entre estos y el Pueblo de Dios, superando divisiones, protagonismos y toda forma de aislamiento”.
Vivir como los apóstoles significa, además, “salir al encuentro, a escuchar, a acompañar y a comprender para llevar a todos hacia Dios. Esta cercanía -explicó el Papa- abraza al presbiterio, a los seminaristas, a la vida consagrada y a todo el Pueblo de Dios, con una especial predilección por los más frágiles y necesitados”.
Cuestiones clave para el país
Volvemos a dar la palabra a Mons. García: “La reunión duró tres horas y abordamos muchos temas, empezando por las cuestiones que afectan a nuestro país, como el aumento de la violencia y los sicariatos, y la corrupción generalizada. También se habló de la inminente campaña para las elecciones presidenciales. El Papa nos invitó a ser profetas de paz y evangelizadores. En cuanto a las elecciones, es fundamental cuidar la democracia”.
¿Qué se llevan a casa los obispos peruanos de esta visita? “Tres cosas sobre todo”, afirma Mons. García: “En primer lugar, la importancia de mantenernos, como obispos y como Iglesia, en comunión, y ayudar a que el Perú mismo viva en esta comunión. Luego, saber evangelizar y ser misioneros, dar testimonio y transmitir la belleza del Evangelio. Por último, trabajar por la paz, que nos interpela a todos”.
Testimonio valiente y auténtico
Muy contento con el desarrollo del encuentro se muestra el cardenal Carlos Castillo Mattasoglio, arzobispo de Lima y primado del Perú, en declaraciones para la Agencia SIR. “Durante la mañana, gracias también a las palabras de algunos hermanos, resonó con fuerza una pregunta: ¿Cómo anunciar el Evangelio en un contexto de corrupción generalizada y debilidad de las instituciones, como el que se vive en Perú? Nos dijimos que es fundamental la credibilidad de la Iglesia, su testimonio valiente y auténtico del Evangelio de Jesús”.
Otra consideración está directamente relacionada con la misión del papa León: “Robert Francis Prevost fue elegido Papa también por su bondad, su credibilidad. Como obispos peruanos, que tuvimos al obispo Prevost como hermano, la mejor manera de apoyar al Papa es dar testimonio del Evangelio, ser creíbles. Y esto pasa necesariamente, en nuestro país, por un esfuerzo de cambio, por renovar esta sociedad, en la que las mafias están tan arraigadas. Esto implica también una conversión interna por nuestra parte”.
Particularmente involucrado en este encuentro estuvo Mons. Edinson Farfán Córdova, obispo de Chiclayo, la diócesis que fue dirigida por el obispo Prevost, y agustino como el Papa. “El Papa se sintió como en casa y nos habló con el corazón. Nos pidió que fuéramos testigos del Evangelio, evangelizadores y misioneros, siguiendo el ejemplo de Santo Toribio de Mogrovejo, de quien celebramos este año los 300 años de su canonización. Un obispo misionero que supo llegar a todos, especialmente a las periferias más lejanas. Durante el encuentro con el Papa, todos pudieron hacer preguntas, en un clima de libertad y fraternidad”.
El obispo de Chiclayo concluye: «Del encuentro con el Papa se desprende que estamos llamados a ser voz profética, y a serlo, como nos pide el Papa León, que, como hijo de san Agustín, está muy atento al misterio de la comunión, en la colegialidad episcopal”.
Foto: Vatican News.













Post a comment