El Papa León XIV ha presentado su intención de oración para este mes de julio, pidiendo que los fieles acojan la gracia de “aprender a discernir, saber elegir caminos de vida y rechazar todo lo que nos aleje de Cristo y del Evangelio”. El Pontífice sitúa así el ejercicio del discernimiento espiritual en el centro de la experiencia cristiana, un llamado que cobra fuerza en un mundo marcado por la velocidad de los cambios y la proliferación de opciones que parecen equivalentes.
En un breve mensaje que acompaña la publicación de el Video del Papa, León XIV subraya que la sabiduría para decidir no es mero cálculo humano, sino escuchar al Espíritu Santo y permitir que ilumine las zonas oscuras del corazón. “Solo así —señala— nuestras decisiones conducirán a la alegría del Evangelio”.
Discernir en tiempos de complejidad
El video del Pontífice, realizado por la Red Mundial de Oración del Papa en colaboración con la diócesis de Brooklyn, muestra el itinerario de una joven que, perdida en un bosque simbólico, encuentra el rumbo gracias a una tenue luz que representa la voz interior del Espíritu . El recurso cinematográfico ilustra la confusión que experimenta la humanidad cuando carece de puntos de referencia y la necesidad de una brújula interior que permita distinguir el bien del mal.
A lo largo del audiovisual emergen escenas cotidianas —un aula, una cocina familiar, una parada de autobús— que plasman la toma de decisiones en la vida ordinaria: optar por el perdón, la justicia y la solidaridad. Cada fotograma remite a la convicción de que el discernimiento no se improvisa; se cultiva con silencio, oración y acompañamiento espiritual hasta adquirir la “musculatura” necesaria para responder a los retos que plantea la era digital.
La oración inédita que el Papa reza condensa esta pedagogía: invoca al Espíritu Santo como “luz de nuestro entendimiento” y “dulce aliento en nuestras decisiones”, y suplica la capacidad de detenerse, examinar los sentimientos y abrazar la voluntad de Dios. Ese texto —incluido al final del video— se ofrece como guía para los grupos de oración y comunidades que deseen profundizar en la práctica del examen ignaciano.
Una escuela interior
El énfasis en la formación que se sugiere responde también al horizonte del Jubileo 2025, cuya gracia plenaria está ligada, entre otras condiciones, a orar por las intenciones del Pontífice. Desde esa perspectiva, julio se convierte en un laboratorio espiritual en el que la Iglesia invita a sus miembros a ejercitar la escucha, la lectura orante de las Escrituras y el diálogo con un acompañante que ayude a identificar la voz de Dios entre tantas voces.
Con este llamamiento, León XIV confía en que surja una generación de creyentes capaces de leer los signos de los tiempos y de orientar sus elecciones —personales y comunitarias— hacia el bien común. La intención de oración no termina en un deseo piadoso: propone un itinerario concreto que empieza hoy, en el silencio de la propia habitación, y se proyecta en decisiones que construyan una cultura de vida allí donde cada uno está llamado a servir.
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