En Paraguay más de 130 jóvenes de distintas regiones del país, se dieron cita en la Casa de Retiros Emaús, en Luque, para participar del Curso de Animadores de Comunidades Juveniles 2026 (CACJ), un espacio que ayudó a fortalecer los procesos de acompañamiento pastoral y la participación comprometida de adolescentes y jóvenes en el campo de Iglesia.
Las extensas jornadas de formación apuntaron a ofrecer a los animadores herramientas que les permitan luego acompañar a otros jóvenes en procesos de maduración personal y espiritual, así como también promoverlos como agentes multiplicadores para que, de lo aprendido, lo integren en las distintas realidades pastorales de sus comunidades parroquiales donde participan.
- Foto: Episcopado paraguayo
Un proceso integral de aprendizaje y experiencia
El itinerario sugerido llamó el interés de los jóvenes durante varios días, por ello, comprometidos con la propuesta se animaron a participar de jornadas de oración, formación doctrinal, reflexión pastoral y dinámicas comunitarias, favoreciendo una vivencia integral y profunda en sus vidas.
La eucaristía de apertura marcó el tono del encuentro al invitar a los jóvenes desde el inicio a reconocerse y sentirse amados por Dios, motivando en ellos a una reflexión sobre una Iglesia viva inmersa en la vida diaria y atenta a los signos de los tiempos.
- Foto: Episcopado paraguayo
Iglesia en salida y corresponsabilidad juvenil
Uno de los acentos del curso fue el fortalecimiento de la conciencia de Iglesia como Pueblo de Dios, llamada a vivir la comunión y la misión. A través de talleres y análisis de documentos pastorales, los jóvenes abordaron los desafíos actuales de la Iglesia en Paraguay y la necesidad de construir espacios de encuentro, diálogo y cercanía.
El proceso animó a los participantes a asumirse como discípulos misioneros, corresponsables de la vida eclesial y protagonistas en sus comunidades locales.
- Foto: Episcopado paraguayo
Cuidado, espiritualidad y envío misionero
En sintonía con las orientaciones de la Iglesia universal y nacional, el CACJ 2026 dedicó un espacio significativo a reflexionar sobre la cultura del cuidado, abordando la prevención de abusos y la creación de entornos seguros, especialmente para los más vulnerables. Los jóvenes profundizaron sobre su responsabilidad como animadores y aportaron propuestas para fortalecer las líneas de prevención a nivel eclesial.
La experiencia concluyó con momentos de espiritualidad y una celebración de envío, en la que los animadores renovaron su compromiso de servir con alegría y esperanza. El CACJ 2026 se consolidó así como un espacio clave de formación y proyección misionera juvenil.
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