“Jóvenes: peregrinos de esperanza en el camino de Emaús”, fue el lema que inspiró el XXVII Encuentro de Pastoral Juvenil de la Región Andina, realizado del 5 al 8 de marzo de 2026 en Lima, Perú. Delegados y asesores de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú se reunieron para reflexionar sobre la realidad de las juventudes y discernir cómo la Iglesia puede acompañarlas desde una perspectiva evangelizadora, sinodal y comprometida con los desafíos sociales de la región.
Durante estos días, el encuentro combinó momentos de oración, talleres formativos, espacios de diálogo y trabajo colaborativo que permitieron analizar la situación de los jóvenes andinos y compartir experiencias pastorales entre los países participantes.
Durante las jornadas, los participantes trabajaron con la metodología del poliedro, inspirada en la exhortación apostólica Christus Vivit del Papa Francisco, lo que permitió analizar la diversidad de realidades juveniles presentes en los países andinos, identificando contextos, desafíos, esperanzas y temores que atraviesan la vida de los jóvenes.
Desafíos de la juventud
El programa incluyó dos paneles que abordaron temas relevantes para la pastoral juvenil.El primero, titulado “Jóvenes, el ahora de Dios”, permitió reflexionar sobre situaciones actuales como la migración juvenil, la realidad de la Amazonía, así como los desafíos de la pastoral en contextos urbanos y universitarios.
El segundo panel, “El camino de la Pastoral Juvenil Latinoamericana y su incidencia social”, puso el acento en la necesidad de consolidar procesos pastorales que impulsen el compromiso social de los jóvenes y su participación activa en la vida de la Iglesia y la sociedad.
Se presentó la reflexión “Frente a la cultura del desencanto: la sinodalidad como camino de la pastoral juvenil”, en la que se abordó la necesidad de construir una Iglesia más participativa, cercana y corresponsable en el acompañamiento de las juventudes.
Trabajo pastoral y compromisos regionales
Los delegados se organizaron en comisiones de trabajo dedicadas a formación, misión y voluntariado, y comunicación. En estos espacios se plantearon iniciativas orientadas a dinamizar los procesos pastorales juveniles en la región.
Al concluir el encuentro, cada país asumió tres compromisos pastorales con el objetivo de continuar articulando esfuerzos y profundizar la colaboración regional.
Asimismo, se anunció que el próximo Encuentro de Pastoral Juvenil de la Región Andina se celebrará en Ecuador en 2028.
Conclusiones para el camino pastoral
Entre las principales conclusiones del encuentro se subrayó que los jóvenes son el presente de la Iglesia, por lo que su participación y protagonismo deben ser promovidos en todos los procesos pastorales. También se resaltó que la pastoral juvenil debe configurarse como “casa, familia y espacio de acogida”, especialmente para quienes enfrentan situaciones de migración, crisis de identidad o vulnerabilidad social.
Otro de los puntos señalados fue la importancia de promover una pastoral juvenil inculturada, capaz de responder a contextos diversos como la Amazonía, los entornos urbanos y las realidades universitarias. También se concluyó en que la sinodalidad debe orientar el trabajo pastoral, como respuesta a lo que se describió como una “cultura del desencanto”, impulsando la escucha, la participación y la corresponsabilidad en la vida eclesial.
El documento también menciona la necesidad de procesos formativos integrales, que integren el crecimiento humano, la espiritualidad cristiana y el liderazgo social, así como el compromiso público de los jóvenes inspirado en el Evangelio y la doctrina social de la Iglesia. Se hizo hincapié en el papel de la comunicación pastoral y la articulación regional para consolidar la identidad de la Región Andina y dar visibilidad al trabajo con las juventudes.
Envío con espíritu misionero
En el mensaje final, el obispo de Galápagos, Mons. Patricio Bonilla Bonilla, agradeció el camino compartido durante el encuentro: “Queridos hermanos y hermanas de la Región Andina, agradezco profundamente a Dios por este tiempo compartido como Iglesia. Ha sido una gran alegría encontrarnos, escucharnos y caminar juntos en este encuentro realizado en Lima, Perú”.
Dirigiéndose a los jóvenes, recordó la invitación de Jesús al compromiso con los demás: “Joven, hoy Jesús te invita a ser como el Buen Samaritano: no pases de largo ante el dolor de los demás; detente, acércate y sana con tu amor”.
El obispo concluyó con un mensaje de continuidad para la pastoral juvenil de la región: “Sabemos que seguimos caminando juntos como Región Andina, acompañando a nuestros jóvenes y construyendo una Iglesia cada vez más cercana, sinodal y misionera. Nos vemos en nuestro próximo encuentro en Ecuador en 2028”.
Discípulos misioneros
El encuentro finalizó con el propósito de seguir articulando esfuerzos regionales, impulsar procesos formativos y promover iniciativas que permitan a los jóvenes vivir como discípulos misioneros y agentes de transformación en sus comunidades.
Los organizadores agradecieron además el apoyo de ACN Internacional y de diversas instituciones que hicieron posible la reunión, entre ellas la Orden de Carmelitas en el Perú, la Casa de cambios Cambio Sol y el Consultorio Edith Stein.
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