Con el objetivo de acompañar de manera cercana a las comunidades golpeadas por los recientes incendios, el equipo de la Vicaría de Pastoral Social Cáritas de la Arquidiócesis de Concepción en Chile comenzó un trabajo territorial en las zonas más afectadas. La iniciativa tiene el propósito de articular esfuerzos pastorales y sociales orientados a la reconstrucción humana, material y espiritual de las personas y familias damnificadas.
El recorrido fue encabezado por el vicario de Pastoral Social, monseñor Óscar García, junto a agentes pastorales y profesionales del área social, y tuvo como primer punto de encuentro la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Penco. Este espacio eclesial ha cumplido un rol valioso durante la emergencia, al abrir sus instalaciones para acoger temporalmente a pacientes del Hospital de Penco Lirquén y al personal del SAR local durante la evacuación, además de funcionar actualmente como centro de acopio solidario.
En la parroquia, la delegación fue recibida por el párroco Víctor Fernández, el vicario Néstor Díaz y miembros de la pastoral social, quienes compartieron la experiencia vivida durante los días más críticos del siniestro y los desafíos que hoy enfrenta la comunidad.
Escuchar el dolor para reconstruir la esperanza
La visita continuó en la capilla Santa Teresa de Los Andes, en Villa Italia, donde el impacto de los incendios se hizo palpable a través del testimonio de animadores comunitarios como María Jara, Marcos Salas y Fernando Mella. En ese espacio, el equipo pastoral pudo conocer de primera mano las pérdidas, el temor vivido y, al mismo tiempo, la fortaleza de una comunidad que busca ponerse de pie desde la solidaridad y la fe.
El recorrido concluyó en Lirquén, donde el párroco Raúl Castillo y la coordinadora de Pastoral Social, Inés Nova, relataron la destrucción del templo parroquial, símbolo no solo arquitectónico sino también espiritual para la vida comunitaria del sector.
Como parte de este proceso, la Pastoral Social Cáritas definió un equipo territorial que asumirá la coordinación del acompañamiento en las distintas zonas afectadas. Monseñor Óscar García tendrá a su cargo la asistencia y el acompañamiento espiritual, mientras que profesionales del trabajo social asumirán responsabilidades específicas por territorio y áreas clave, como la coordinación de donaciones, la logística y el vínculo institucional.
Iglesia que camina con su pueblo
Desde la comunidad de Penco, el padre Néstor Díaz valoró especialmente la presencia del obispo y del equipo pastoral en terreno, destacando que este gesto permite “tomar contacto real con la vida de las personas, creyentes y no creyentes, y transmitirles que, pese a las pérdidas, no todo está perdido”. Señaló además la importancia de rescatar signos de la vida pastoral, como el cáliz utilizado en la Eucaristía, y expresó su esperanza de que la capilla pueda convertirse nuevamente en un espacio de servicio y acogida para el barrio.
El inicio de este trabajo territorial abre una nueva etapa en la respuesta eclesial frente a la catástrofe, poniendo el acento en un proceso sostenido de acompañamiento, organización comunitaria y reconstrucción de vínculos.
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