ADN Celam

Ponerse la corona del servicio: los Reyes Magos boricuas cuentan su misión

En la Iglesia de Puerto Rico, la Epifanía no es solo una fecha del calendario litúrgico, es una experiencia viva que atraviesa la fe, la cultura y la memoria colectiva de su pueblo. Desde 2010, la Fundación Reyes Magos y su Mejor Regalo Inc. ha asumido la misión de mantener encendida esa estrella que guía, llevando la tradición, la música típica y el mensaje espiritual de los Tres Reyes Magos a niños, envejecientes, familias y comunidades que viven momentos de fragilidad.

Con más de 54.750 personas impactadas a lo largo de su historia, esta obra se ha convertido en un verdadero bálsamo de alegría, esperanza y fe, especialmente allí donde el dolor, la soledad o la incertidumbre amenazan con apagar la ilusión.

A través de visitas a hospitales, hogares de personas encamadas, instituciones infantiles, misas, conciertos navideños y promesas de Reyes, la Fundación ha logrado que la Epifanía se extienda durante todo el año. La música típica puertorriqueña —con el cuatro, las maracas, el güiro y la guitarra— se transforma así en un lenguaje del alma que conecta generaciones, reconcilia historias y tiende puentes con la diáspora boricua.

La Epifanía es una experiencia viva

Cada aguinaldo cantado y cada gesto solidario hacen visible una espiritualidad encarnada que anuncia que Dios sigue manifestándose en la sencillez, en la cercanía y en el servicio.

En un Puerto Rico marcado hoy por crisis sociales, económicas y emocionales, el mensaje de los Reyes Magos adquiere una fuerza renovada. Desde esta realidad concreta, ADN Celam dialogó con quienes encarnan simbólicamente a los Reyes del presente, para profundizar en el sentido actual de la Epifanía, el impacto comunitario de la Fundación y la transformación que provoca tanto en quienes reciben la visita como en quienes sirven como voluntarios.

Esta entrevista es una invitación a redescubrir que la Epifanía es una experiencia viva que sigue iluminando caminos de solidaridad, esperanza y compromiso en América Latina y el Caribe.

“En medio de la oscuridad siempre hay una luz que guía”

Pregunta: En el Puerto Rico de hoy, marcado por crisis sociales, económicas y emocionales, ¿por qué consideran que el mensaje de los Reyes Magos sigue siendo tan necesario y actual?

Respuesta: Porque el mensaje de los Reyes Magos nace precisamente en un contexto de incertidumbre y dificultad. Ellos emprendieron un camino sin tener todas las respuestas, guiados solo por la fe y por una estrella. En el Puerto Rico de hoy —marcado por crisis económicas, sociales, emocionales y espirituales— ese mensaje cobra una vigencia profunda: nos recuerda que aun en medio de la oscuridad siempre hay una luz que guía, y que el bien se construye caminando juntos.

Los Reyes Magos nos enseñan a no rendirnos, a seguir buscando, a ofrecer lo mejor de nosotros incluso cuando no sobra nada. Su mensaje invita a la solidaridad, a la esperanza activa y a la responsabilidad colectiva de cuidar a los más vulnerables. Hoy más que nunca, Puerto Rico necesita volver a creer que es posible sanar, reconstruir y caminar hacia un futuro más justo y humano.

Una esperanza viva

P.: Más allá de la época navideña, ¿qué impacto ha tenido la Fundación en las comunidades que acompaña durante todo el año?

R.: Aunque la Epifanía es nuestro punto de partida, nuestra misión no se limita a una fecha en el calendario. Durante todo el año acompañamos comunidades a través de visitas a hospitales, hogares de envejecientes, instituciones de niños, promesas de Reyes, actividades culturales, conciertos educativos y acciones solidarias.

El impacto se ve en gestos sencillos pero profundos: personas que se sienten escuchadas, acompañadas y valoradas; comunidades que recuperan la alegría de reunirse; niños que aprenden que la fe y la cultura son parte de su identidad; adultos mayores que sienten que su historia sigue teniendo un lugar. Nuestra presencia constante siembra vínculos, fortalece el tejido comunitario y mantiene viva una esperanza que no depende solo de la Navidad.

Misión que transforma

P.: ¿Cómo transforma esta experiencia no solo a quienes reciben la visita de los Reyes Magos, sino también a los voluntarios que se suman a la misión?

R.: Esta misión transforma a todos. Quienes reciben la visita experimentan consuelo, alegría y la certeza de no estar solos. Pero los voluntarios también son profundamente transformados. Al servir, descubren que dar cambia la mirada, ablanda el corazón y redefine lo que realmente importa.

Muchos voluntarios nos dicen que, al vestirse de Reyes o acompañar una visita, vuelven a conectar con su propia fe, su infancia y su propósito. Aprenden que servir no es un sacrificio, sino un privilegio; y que el verdadero regalo no es lo que se entrega, sino lo que se recibe en forma de gratitud, humanidad y sentido de vida.

Una fuerza común al servicio del bien

P.: ¿Qué tipo de personas pueden integrarse o apoyar la Fundación, incluso si no tienen experiencia artística o mucho tiempo disponible?

R.: La Fundación está abierta a todos. No se necesita experiencia artística ni grandes cantidades de tiempo para formar parte de esta misión. Basta con tener un corazón dispuesto a servir. Hay espacio para quienes pueden cantar o tocar un instrumento, pero también para quienes desean ayudar organizando, acompañando, orando, donando recursos o simplemente estando presentes.

Cada talento cuenta y cada gesto suma. Hay personas que aportan una tarde al año, otras que colaboran desde la distancia, y todas son igual de importantes. La Fundación es un espacio donde la diversidad de dones se convierte en una fuerza común al servicio del bien.

“Convirtiendo lo cotidiano en un acto de amor y servicio”

P.: Para quienes viven fuera de Puerto Rico o en otras realidades de América Latina, ¿cómo pueden inspirarse en esta Fundación para sembrar esperanza en sus propias comunidades?

R.: Nuestra experiencia demuestra que no hacen falta grandes estructuras para sembrar esperanza. Lo esencial es el compromiso humano y la convicción de que la cultura, la fe y la solidaridad pueden transformar realidades. Quienes viven fuera de Puerto Rico pueden inspirarse en este modelo adaptándolo a su propio contexto: rescatando tradiciones locales, creando espacios de encuentro, acompañando a los más vulnerables y llevando mensajes de unidad y dignidad.

La Epifanía no pertenece a un solo país; es un mensaje universal. Cada comunidad puede encontrar su propia “estrella” y seguirla, convirtiendo lo cotidiano en un acto de amor y servicio.

Llamados a ser Reyes Magos hoy

P.: Si tuvieran que invitar a alguien hoy a convertirse en un “Rey Mago del presente”, ¿qué gesto le propondrían como primer paso?

R.: Le propondríamos un gesto muy sencillo: detenerse y mirar al otro con compasión. Escuchar a alguien que lo necesita, tender la mano a quien está solo, ofrecer tiempo, perdón o compañía. No hace falta esperar una fecha especial ni tener grandes recursos; basta con la disposición del corazón.

Porque todos estamos llamados a ser Reyes Magos hoy. Los invitamos a ponerse su corona —la corona del servicio, de la humildad y del amor— y a ofrecer su Mejor Regalo: su corazón, sus manos, sus energías, su esfuerzo y su capacidad de amar.

Cuando damos esos dones con sinceridad, la Epifanía deja de ser una historia lejana y se convierte en una experiencia viva que transforma nuestra vida y la de quienes nos rodean. Ahí comienza el verdadero camino del Rey Mago del presente.

Le puede interesar: Movimiento Laudato Si’ proyecta 2026 como un año para “pasar de la esperanza a la acción”

Suscríbete gratis por a nuestro canal de Whatsapp https://bit.ly/4hbWWN0

Inscríbete en “Together”, la plataforma de formación masiva sobre sinodalidad https://bit.ly/4mkqeuk

Porque hay que cuidar a quienes protegen la creación, llega el podcast La Vida pende de un Hilo https://bit.ly/46cGUiB

Escucha el Himno del Jubileo en su versión latinoamericana y caribeña https://bit.ly/41l312</a

Post a comment