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Pre-COP Sur en Brasil: la Iglesia se posiciona frente a la crisis climática con propuestas proféticas

Con motivo del proceso preparatorio hacia la COP30, que se celebrará en Belém do Pará en 2026, la Iglesia católica del sur de Brasil organizó la Pre-COP Sur, un encuentro que reunió a voces académicas, sociales y eclesiales para debatir la urgencia de la crisis climática y los caminos hacia una justicia socioambiental integral.

El encuentro, que se desarrolló del 17 al 20 de julio en Governador Celso Ramos (Santa Catarina), forma parte del proyecto “Iglesia rumbo a la COP30”, promovido por la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), en colaboración con las conferencias regionales de Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul.

“El mundo se está desmoronando”

El primer panel del encuentro fue protagonizado por el profesor Paulo Antunes Horta, del Departamento de Botánica de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), quien ofreció un diagnóstico de la crisis climática.

Su intervención fue un pedido a la acción: “Desde la publicación de la encíclica Laudato Si’ en 2015, las respuestas a la crisis climática han sido insuficientes y el mundo se está desmoronando”, advirtió.

Con datos actualizados, Horta mostró que la concentración de dióxido de carbono (CO₂) en la atmósfera ha alcanzado las 422 partes por millón (ppm), el nivel más alto en la historia de la humanidad. “El calentamiento y la acidificación de los océanos ya superan los límites de seguridad preindustriales”, señaló, y advirtió sobre fenómenos irreversibles como el blanqueamiento de corales, el deshielo del permafrost y la creciente salinidad en la Antártida.

Crítica al paradigma tecnocrático y la inacción política

El académico también cuestionó el modelo de desarrollo actual, que definió como un “paradigma tecnocrático” donde “los humanos se creen ilimitados y utilizan la tecnología para explorar el mundo con ambición desenfrenada”. Para Horta, esta lógica es la raíz de la crisis ambiental que vivimos.

Asimismo, criticó la falta de voluntad política en las negociaciones internacionales: “¿Por qué alguien querría preservar un poder que será recordado por su incapacidad para intervenir?”, se preguntó, aludiendo a la baja implementación de los acuerdos climáticos multilaterales.

El profesor Horta propuso un “Pacto para una COP comprometida con la promoción de la salud de los territorios para cuidar todas las formas de vida, hoy y siempre”, instando a gobiernos, instituciones y comunidades a construir alianzas para un futuro más resiliente.

Justicia climática y acción profética: el rol de la Iglesia

Complementando la exposición científica, Lucas D’Ávila, asesor nacional de Cáritas Brasil, ofreció una lectura teológica, jurídica y política del momento actual, bajo el título “COP30: Justicia Climática, Incidencia Profética y Caminos para el Buen Vivir”. D’Ávila repasó la evolución de las Conferencias de las Partes (COP) desde Río 92 hasta Dubái (COP28), y contextualizó el rol de la Iglesia desde la propuesta del multilateralismo desde abajo, promovido en Laudato Si’.

“Debemos amplificar las voces y denunciar las violaciones”, expresó, citando como ejemplo la Declaración para la Región Semiárida, fruto de alianzas territoriales y eclesiales. D’Ávila resaltó el papel de las organizaciones sociales y de la Iglesia en la promoción de una ecología integral: “La respuesta colectiva y urgente a la crisis climática es un llamado que el Papa Francisco no ha dejado de repetir”.

Sobre la próxima COP30, que tendrá lugar en Brasil, D’Ávila señaló que debería ser “una COP de inclusión”, aunque advirtió sobre “fuerzas opuestas, como los grupos de presión petroleros” y obstáculos para la participación ciudadana. También se refirió a las contradicciones del contexto nacional: “Hay avances en algunas áreas y resistencias en otras, incluso dentro del mismo Poder Ejecutivo”.

Agenda de acción de la COP30

El especialista identificó los seis ejes de la Agenda de Acción de la COP30: Transición energética, industrial y del transporte; preservación de los bosques, océanos y biodiversidad, transformación de los sistemas agrícolas y alimentarios; desarrollo de la resiliencia en ciudades, infraestructuras y acceso al agua; promoción del desarrollo humano y social; facilitadores y aceleradores transversales.

En este contexto, señaló la necesidad de una transición justa, acompañada de una inversión global estimada en 1,3 billones de dólares hasta 2035. Advirtió también sobre las amenazas geopolíticas: “El debilitamiento del sistema multilateral, el aumento del gasto militar y el endeudamiento del Sur Global limitan los recursos para la acción climática”, explicó.

Como horizonte de acción para la Iglesia, D’Ávila propuso vías prácticas para la incidencia profética: “Denunciar las violaciones y anunciar las mejores prácticas debe ser una tarea constante, antes, durante y después de la COP”. Invitó a una presencia multinivel, con una voz global articulada y una acción local efectiva.

Para ello, propuso fortalecer alianzas, construir narrativas estratégicas con argumentos técnicos, éticos y políticos, e identificar a los actores en cada etapa del diseño e implementación de políticas públicas. “La Iglesia tiene poder institucional, simbólico y de redes. Usemos esos recursos para transformar”.

Con información y fotos de https://www.cnbb.org.br/

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