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“Que callen las balas y vuelvan las risas”: llamado urgente del obispo de Buenaventura en Colombia

Ante el dolor y la incertidumbre que viven las comunidades del Bajo Calima, en el occidente de Colombia, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, obispo de Buenaventura, alzó su voz en favor de la paz e instó a poner fin a la violencia y a defender la vida de las comunidades que hoy viven bajo amenaza por el conflicto armado.

En un mensaje difundido a través de un video, el prelado expuso su profunda preocupación por la situación que atraviesan más de 500 familias en el sector de La Colonia, quienes viven bajo amenaza constante por los enfrentamientos entre las disidencias de las FARC y el ELN.

“Que callen las balas”

“La vida y la dignidad de nuestros hermanos de las colonias del Bajo Calima está en peligro”, indicó monseñor Jaramillo. “Elevamos una voz primero a Dios, primero al cielo, para que mueva los corazones de las personas violentas y dejen a la comunidad en paz, para que los territorios no se rieguen de sangre y los ruidos no sean de las balas, sino de las risas de los niños”, añadió.

El líder religioso también hizo un llamado enérgico a los grupos armados para que cesen los actos de violencia y respeten la vida de las comunidades. “Le pedimos a los grupos insurgentes que están haciendo tanto daño a la comunidad que paren y respeten la dignidad de unas comunidades vulnerables”.

Una región bajo amenaza constante

De acuerdo a un reporte reciente de la Defensoría del Pueblo, son ya más de 517 familias que se encuentran en riesgo de desplazamiento forzado, mientras que otras se encuentran en confinamiento sino poder salir de sus hogares. Los combates entre grupos armados ilegales se han intensificado en los últimos meses, generando miedo, desabastecimiento y aislamiento en la zona rural de Buenaventura.

En este contexto, varios líderes religiosos han denunciado que el Estado no ha cumplido con las garantías de seguridad prometidas para el retorno de las familias desplazadas. Además, La falta de alimentos, atención médica y acompañamiento institucional agrava una situación que ya se considera una emergencia humanitaria.

Solidaridad y acción de las autoridades

Frente a esta crisis social, monseñor Jaramillo instó también a las autoridades civiles y militares actuar con firmeza para proteger la vida de las comunidades. “Que todas las autoridades, con toda la contundencia y autoridad, puedan ejercer ese compromiso de cuidar la vida y los bienes de nuestros hermanos, y que todos rodeemos a las autoridades en torno a este propósito”.

Finalmente, el obispo imploró la bendición de Dios sobre las familias del Bajo Calima y sobre quienes trabajan por la paz en la región. “Que Dios nos proteja, nos cuide y nos haga solidarios en torno a nuestros hermanos”.

 

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