En el Día Internacional de la Paz, representantes de diferentes comunidades se reunieron en la Catedral Metropolitana de Nuestra Señora de La Paz para expresar su entrega y servicio por la construcción de una sociedad basada en la justicia, el respeto y la reconciliación. El encuentro concluyó con la lectura de una declaración conjunta en favor de la paz y la convivencia pacífica.
La paz como don y compromiso
El encuentro inició con las palabras de bienvenida de monseñor Luis Durán, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de La Paz, quien señaló que la paz es mucho más que la ausencia de conflictos: “Shalom, en hebreo, abarca armonía integral y bienestar. Jesús ofrece una paz única que no es como la del mundo de hoy, es un regalo divino que protege nuestros corazones y mentes”.
Monseñor Durán dijo que el diálogo interreligioso es una oportunidad para vivir como una sola familia, promoviendo el respeto mutuo: “Estamos llamados a dialogar entre las comunidades religiosas por un motivo: la paz”.
Paz para todos
Durante el encuentro, representantes de distintas tradiciones compartieron reflexiones sobre la paz. Mario Eduardo Cutipa Salazar, representante de la comunidad islámica sunita, manifestó que “no hay paz sin justicia” y recordó las palabras del profeta Muhammad: “Ayudar al oprimido es un deber, pero también lo es ayudar al opresor deteniéndolo en su injusticia”. También pidió no olvidar los conflictos en distintas partes del mundo: “Cada herida nos recuerda que hay una paz por la que clamamos, y esta paz debe ser para todos sin excepción”.
Por su parte, Sham Kaur Khalsa, representante del budismo Sikh Dharma, habló sobre el rol de la mujer en la construcción de la paz: “No puede haber paz verdadera mientras persista el abuso hacia las mujeres y hacia nuestra madre tierra”. Agregó que proteger la naturaleza y dignificar a las mujeres son acciones espirituales: “Si elevamos a una mujer, elevamos a una generación completa”.
La comunidad budista Zen, representada por Yoko María René Molina, invitó a la meditación como herramienta para cultivar la paz interior: “Aunque afuera resuenen los tambores de la guerra, en la intimidad de la respiración hay un lugar de paz intacta”.
La paz comienza en el corazón
Desde la comunidad judía, el doctor Ricardo recordó la larga historia de migración y persecución del pueblo judío, agradeciendo a Bolivia por haber acogido a sobrevivientes del Holocausto. Dijo que la paz y las migraciones están estrechamente vinculadas: “La búsqueda de paz y seguridad es una de las principales razones por las cuales las personas migran”.
Asimismo, explicó que la Torá promueve la paz como un valor esencial: “La Torá enseña a amar al prójimo y a tratar con respeto y amabilidad, especialmente a los extranjeros, huérfanos y viudas”.
En representación de las Iglesias Evangélicas Unidas de Bolivia, doctor Eduardo León afirmó que “la paz verdadera no es la simple ausencia de conflictos, nace del corazón transformado por Dios”. Citando el Evangelio de Juan, agregó: “La paz les dejo, mi paz les doy”, y llamó a ser agentes activos de reconciliación: “Ser pacificadores no es ser indiferentes, es tomar posición por la justicia, la verdad y la misericordia”.
La fe genuina une a las personas
Isaías Alcalá Castro, de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, expresó que la fe une a las personas más allá de sus diferencias: “La fe genuina nos acerca y nos impulsa a cooperar por el bienestar común”. Añadió que cuando las personas de fe se unen, “los corazones se sanan, las familias se fortalecen y la sociedad encuentra luz en medio de la oscuridad”.
Manajik Rostad, representante de la comunidad bahaí, resaltó que la paz está ligada a la unidad de la humanidad: “El bienestar de la humanidad, su paz y seguridad son inalcanzables hasta que su unidad sea firmemente establecida”. También subrayó la igualdad de hombres y mujeres como un fundamento esencial para la paz: “La humanidad es como un ave: una ala es el hombre y la otra es la mujer. Sin igualdad, el ave no puede volar”.
Declaración interreligiosa por la paz
El acto concluyó con la lectura de la Declaración Interreligiosa por el Día Internacional de la Paz, en la que los líderes religiosos se comprometieron fomentar el diálogo interreligioso, superando prejuicios y construyendo entendimiento mutuo.
Rechazar la violencia en nombre de la fe, promoviendo la resolución pacífica de los conflictos; abogar por la justicia y la equidad, combatiendo las causas de la desigualdad; promover la educación en tolerancia, impulsando el respeto y la diversidad cultural; y proteger el medio ambiente, entendiendo que el bienestar humano depende de la salud del planeta.
El texto es una invitación abierta buscar la paz: “Juntos podemos hacer del mundo un lugar mejor para las generaciones presentes y futuras”.
Llamado a la paz desde Bolivia para el mundo
Monseñor Luis Durán cerró el encuentro agradeciendo la participación de todas las comunidades y reiterando que la paz comienza en el interior de cada persona: “La paz debe darse en nuestro corazón y en nuestras comunidades. No habrá paz si no hay justicia y conversión”.
“Que la paz prevalezca en todos los rincones de la tierra. Paz, Shalom, Salam”, con estas palabras concluyó el encuentro.

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