El teólogo argentino José Carlos Caamaño, coordinador de la Red de Cultura Popular del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), subrayó que la cultura popular sostiene la fe del continente y marca el rumbo de la acción pastoral. Su reflexión la hizo durante una entrevista con ADN Celam durante el encuentro “Hacia una Iglesia Sinodal en Red”.
Como docente e investigador de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina, Caamaño se vincula al proceso desde el “sueño cultural” del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño, impulsando la integración de redes que reflexionan y trabajan la cultura popular en el continente.
Una red que articula procesos culturales
Caamaño desde la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina, se dedica a la investigación y a la coordinación académica. Desde hace tres años impulsa la Red de Cultura Popular, surgida en un encuentro promovido por el Celam y la Pontificia Comisión para América Latina.
Explicó que la red nació con el propósito de vincular a grupos que, en distintos países, trabajan la problemática de la cultura popular. “La cultura popular en el fondo es la cultura cuando tiene como sujeto a un pueblo que busca en su historia formas de vinculación para perseverar en medio de las dificultades”, afirmó.
Se trata, dijo, de una red que articula otras redes y colectivos, con el objetivo de visibilizar, fortalecer y acompañar procesos culturales que sostienen la identidad y la esperanza de los pueblos latinoamericanos.
Cultura popular y acción pastoral
Para Caamaño, la cultura popular es fundamental en la acción pastoral. A su juicio, la fe en América Latina persevera gracias a la fe de sus pueblos y comunidades, transmitida a través de prácticas y vínculos que configuran su identidad.
Reconoció, sin embargo, que no siempre existe una comunicación fluida entre una pastoral más estructurada y la vida espontánea de la cultura popular. “Es un desafío para quienes organizamos la pastoral y reflexionamos teológicamente, reconocer los lugares donde realmente acontece la vida de nuestros pueblos”, señaló.
En cuanto a la relación entre cultura popular y piedad popular, aclaró que no son sinónimos: la piedad popular es una dimensión dentro de una cultura más amplia, profundamente atravesada por el hecho religioso.
Avances, articulaciones y horizonte sinodal
Actualmente, la red integra entre 10 y 11 países del Cono Sur, región andina, amazónica y Centroamérica, trabajando principalmente con grupos y redes más que con conferencias episcopales. Entre sus principales avances, Caamaño destacó el reconocimiento mutuo, la organización de encuentros y la formación de liderazgos.
Caamaño, aseguró que durante el encuentro en Bogotá, se fortalecieron lazos con otras redes del “sueño cultural”, como las de pueblos garífunas, afrodescendientes, pastoral indígena y formación educativa, además de establecer una agenda común de diálogo y colaboración teológica.
Finalmente, al referirse a la sinodalidad —eje transversal del encuentro— afirmó que la cultura popular es profundamente sinodal, porque se construye desde la solidaridad y la mutualidad. “La sinodalidad dice a la Iglesia lo que la solidaridad dice a los pueblos”, concluyó.
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