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“Ruah, la Casita Sinodal”: la Iglesia que abraza y acompaña a los niños en Bogotá

La sinodalidad no puede quedarse en teorías ni discursos, tiene que hacerse vida. Con esta convicción nació “Ruah, la Casita Sinodal”, una iniciativa de la Orden de la Compañía de María en el barrio periférico Lomitas, en Bogotá, Colombia, donde el agua escasea, las vías no están pavimentadas y gran parte de la población vive en condición de migración.

Se trata de un espacio creado para niños y niñas de 5 a 9 años que, tres veces por semana, reciben acompañamiento escolar, talleres socioemocionales, espacios de juego, lectura y valores. Más que un lugar de refuerzo académico, es un hogar comunitario donde la Iglesia se muestra como madre que acoge, abraza y siembra esperanza.

“Ruah es esa dimensión femenina de nuestro Dios, el rostro materno, el rostro femenino de nuestro Dios. Queríamos que esta casa fuera un vientre, una casa de acogida, una Iglesia que cura y que abriga”, explica la Hna. Liliana Franco, una de las impulsoras del proyecto.

Sembrar esperanza desde lo pequeño

La Casita Ruah surgió al escuchar a madres cabeza de familia que, por sus largas jornadas laborales, debían dejar a sus hijos solos tras la escuela. La propuesta se convirtió en una respuesta al llamado del Papa Francisco a ser una Iglesia en salida, cercana a las periferias.

“Les dijimos a esas mamás: ustedes no están solas, sus niños pueden estar con nosotros. Van a estar abrigados, acompañados”, relató la Hna. Franco.

El proyecto no solo atiende necesidades académicas y emocionales. También promueve la formación integral, la resolución pacífica de conflictos y la construcción de relaciones sanas. “Sembramos esperanza en cada uno de los niños, caminamos juntos con madres de familia, profesores, jóvenes y religiosas. Y lo hacemos centrados en Jesús de Nazaret, con actitudes de compasión, comprensión y alegría”, expresó la Hna. Blanca Cecilia Cely Ruiz.

Los niños, maestros de sinodalidad

Para quienes participan en esta experiencia, la Casita Ruah revela un camino de conversión eclesial: aprender de los niños. “Nuestra Iglesia solo verá futuro si apuesta por ellos y se decide a salir de sus zonas de confort para caminar a su ritmo y escuchar lo que tienen que decirnos”, subrayó la Hna. Franco.

El mini documental “Historias de Sinodalidad: Ruah, la Casita Sinodal”, realizado por el Observatorio Latinoamericano de la Sinodalidad, muestra de cerca esta experiencia que conjuga fe, educación, cuidado y esperanza en un barrio vulnerable, pero lleno de vida.

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