Hay júbilo. Todo ello a pesar de las situaciones difíciles en lo económico, social y político. Ha dicho monseñor José Antonio Da Conceição, obispo de Puerto Cabello y secretario general del Episcopado venezolano sobre la canonización de José Gregorio Hernández y la hermana Carmen Rendiles.
Opina que ha sido un acontecimiento “para unirnos más” con una receptividad en Venezuela muy considerable porque ha ayudado a profundizar en la vida de sus dos primeros santos.
Por una parte, José Gregorio además de ser hombre de fe, fue un hombre que dio todo por el país desde la ciencia, “este hombre que vivió entre nosotros, supo combinar ciencia y su experiencia de fe en Jesucristo”.
Mientras que en la hermana Carmen “vemos un ejemplo de tesón, valentía”, que a pesar de haber nacido sin un brazo “no se postró, eso no le impide realizarse, desarrollarse, escuchar la llamada de Dios hasta fundar una congregación”.
Llamados a la santidad
En el actual contexto, el obispo recomienda “confiar en Dios” como lo hicieron “nuestros dos santos” y, por supuesto, iluminarnos en la vocación de servicio de ambos.
Una vocación a la santidad, que en el imaginario suena inalcanzable, pero son con las pequeñas acciones como se va fraguando, desde “donde nos encontremos estamos construyendo la santidad que Dios nos ha dado por el bautismo”.
“Creo que la figura de ellos mismos, su manera en que vivieron su seguimiento a Jesucristo nos sirve de testimonio para inspirar a otros”, añadió
En definitiva, el militar, el policía, el funcionario público, el sacerdote, el obispo, todos, “estamos llamados a la santidad y de manera concreta una santidad encarnada en un lugar, en un aquí y ahora”.













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