Durante el Encuentro de Secretarios Generales de las Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe, se presentó una propuesta para fortalecer la dimensión litúrgica del cuidado de la casa común: la incorporación y promoción de la nueva Misa por la custodia de la creación en el contexto de la Jornada Mundial de Oración por la Creación.
La exposición estuvo a cargo de Tomás Insua, teólogo argentino y afiliado eclesial del Instituto Laudato si’ vinculado a la Universidad de Oxford, quien compartió con los obispos y secretarios generales los avances, fundamentos y oportunidades pastorales de este proceso.
El Día de la Creación: raíces antiguas y camino ecuménico
Tomás Insua comenzó recordando el significado del 1 de septiembre, conocido como Día de la Creación o, oficialmente en la Iglesia Católica, Jornada Mundial de Oración por la Creación.
Explicó que esta celebración “está basada en una antigua tradición litúrgica desde el siglo V”, especialmente en las Iglesias orientales, donde simboliza el inicio de la creación: “representa la expresión ‘en el principio’… el día cuando Dios dijo: ‘Hágase la luz’”.
El proceso contemporáneo tiene un fuerte carácter ecuménico. En 1989, la Iglesia Ortodoxa invitó a otras Iglesias a rezar juntas por la creación, iniciativa que fue asumida por el Consejo Mundial de Iglesias en 2002 y, posteriormente, por la Iglesia Católica en 2015, cuando el Papa Francisco instituyó oficialmente esta jornada. Desde entonces, “el impulso se ha venido acelerando”, con “miles y miles de celebraciones anualmente” en parroquias y comunidades de todo el mundo.
Nueva misa para la creación
Insua presentó la nueva missa pro custodia creationis (misa por la custodia de la creación), promulgada en julio del año pasado por el Papa León XIV. Se trata de un nuevo formulario litúrgico incorporado al Misal Romano dentro de las misas por diversas necesidades. “Es una maravillosa oportunidad”, dijo Insua, ya que “hasta el año pasado no había forma de celebrar litúrgicamente este día”.
La nueva misa incluye textos propios y un leccionario con lecturas bíblicas centradas en la creación. Además, el propio pontífice dio ejemplo al celebrarla en Castel Gandolfo, animando a que no quede relegada: “Espera que esta nueva misa sea utilizada, que no quede archivada en el misal”.
Asimismo, el Papa subrayó que la Jornada Mundial de Oración por la Creación es “más importante y urgente que nunca”.
Oportunidad pastoral, teológica y ecuménica
El expositor puso de relieve que nueve conferencias episcopales, principalmente de África y Asia, ya han implementado esta iniciativa mediante instrucciones generales que orientan al clero a celebrar esta jornada con la nueva misa en todas las parroquias. Los resultados, según relató, han sido muy positivos: los obispos de esos países lo describen como “un gran kairós”, es decir, un momento de gracia para la Iglesia.
Tomás enumeró las múltiples dimensiones de esta propuesta. En primer lugar, una oportunidad pastoral para acompañar al pueblo de Dios frente a la crisis ecológica. También subrayó su potencial evangelizador, especialmente con los jóvenes; catequético, al proclamar a Dios como creador; teológico, al redescubrir el rol de Cristo en la creación; y litúrgico, al recuperar antiguas tradiciones.
A esto se suma la dimensión ecuménica: “una oportunidad solidaria con las demás Iglesias cristianas que también están celebrando esta gran festividad”.
Invitación a las conferencias episcopales
En este contexto, se planteó una invitación a las conferencias episcopales de América Latina y el Caribe para discernir la implementación de esta jornada con la nueva misa a partir de 2026. “Sería muy lindo si muchas conferencias latinoamericanas pudiesen sumarse”, expresó, proponiendo tres pasos:
- Emitir una instrucción formal que establezca la celebración en el país.
- Adaptar y traducir los textos litúrgicos, ya disponibles en español.
- Formar al clero, tanto en los fundamentos como en los aspectos prácticos de la celebración.
Además, se ofrecieron distintas opciones para la fecha: el 1 de septiembre, el primer sábado o, preferentemente, el primer domingo del mes, por motivos pastorales.
Actuar frente a la crisis ambiental
En el diálogo posterior, se hizo hincapié en la necesidad de avanzar en esta línea, resaltando la libertad de las conferencias episcopales para tomar decisiones en este ámbito: “Debemos comenzar”, dijo el cardenal Jaime Spengler, presidente del Celam, señalando que, ante “la tragedia ambiental en diferentes contextos”, “alabar la creación es un deber de nuestra parte”.
Asimismo, aclaró que el proceso de traducción de los textos no requiere una aprobación estricta del dicasterio, sino un reconocimiento, lo que otorga mayor margen de acción a las Iglesias locales.
La presentación concluyó con una invitación a seguir el ejemplo del Papa y aprovechar esta oportunidad litúrgica como un camino de conversión ecológica en la vida de la Iglesia. “Quedamos a completa disposición para apoyarlos”, reiteró Tomás Insua, animando a que esta iniciativa se traduzca en acciones concretas en cada país.
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