La Iglesia en Ecuador celebra el primer aniversario del 53° Congreso Eucarístico Internacional, realizado en septiembre de 2024 bajo el lema “Fraternidad para sanar el mundo”. Este encuentro reunió a delegaciones de 60 países y dejó como legado un proyecto social que ya está transformando vidas: “El Pan de la Fraternidad”.
Fraternidad para sanar un mundo fragmentado
El arzobispo de Quito y primado del Ecuador, monseñor Alfredo José Espinoza Mateus, sdb, recordó la alegría con la que se vivió aquel encuentro, que tuvo como eje la fraternidad. “Desde la ‘Mitad del mundo’, se lanzó al mundo entero un mensaje de fraternidad desde la Eucaristía”, compartió.
El prelado destacó que el Congreso fue una oportunidad para renovar el compromiso con los más pobres y excluidos: “Fraternidad sin los últimos, no es fraternidad”, expresó, a tiempo de remarcar que la Eucaristía impulsa a la Iglesia a ser constructora de unidad y justicia en un mundo donde se vive la violencia y la fragmentación.
Mons. Espinoza agradeció a quienes hicieron posible este evento, desde cardenales y obispos hasta laicos y jóvenes que participaron activamente: “Gracias nuevamente a todos los que hicieron posible esta gran aventura, este sueño de fraternidad y gran desafío que se hizo realidad”. También extendió un agradecimiento especial al P. Corrado Maggioni, al P. Vittore Boccardi y al Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos Internacionales, por su apoyo y acompañamiento durante los tres años de preparación.
Cien comedores parroquiales
Al concluir el Congreso, el 15 de septiembre de 2024, se lanzó el proyecto social “El Pan de la Fraternidad”, cuyo objetivo es abrir 100 comedores parroquiales en un periodo de cuatro años.
Con gran satisfacción, monseñor Espinoza, junto a P. Juan Carlos Garzón Ochoa, secretario general del IEC 2024, anunciaron los avances logrados: “Con alegría les comunico que ya hemos implementado en este año un total de treinta comedores, los mismos que están en marcha y sirviendo alimento a los más pobres”.
Este proyecto busca ser un signo visible del amor eucarístico hecho servicio, atendiendo las necesidades básicas de las personas más vulnerables y promoviendo la solidaridad en las comunidades parroquiales.
Sydney 2028
Durante su mensaje, el arzobispo recordó que la preparación para el próximo Congreso Eucarístico Internacional, que se celebrará en Sydney, Australia, en 2028, ya está en marcha.
“La posta la pasamos a Sydney, que en el 2028 nos espera con los brazos abiertos para vivir el 64° Congreso Eucarístico Internacional”, señaló, adelantando que el Papa León XIV ya aprobó el lema de este próximo encuentro, que será anunciado oficialmente.
Monseñor Espinoza concluyó su mensaje con una invitación a que este camino no se detenga, animando a las comunidades a vivir su fe desde la misión y la solidaridad: “Que la fraternidad sea un verdadero compromiso para todos nosotros. Seamos esos misioneros eucarísticos y, al mismo tiempo, misioneros de fraternidad”.
Asimismo, se consolida la importancia de que la Eucaristía continúe siendo fuente de inspiración para proyectos que promuevan la justicia y el servicio a los más necesitados. Con estos avances, las enseñanzas y aprendizajes de Quito 2024 siguen vigentes, recordando que el verdadero fruto de la Eucaristía es una Iglesia que sale al encuentro de los pobres y trabaja por un mundo más fraterno.
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