A pocos días de las primarias presidenciales del pacto oficialista en Chile, el arzobispo de Santiago, cardenal Fernando Chomalí, entregó una carta abierta dirigida a todos los precandidatos y candidatos a la presidencia de la República de Chile, con un pedido a elevar el nivel del debate político, fortalecer la cultura cívica y recuperar el valor ético de la vida pública.
La carta, entregada personalmente a algunos de los principales aspirantes al sillón presidencial en la ex Vicaría de la Solidaridad , es una interpelación moral y espiritual que motiva a despertar la conciencia en quienes buscan liderar el país.
“Chile puede tener un proceso eleccionario de gran altura en lo político, lo humano y lo intelectual”, asegura el cardenal en la apertura de su mensaje, inspirado también en las palabras del Papa Francisco, a quien cita al recordar que “no les robemos (a los jóvenes) la esperanza de que un mundo mejor entre todos lo podemos construir”.
Buscar el bien común
Con una mirada realista, Card. Chomalí reconoce el deterioro de la confianza ciudadana en los actores políticos, pero también valora el compromiso de quienes han decidido participar en este proceso: “Los encuentro valientes dado que la actividad más desprestigiada en Chile y la que goza de menos confianza en la ciudadanía es la esfera política”, escribe, y advierte que revertir ese desprestigio es una responsabilidad de quienes aspiran a liderar el país.
Para el cardenal, la política es esencialmente una tarea orientada al bien común: “Lo que está en juego en las definiciones políticas es el bien común, es decir, aquellas condiciones sociales, económicas y espirituales que permiten que las personas se desarrollen como tal”.
También lamenta la creciente desconexión entre las instituciones y las demandas sociales: “La distancia cada vez mayor entre las demandas de la ciudadanía y la respuesta frente a ellas de los organismos del Estado no le hace bien a Chile”.
Educar desde la política
Una de las principales preocupaciones del arzobispo es la dimensión educativa de la vida pública. Card. Chomalí denuncia el deterioro de la formación cívica y ética en el país: “Se acabaron esas clases notables de educación cívica; las clases de religión son despreciadas… la filosofía y las artes son consideradas una pérdida de tiempo”.
En ese contexto, alienta a los candidatos para que conviertan estas elecciones en una instancia pedagógica para la nación: “Hagan de las primarias de junio y de las elecciones de noviembre una clase magistral de respeto a la dignidad del ser humano, de educación cívica, de amor a la patria”.
Especial atención dedica a la juventud, alertando sobre su soledad, su desencanto y la falta de referentes: “¡Los jóvenes no pueden esperar!… Anímense a ser un referente digno de imitar”.
Por una cultura de diálogo
“Todo acto, toda palabra, todo silencio es ampliamente difundido… y generan un gran impacto en las personas, sobre todo en los jóvenes”. Por ello, pide a los candidatos que eviten las descalificaciones y opten por “el diálogo y el entendimiento razonado y razonable”.
“Los animo a que estas elecciones sean una clase magistral de humanidad y de civilidad. Haciendo ver que es posible aspirar como país a una cultura superior”, sostiene.
“No sean los protagonistas y menos los activistas de una contienda irrespetuosa, llena de odiosidades y maledicencias”, les pide y los alienta a preguntarse “¿si con esta palabra están contribuyendo a generar un clima de respeto o no?; están contribuyendo a que la ciudadanía haga un discernimiento sereno para elegir a su candidato, o están promoviendo las odiosas divisiones que en Chile han terminado muy mal”.
Cultivar una política basada en la fraternidad
La carta termina con un giro propositivo, animando a todos los actores políticos, sin importar su ideología, a cultivar una política basada en la verdad, la justicia, la paz y la fraternidad.
“El diálogo apela a la razón más que a las emociones… Qué bien le haría al país si, además, introducimos la fraternidad como un elemento central en la vida política y pública”, propone.
En particular, se dirige a los candidatos que se reconocen católicos: “Los animo a que, con claridad y sin ambigüedades, hagan ver que los valores del Evangelio y las enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia son el fundamento de su actuar convencidos que la fe le abre a la razón perspectivas nuevas que contribuyen decididamente al bien común, motivo y razón de ser de la política”, concluye.
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