En el marco del III Encuentro Latinoamericano y Caribeño de responsables de prevención de Abusos en contextos eclesiales, monseñor Lizardo Estrada recordó la importancia del trabajo en red. Una opción a la que invitó con la certeza de que es Jesucristo quien forja la red desde el centro. Él inspira su existencia, sostiene su camino y la anima en la dificultad, porque es nuestro modelo.
«Él es quien nos invita a cuidar de los pequeños. Quien eleva su voz para expresar uno de sus “ayes”, por aquellos que los escandalizan. Tener a Jesús en el centro es reconocer que Él es nuestro camino, verdad y vida”, afirmó.
El secretario general del Celam insistió en la tarea de asumir la protección de las personas desde el Evangelio, lo que requiere hacer uso de la inteligencia espiritual y el trabajo sinodal. Así, explicó que es necesario avanzar en la implementación de la cultura del cuidado como base de las relaciones en la Iglesia a través de diversas acciones. Entre ellas, está el intercambio de experiencias entre las Conferencias Episcopales sobre temas como la prevención de abusos, los mecanismos efectivos para la recepción de denuncias y el acompañamiento de las víctimas, los sobrevivientes y sus familias.
El objetivo es impulsar procesos; retomando los criterios básicos del trabajo en red, lo que ayudará a intercambiar saberes y fortalecer la articulación entre organizaciones eclesiales que comparten la misma misión.
El Encuentro que se realiza en República Dominicana, del 2 al 4 de septiembre, viene reflexionando sobre la cultura del cuidado en América Latina y el Caribe desde la mirada de la sinodalidad, siendo la ocasión propicia para seguir tejiendo con delicadeza y ofrecer una respuesta adecuada a las víctimas. “Se nos ha convocado, con nombre propio, como artesanos de textiles, a utilizar nuestras manos, nuestro cuerpo, nuestra cintura, nuestros corazones, nuestra mente para forjar la red del cuidado”, comentó.
Formar para la prevención
Para Estrada, cada uno de los participantes del Encuentro está en la misma condición de los artesanos, de hecho, recordó que así nació esta iniciativa en Chile a finales de 2023. Por eso, insistió en compartir todo aquello que se esté haciendo, destacando los logros alcanzados y pensando en los principales desafíos. Esfuerzos que según destacó, en la mayoría de las conferencias episcopales están concentrados en la formación para la prevención y la consolidación de los comités, centros de escucha y consejos que en cada diócesis atenderán la problemática.
Un proceso formativo que durante la presente semana analiza varios temas, modalidades e intensidades. Pero que conserva una dirección común y es el compromiso con la prevención desde la misión de los diversos agentes pastorales: obispos, sacerdotes, laicos, catequistas, comunidades religiosas y movimientos apostólicos.
Por eso, advierte el obispo auxiliar de Cusco, la Red Latinoamericana y Caribeña para la Cultura del Cuidado es un gran signo de esperanza, solidaridad y apoyo. “Valoramos el diálogo sinodal que se logra en estos encuentros, escuchar las experiencias y destacar el trabajo de tantos laicos, laicas, sacerdotes, religiosos, religiosas, obispos que sirven en este importante apostolado”, agregó.
Igualmente, aseguró que este III Encuentro fortalecerá la pastoral del Cuidado y Protección en el continente, motivando la creación y consolidación de comisiones nacionales, diocesanas y otros ámbitos eclesiales, para que mediante documentos, guías para su implementeación y el deseo de emprender prácticas exitosas, ayudarán a mejorar la condición de las víctimas. Además de pensar en iniciativas como campañas informativas en torno a la Cultura del Cuidado que apelen a diversas plataformas de comunicación e instancias de divulgación y formación sobre el tema. Una agenda que aportará a la consolidación de la Red Latinoamericana y del Caribe.
Entrelazar los corazones
Ya somos una “red de redes” y, al mismo tiempo estamos llamados a “reparar las redes”, dijo Estrada recordando al Papa León XIV, por eso es necesario trabajar para hacerlo posible y que estas “redes abran espacio al otro, más que a sí mismos», donde no exista ninguna «burbuja de filtros» que apague la voz de los más débiles.
«Redes que liberen, redes que salven. Redes que nos hagan redescubrir la belleza de mirarnos a los ojos. Redes de verdad. De este modo, cada historia de bien compartido será el nudo de una única e inmensa red: la red de redes, la red de Dios”, afirmó.
Finalmente, el prelado abogó por días guiados por el Espíritu, plenos de su fuerza ante los dolores de la realidad. ”No nos desanimemos ante un mar bravío, ante las tempestades o huracanes que puedan llegarnos. Echemos las redes con fe, confiados de que el Señor hará el resto”, concluyó. Intención que el secretario General del Celam, entregó a la intercesión de María que bajo su advocación de Nuestra señora de la Alta Gracia nos dice: “Haced lo que Él os diga”. De esta forma abogó porque el encuentro sea un espacio de reflexión, escucha, diálogo discernimiento y comunión. Pero también de alegría, regocijo y festividad, porque en el contexto del año jubilar, lo importante es entrelazar los corazones y echar mar adentro la Red Latinoamericana y del Caribe de la Cultura del Cuidado.
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