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El Programa Universitario Amazónico celebra su tercer aniversario dedicado a la educación amazónica

El Programa Universitario Amazónico (PUAM) cumple tres años de vida desde su fundación en agosto de 2022 en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), en Quito. Este proyecto nació inspirado por el Sínodo para la Amazonía de 2019, como respuesta a la necesidad de construir nuevos caminos para la educación superior intercultural, conectada con la realidad y la sabiduría de los pueblos amazónicos.

En una editorial publicada en la página oficial del programa, Mauricio López, director del PUAM, recordó los orígenes de este espacio formativo y su sentido profético: “Fue un gesto pequeño en apariencia, pero cargado de significado. Era la concreción de un proceso de escucha y discernimiento más amplio, nacido de la memoria viva del Sínodo para la Amazonía”.

López subrayó que el nacimiento del PUAM no respondió a una lógica institucional convencional, sino a un “clamor profundo del territorio y de sus comunidades”. Desde entonces, el programa ha buscado ser un puente entre saberes, articulando la ciencia y el conocimiento ancestral en favor de la justicia, la educación y la transformación social.

Gratitud a las comunidades amazónicas

Al hacer balance de estos tres años, el director del PUAM expresó su agradecimiento a todos los actores que han acompañado este proceso: “Nada de lo que hoy existe habría sido posible sin tantas manos y corazones comprometidos”.

En particular, resaltó la contribución de las comunidades amazónicas, quienes han compartido sus sueños y dolores. “Nos han recordado que la educación no es un privilegio, sino un derecho y una herramienta de dignidad”, señaló.

También reconoció el respaldo de universidades, redes eclesiales, organizaciones indígenas y financiadores solidarios que creyeron en el proyecto desde sus inicios: “Agradecemos a la PUCE y a la Fundación CAMPUS, que acogieron el nacimiento institucional del PUAM. Ese gesto de hospitalidad nos permitió pasar de la inspiración a la encarnación”.

Frutos del camino

En este tiempo, el PUAM ha pasado de ser un sueño a convertirse en una realidad tangible. Uno de los logros más importantes ha sido la aprobación del primer programa académico, Gestión Integral del Territorio Amazónico (GINTA).

López explicó que este programa refleja la visión de una educación que integra “saberes científicos y ancestrales, articulando ecología integral, gobernanza local y liderazgo comunitario”.

Asimismo, mencionó el desarrollo de Centros Comunitarios de Aprendizaje (CCA), que buscan convertirse en espacios de transformación y co-aprendizaje. “Queremos ir más allá de la lógica de una simple extensión universitaria”, dijo, y remarcó que estas iniciativas pretenden responder a las necesidades reales de las comunidades.

Educación sinodal

El director insistió en que el PUAM no pretende replicar modelos universitarios tradicionales: “El PUAM no está llamado a ser otra universidad más, sino una alternativa distinta, intercultural y sinodal, que desafíe las lógicas coloniales de la educación superior”.

Para López, la verdadera esperanza del PUAM no se mide en cifras ni rankings, sino en la vida de las personas. “Nuestra esperanza no se mide en números, sino en rostros concretos: jóvenes y líderes de comunidades indígenas que accedan por primera vez a estudios universitarios sin dejar atrás su identidad”, expresó.

Al cumplir tres años, el PUAM inicia un período de consolidación. Según López, el desafío es grande: “¿Cómo crecer sin perder lo que nos da vida? ¿Cómo lograr reconocimiento formal sin diluir nuestra voz profética? ¿Cómo consolidar estructuras sin sofocar la frescura del Espíritu?”, se preguntó.

Poliedro amazónico

En esta etapa, el programa tiene el propósito de fortalecer su gobernanza sinodal, asegurar la sostenibilidad financiera y articularse con redes nacionales e internacionales. López insistió en que este proceso es además de técnico, espiritual y ético. “El camino del PUAM es una opción ética y espiritual, inspirada en la pedagogía ignaciana y en la Doctrina Social de la Iglesia”, explicó.

En su editorial, López utilizó la imagen del poliedro, propuesta por el Papa Francisco, para describir la visión de futuro del PUAM: “El PUAM está llamado a ser ese poliedro amazónico: plural, intercultural, enraizado en el territorio y abierto al mundo”, afirmó.

Los próximos pasos incluyen consolidar la identidad fundacional, fortalecer la gobernanza sinodal y promover un liderazgo colectivo que surja desde las comunidades. “Queremos procesos donde las comunidades no sean solo beneficiarias, sino verdaderos sujetos de su historia”, destacó.

Al concluir su mensaje, López expresó que el PUAM sigue en proceso de construcción: “El PUAM es todavía una semilla. Pero sabemos que, si permanece fiel al territorio y a su llamado fundacional, seguirá creciendo como un árbol fuerte, cuyas raíces profundas se hunden en la Amazonía y cuyas ramas se abren a nuevos caminos para el territorio, para la Iglesia y para una ecología integral”, finalizó.

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