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Patricia Gualinga en Castel Gandolfo: La lucha indígena es por la vida y por la supervivencia

Durante la Conferencia Internacional “Brindando Esperanza” (Raising Hope on Climate Change), que se desarrolla en Castel Gandolfo, se llevó a cabo un panel de alto nivel titulado “Superando divisiones, inspirando responsabilidad: El impacto de Laudato Si’ más allá de las confesiones”.

El espacio reunió a científicos y activistas climáticos para reflexionar sobre el legado de Laudato Si’ en la última década. Entre ellos resaltó la participación de Patricia Gualinga, reconocida lideresa del pueblo Kichwa Sarayaku, vicepresidenta de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama), y también, integrante del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas (ONU).

“Voy a hablar desde mi identidad de mujer quichua amazónica. La Amazonía es un bioma que ahora está en peligro, y los pueblos indígenas claman por alianzas estratégicas. Yo creo que hay una sola lucha y es la lucha por la supervivencia y por la vida”, señaló.

“La naturaleza es hermana”

Gualinga explicó que la esencia de los pueblos indígenas está en su relación con la naturaleza: “Hablar con la naturaleza, sentir a la naturaleza y pensar que la naturaleza es un hermano o hermana”.

Esa visión, dijo, ha sido ignorada por la sociedad global, pero encuentra puntos de encuentro en la espiritualidad cristiana: “Cuando vemos que en la Iglesia también hay santos de la naturaleza como San Francisco de Asís, nos vemos identificados”.

Resaltó que el Sínodo Amazónico abrió caminos de diálogo y visibilidad: “Vimos con muy buenos ojos esa actitud de que la periferia vaya al centro, que aquel territorio considerado de sacrificio sea la voz protagónica que clama por un cambio profundo”.

“No adoramos a la naturaleza, la respetamos”

En su intervención, Gualinga recordó que el pueblo de Sarayaku logró expulsar a una empresa petrolera y ganar un juicio en la Corte Interamericana de Derechos Humanos: “Eso fue visto como un símbolo de resistencia, un caso exitoso que puede inspirar a otros pueblos”.

Resaltó que los ejemplos de casos exitosos son necesarios: “Siempre hay muerte, desastre, destrucción, y es importante dar ese símbolo de esperanza. Si un pueblo de 1.350 personas logró hacer una diferencia, ¿qué no podrán hacer más de 1.500 millones de católicos de comunidades de fe?”.

También cuestionó prejuicios contra los pueblos originarios: “Nos han dicho que somos adoradores de la naturaleza, que somos paganos. No es verdad. No adoramos a la naturaleza, la respetamos. Lo puedo decir con autoridad porque soy hija de un chamán que hablaba con la naturaleza”.

El mundo se pone en grave riesgo

Para Gualinga, Laudato Si’ supuso un reconocimiento histórico: “Lo importante de la encíclica es que recoge las voces y valora el conocimiento ancestral de los pueblos indígenas, conectándolo como puente con la ciencia. Ese diálogo siempre debió existir”. “Creo que ese es el punto fundamental, escucharnos, dialogar y conectarnos para avanzar”, manifestó.

Con énfasis, la lideresa amazónica advirtió sobre la urgencia climática: “El bioma amazónico está mucho más allá del punto de no retorno, y es muy grave, si desaparece el Amazonas con el impacto de las industrias extractivas, el mundo se pone en grave riesgo. Habremos perdido, y eso no lo podemos permitir”.

“Cada uno desde nuestros sitios… podemos cambiar las cosas. Es el momento de actuar ya, en unidad, independientemente de los colores, las religiones, los credos y culturas diferentes. Ya no solo los pueblos indígenas, nosotros los pueblos indígenas siempre hemos derramado nuestra sangre, pero ahora necesitamos que todos se unan para cambiar las cosas”, exclamó, llamando a la acción inmediata y conjunta.

Ciencia, política y fe en diálogo

El panel contó también con aportes de otros referentes internacionales. Bill McKibben, fundador de 350.org, señaló que hoy la energía renovable es más accesible: “Podemos reemplazar la energía que viene del infierno con la energía que viene del paraíso”.

El climatólogo profesor John Winnie, Jr., resaltó el papel del lenguaje ético de Laudato Si’: “La ciencia sola no cambia la mente ni el corazón de los políticos. El Laudato Si’ nos ayuda porque cuestiona el paradigma económico y transmite la urgencia con un lenguaje accesible”.

Laurence Tubiana, arquitecta del Acuerdo de París, recordó que la fuerza de ese pacto fue dar voz a los más vulnerables: “No podemos escuchar solo a los grandes países. Primero debemos escuchar la voz de las personas más afectadas”.

Salvar nuestro hogar

El panel concluyó con un mensaje de unidad. Gualinga insistió: “No hay una receta, pero la voluntad de hacer las cosas es lo que inicia. Tenemos un objetivo común: salvar nuestro hogar, que es el planeta Tierra”.

Tubiana reforzó que la batalla es también cultural: “Hay un gran desafío para entrar en contacto con otras creencias” y subrayó que “tenemos un objetivo común que es el bien común. Esa es mi esperanza”.

McKibben resumió el espíritu compartido: “Debemos aprovechar la oportunidad de la energía limpia, no solo porque es necesaria, sino porque es hermosa”. Y el profesor Winnie insistió en que se debe “colaborar, compartir y ser activos” para despertar las conciencias.

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