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En Colombia, obispo Rubén Jaramillo advierte: Buenaventura vive un secuestro colectivo y clama justicia y paz

Foto: El País

“Buenaventura, un pueblo secuestrado”. Así resumió monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya el drama que vive la ciudad portuaria, incomunicada con el resto de Colombia a causa de los bloqueos que han paralizado su única vía de conexión. El obispo de esta ciudad a través de un video expresó su preocupación por el sufrimiento de una comunidad que sufre las consecuencias de este cierre vial.

El prelado lamentó que las tensiones generadas por las reivindicaciones sociales estén provocando la pérdida de vidas y profundizado las divisiones dentro de la comunidad. “Se están sacrificando personas, familias, sueños, empresas y economías enteras”, señaló, a la vez que exhortó a los manifestantes y a las autoridades a no poner el bien particular por encima del bien común.

El llamado al bien común y la responsabilidad del Estado

Igualmente, observó que “el bienestar de todos está por encima del bienestar de unos cuantos” y pidió al Gobierno Nacional asumir su deber de garantizar los derechos de toda la población. “No es posible que el bien general se subordine a los intereses de dos o tres”, enfatizó, reclamando decisiones contundentes y valientes para restablecer la movilidad y la seguridad en la región.

El obispo manifestó su deseo para que “Dios ilumine y bendiga a nuestros gobernantes”, para que devuelvan la tranquilidad a un pueblo que siente estar “secuestrado en su propia casa”. Asimismo, encomendó la difícil situación a la intercesión de la Virgen María, “para que acompañe y proteja a quienes más sufren”.

Cinco días de bloqueo y pérdidas millonarias

El panorama que motivó el pronunciamiento de la Iglesia católica se enmarca en los bloqueos de la carretera Buga–Buenaventura, que desde el 14 de octubre mantienen detenidos más de 8.000 vehículos y han causado pérdidas estimadas en 30.000 millones de pesos.

De acuerdo con reportes oficiales, las interrupciones en la vía han impactado aproximadamente el 40 % del comercio exterior nacional, además de poner en riesgo el suministro y la movilidad de bienes esenciales.

Los bloqueos, liderados por comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas, se extienden también al sur del Cauca, donde los manifestantes reclaman mayor presencia del Estado frente al abandono histórico, la violencia y los daños ambientales. En general, las comunidades movilizadas reclaman soluciones urgentes en educación, vivienda, seguridad, tierras y medioambiente.

Finalmente, monseñor Jaramillo, sin desconocer la validez de los reclamos que son justos, advirtió con preocupación que las consecuencias están dañando profundamente a la comunidad. “No podemos seguir sacrificando la vida de toda una comunidad. Buenaventura necesita volver a creer en la justicia y en la paz”, puntualizó.

 

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