ADN Celam

“Dios escucha el clamor de su pueblo”, Roselinton Silva invita a esperanzar desde la diversidad y la fe encarnada en los pueblos

En el XVI Encuentro de Pastoral Afroamericana y Caribeña (EPA 16), el profesor Roselinton Silva Oliveira desarrolló la ponencia “Sentipensar e intuir las presencias en el marco bíblico”, una reflexión que partió de los clamores de los pueblos afrodescendientes y migrantes, y avanzó hacia los signos de esperanza que brotan desde la fe, la comunidad y la cultura.

Su exposición se enmarcó en la segunda etapa metodológica del EPA: el juzgar, “mirar la realidad a partir de las Sagradas Escrituras y del magisterio de la Iglesia, sobre todo el magisterio latinoamericano y caribeño”.

Iglesia en salida, misionera y esperanzadora

Silva situó su reflexión en el contexto actual de la Iglesia: el Sínodo de la Sinodalidad, la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, el Jubileo de la Esperanza y el inicio del pontificado del Papa León XIV.

Señaló la continuidad entre las enseñanzas del Papa Francisco y las del nuevo pontífice: “La encíclica de León XIV continúa la de Francisco, que nos recordaba que ‘Dios nos ama a todos’, pensando desde el corazón de Jesús”.

El profesor también invitó a tener presente el contexto global: la COP 30 que se celebrará en Brasil y la década del pueblo afrodescendiente promovida por la ONU. “Tenemos diez años más para colocar en el centro a la población afrodescendiente en las discusiones del foro internacional”, subrayó.

Clamores que interpelan a la fe

El expositor retomó los grandes clamores compartidos en el encuentro: migración, invisibilidad y racismo, temas que atraviesan la vida de las comunidades afroamericanas y caribeñas. Sobre la migración, recordó que el Documento de Aparecida la reconoce como un fenómeno clave para comprender la riqueza cultural de América Latina y el Caribe. “Millones de personas migran dentro y fuera de sus países… y esa movilidad humana también es una expresión de la diversidad cultural de nuestros pueblos”. Sin embargo, advirtió que junto con esa diversidad emergen la exclusión y el prejuicio: “Esa diversidad se impone a veces como rechazo, como miedo, como persecución. No se reconoce que quienes migran también son parte de la sociedad”.

En relación con la invisibilización, mencionó que se trata de un proceso de “apagamiento de las poblaciones originarias y afrodescendientes, cuyos valores y riqueza cultural se pierden de vista”. Recordó que incluso dentro de sus propios territorios, estas comunidades enfrentan el no reconocimiento de sus expresiones y su relación con lo sagrado. “El tambor, por ejemplo, es visto muchas veces como algo malo, cuando en realidad es un instrumento de comunicación con el otro y con lo divino”, señaló, criticando las interpretaciones que demonizan las prácticas culturales afro.

Sobre el racismo, lo definió como un “sistema de poder que jerarquiza a las personas a partir de una idea falsa de raza”. Enfatizó que “el racismo no está solo fuera de la Iglesia; también está dentro de ella, porque es una institución hecha por hombres y mujeres”. Citó al Papa Francisco en Querida Amazonía, quien advierte que “la evangelización no sea una nueva colonización”.

Dios escucha, ve y actúa

Desde el marco bíblico, Silva retomó el texto del Éxodo (3, 4-10) para recordar que “Dios no se queda indiferente ante el clamor de su pueblo”. Resaltó tres verbos que definen la acción divina: ver, escuchar y socorrer.

Dios ve la aflicción de su pueblo, escucha su clamor y viene en su socorro. Pero además, dice: ‘Yo te envío’. Ese envío nos compromete”, explicó. Según el profesor, la pastoral afro está llamada a ser ese signo visible de la acción de Dios: “El Señor nos envía a ser presencia transformadora en medio del pueblo”.

Pasando de los clamores a las esperanzas, Roselinton Silva recordó que “la esperanza no defrauda” (Rom 5,5). Pero aclaró que no se trata de una espera pasiva: “Esperanzar no es esperar, es moverse con certeza de que la realidad puede cambiar”. El cambio, añadió, no ocurre en soledad: “La transformación se da cuando las personas actúan en conjunto, soñando colectivamente, en comunidad”. Citó al Papa Francisco en Querida Amazonia: “Tenemos un sueño que nace del corazón de Dios y para la Iglesia. Y nosotros somos la Iglesia”.

Comunidades que acogen y transforman

Entre los signos de esperanza, Silva remarcó la acogida a los migrantes como una dimensión esencial del testimonio cristiano. “Nuestras comunidades deben ser lugares donde el migrante pueda decir: ‘Estoy en casa, estoy seguro’”. También insistió en la responsabilidad política: “Debemos como ciudadanos avanzar en la participación política, interpelando los poderes, para lograr justicia y para que hagan cosas en favor de los migrantes”.

La globalización, dijo, puede ser un riesgo de pérdida de identidad, pero también “una oportunidad de conexión y articulación continental”. “Lo que ocurre en Panamá puede saberse en Colombia, en Ecuador, en Brasil… podemos construir una gran fuerza unida en Cristo y movida por el Espíritu Santo”, manifestó.

Asimismo, habló sobre el valor de abrazar la diversidad como don divino: “Abrazar la diversidad como un valor divino, siguiendo el principio de la sinodalidad… Tener la diversidad como una riqueza y, a partir de allí, realizar la acción misionera”.

De la invisibilidad al reconocimiento cultural y espiritual

Al abordar la esperanza frente a la invisibilidad, el profesor retomó las conclusiones de Aparecida (2007), que llaman a fortalecer la transmisión de la fe y la cultura. “Muchas de nuestras tradiciones ya no se transmiten de generación en generación”, lamentó, y citó como ejemplo el debilitamiento del idioma guaraní en algunas comunidades.

Recordó las palabras de monseñor Zanolo: “Podemos comenzar, por ejemplo, rezando el Rosario en guaraní”.

Silva consideró que esta transmisión cultural y religiosa es clave para revitalizar la fe: “Celebrar a Cristo es celebrar desde nuestras raíces”. Citó el Evangelio de Juan: “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”, afirmando que Dios asume un rostro y una cultura cuando se encarna; por eso, “Cristo tiene el rostro del pueblo sufriente”.

Racismo y colonización: desafíos persistentes

Al referirse al clamor del racismo, Silva señaló que un signo de esperanza es el creciente reconocimiento de los derechos de los pueblos afrodescendientes y originarios, especialmente en el ámbito territorial y cultural.

Hay muchos avances, pero estos derechos deben traducirse en acciones concretas en la vida del pueblo”, dijo. Valoró el papel de las organizaciones afro e indígenas en la defensa de sus derechos, dentro y fuera de la Iglesia.

El Papa Francisco nos advierte que la colonización no para, aunque en muchos lugares se transforme, se disfrace, se disimule, todavía no pierde su prepotencia contra la vida de los pobres y la fragilidad del medioambiente”, dijo, reflexionando que también el Papa Francisco enseñó como combatir la colonización presente.

“La pastoral afro es un soplo del Espíritu que nos mueve en la dirección de una Iglesia y una sociedad más justa y más solidaria”, aseguró, y alentó a tener presente las palabras del Papa León XIV en su exhortación: “Dios nos ama”.

La ponencia concluyó con la presentación de la flor de la Amazonía, la Victoria Regia, símbolo de los sueños del Papa Francisco y de la invitación a permanecer conectados con la vida, la creación y los pueblos que la habitan.

Le puede interesar: XVI EPA: Migración, invisibilización y racismo estructural, heridas que interpelan a la Iglesia latinoamericana y caribeña

Suscríbete gratis a nuestro canal de Whatsapp https://bit.ly/4hbWWN0

Porque hay que cuidar a quienes protegen la creación, llega el podcast La Vida pende de un Hilo http://bit.ly/3HPHn0O

Participa en los cursos y diplomados del Centro teológico Cebitepal https://bit.ly/cebitepal_24

Escucha el Himno del Jubileo en su versión latinoamericana y caribeña https://bit.ly/41l312

Post a comment