Ante el anuncio de la Superintendencia de Telecomunicaciones (SUTEL) y el Gobierno costarricense de realizar una subasta de frecuencias por 15 años, la Conferencia Episcopal de Costa Rica alertó sobre los riesgos de reducir un bien público a un criterio meramente económico.
En un comunicado firmado por Monseñor Javier Román Arias, obispo de Limón y presidente del Episcopado, los obispos recordaron que las frecuencias no son solo activos comerciales, sino pilares de la vida democrática.
Por ello, el Episcopado llama al Estado a no reducir las frecuencias “al mejor postor”, sino a construir un modelo que reconozca su dimensión humana y social. Asegurar pluralidad, señalan, fortalece la democracia más que maximizar ingresos.
La comunicación como bien público y no solo económico
Frente a la preocupación a esta decisión estatal, los obispos advierten que decisiones públicas sobre radio y televisión impactan directamente la libertad de expresión y el acceso de los ciudadanos a voces diversas. Advirtieron que el país no puede permitir que las frecuencias queden determinadas únicamente por la capacidad económica de los oferentes.
El episcopado costarricense observa que según la doctrina social de la Iglesia, los bienes comunes deben beneficiar al conjunto de la sociedad, especialmente cuando su función sostiene la dimensión cultural, social y espiritual del país.
Por ello, piden repensar el criterio de subasta y considerar elementos que no se miden en una planilla contable, como la trayectoria de servicio, el aporte al bien común, el impacto educativo, la presencia en comunidades locales y la misión de proyectos que no buscan lucro.
El aporte social de los medios de servicio y comunitarios
El comunicado destaca que la radio y la televisión católica —al igual que medios comunitarios, educativos y culturales— existen para servir, no para competir económicamente. Su aporte se refleja en acompañamiento espiritual, cercanía con zonas rurales, consuelo a personas vulnerables y promoción de valores.
En este sentido, los obispos advierten que excluir estos medios por incapacidad de participar en una subasta sería “una victoria económica pero una derrota moral para el país”.
La Conferencia Episcopal también reconoce el valor de los medios no confesionales que cumplen funciones sociales esenciales: fortalecer identidades locales, abrir espacios de diálogo y dar voz a quienes históricamente no la han tenido.
Pluralidad y libertad de expresión como pilares democráticos
La Iglesia insiste en que la libertad de expresión no solo se protege evitando censura, sino garantizando condiciones para que existan voces múltiples. Si solo sobreviven los medios con mayores recursos financieros, el país corre el riesgo de escuchar menos y dialogar menos.
El pronunciamiento concluye con un llamado firme al Estado y a la ciudadanía a proteger el derecho a una palabra libre y plural, pues “cuidar las frecuencias es cuidar nuestro derecho a una comunicación diversa, responsable y profundamente humana”.
Costa-Rica-Comunicado CECOR-Frecuencias de Radio
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