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Iglesia puertorriqueña exige diálogo regional urgente para evitar guerra y proteger la vida caribeña

Foto: Agencia EFE

La Conferencia Episcopal Puertorriqueña expresó su honda preocupación por el aumento repentino de operativos y ejercicios militares en Puerto Rico y en la región caribeña, observando que este avance amenaza el bienestar social, la economía local y los ecosistemas de la región. Los obispos insistieron en que la paz es un derecho fundamental y que la presencia bélica “no es camino para alcanzarla”.

Los prelados reiteraron el llamado del Papa León XIV a promover la paz, insistiendo en que la coyuntura actual demanda prudencia diplomática y responsabilidad ética de los Estados. Aseguraron que la militarización ya está alterando servicios básicos y economías locales, entre ellos los aeropuertos y la pesca, con impactos más severos sobre quienes viven en mayor vulnerabilidad.

Asimismo, se sumaron a la preocupación expresada por la Conferencia Episcopal de las Antillas, que ha señalado el aumento de riesgos en el Caribe debido al despliegue de fuerzas militares, maniobras navales y tensiones geopolíticas que colocan al Caribe al borde de un posible conflicto armado.

Diálogo urgente ante un Caribe al borde del conflicto

Frente a esta difícil realidad, la CEP dio especial importancia a la necesidad de un diálogo social y la vía diplomática ante los desafíos que representan las desigualdades, el narcotráfico y la circulación de armas en la región. Recalcó que la guerra no trae paz, antes bien arrasa vidas, destruye hogares y golpea con mayor dureza a los indefensos.

Los obispos exigieron a los líderes políticos actuar de manera conjunta para salvaguardar la paz regional, rechazando que el Mar Caribe se vea convertido en un “cementerio humano” o en depósito para maquinaria bélica. Señalaron su preocupación ante la posibilidad de un choque con Venezuela y las reacciones que ese escenario podría desencadenar en sus aliados, entre ellos Rusia, China e Irán.

Llamados a la paz y riesgos ambientales

Los obispos retomaron las palabras de san Juan XXIII y del Papa Francisco, subrayando que ningún conflicto puede justificarse mediante la guerra. El pontífice, añadieron, recordaba que recurrir a las armas constituye un quebranto de la política, un revés para la humanidad y una falta grave al compromiso de proteger la vida.

De igual forma, los prelados hicieron eco de Laudato Si’, que denuncia cómo la guerra destruye el entorno y amenaza el patrimonio natural de las comunidades e insistieron que estos efectos se agravan con el desarrollo de armas modernas que pueden desestabilizar ecosistemas enteros, un riesgo especialmente crítico para las frágiles islas del Caribe.

Por otra parte, advirtieron que, en lugar de frenarse, la industria armamentista muestra un preocupante repunte, generando efectos colaterales en espacios aéreos restringidos, corredores marítimos y diversas operaciones estratégicas, que afectan la estabilidad económica y social de Puerto Rico.

Identidad histórica de Puerto Rico como pueblo de paz

El episcopado puertorriqueño, subrayó que Puerto Rico ha sido, a lo largo de la historia, un pueblo que apuesta por la paz y que sabe unirse en defensa del bien común. Recordaron el clamor de “Paz para Vieques”, una movilización que integró a múltiples sectores y permanece como referencia de cohesión social ante los conflictos.

Llamaron a no olvidar esta herencia moral ante cualquier interés político, económico o militar que opaque los valores que han guiado la vida del país. Insistieron en que ninguna agenda, interna o externa, debe desdibujar la identidad pacífica de Puerto Rico.

Solidaridad con Venezuela y llamado a la oración

En su mensaje, la Conferencia Episcopal Puertorriqueña manifestó su cercanía solidaria con los obispos y el pueblo venezolano, inmersos en un ambiente de tensión y zozobra política, agravado por recientes movimientos militares en el Caribe.

Los obispos concluyeron su mensaje, invitando a la población a orar juntos por la paz en Puerto Rico, Venezuela y el mundo entero. Pidieron que no resuenen aviones de guerra, sino los ritmos de la Navidad, como signo de que el amor puede más que la violencia. Confiaron a todos sus habitantes a la protección de la Virgen María, Reina de la Paz.

Es preciso recordar, que los Obispos venezolanos, desde el 28 de julio de 2024, han exigido al líder chavista, Nicolás Maduro, muestre los resultados de esas elecciones. En tres ocasiones, pidieron «se muestren las actas electorales».

De lo contrario, se estaría violando el artículo 5 de la Constitución en el cual reza que la soberanía reside en el pueblo “de forma intransferible”, eso atenta contra los valores democráticos que ha caracterizado a la sociedad venezolana.

Además “desconocer la soberanía popular manifestada a través del voto es moralmente inaceptable, ya que se aparta gravemente de la verdad y de la justicia”, porque “la verdad, aunque quiera ser ocultada, o reducida a la opinión de unos pocos, resulta imponiéndose (cf. Mc 4,22)”.

 

Mensaje-Episcopado_puerto-Rico

 

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