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Ecuador: Pacto por los derechos de la cuenca del Río Puyo

El Vicariato Apostólico de Puyo lideró la realización del “Pacto por los derechos de la cuenca del Río Puyo”, que reunió a comunidades, organizaciones sociales, pueblos originarios, científicos, autoridades comunitarias del agua y representantes de la Iglesia, en un acto, en el que el Vicariato reafirmó su misión profética en defensa del río, como una responsabilidad moral y espiritual.

Defensores activos

Nos plantamos hoy aquí no solo como testigos, sino como defensores activos de un ecosistema que es sujeto de derechos”, se expresó en la apertura del evento, señalando la coherencia con el llamado de la Iglesia universal a cuidar la casa común.

La jornada comenzó con una invitación a la memoria histórica y comunitaria, a través de una exposición fotográfica de Foto Castro, presentada como “un espejo de lo que fuimos, de lo que era el río Puyo y el horizonte de lo que debemos recuperar”. Este momento simbólico reforzó la idea de identidad colectiva: “Somos comunidad antes que todo”, se afirmó, vinculando la historia del territorio con la defensa del presente y el futuro del río.

El acto integró también el lenguaje del arte como forma de sensibilización, con la intervención musical del violinista invitado Juan Isaac Quintanilla, resaltando que “la música es un lenguaje universal”, capaz de unir a la comunidad en torno a una causa común.

La voz profética de la Iglesia: Mons. Rafael Cob García

Mons. Rafael Cob García, obispo del Vicariato Apostólico de Puyo y presidente de la Repam, asumió un rol protagónico desde la fe y la ecología integral, posicionando a la Iglesia como actor activo en la defensa del río Puyo.

En su intervención, Mons. Cop afirmó: “Estamos aquí como Iglesia para alzar nuestra voz en defensa de la vida, de la creación de Dios manifestada en el elemento indispensable para la vida, como es el agua”.

El prelado dijo que la defensa del río Puyo es parte de una visión integral de la Amazonía como corazón del equilibrio planetario: “Nuestra Amazonía es referente mundial para el equilibrio de los ecosistemas; su agua y su oxígeno son imprescindibles para la vida de todo viviente”.

La Iglesia ha sido y es aliada de los pobres que sufren las consecuencias de una sociedad indiferente”, dijo, y añadió que el magisterio social eclesial tiene la responsabilidad de “denunciar el mal y defender el bien”.

Conversión personal y social

En su reflexión, Mons. Cob vinculó directamente la crisis ambiental con la crisis social, retomando el pensamiento de la encíclica Laudato Si’: “No hay crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una única y compleja crisis socioambiental”, señaló y aseguró que “todo está relacionado”.

El obispo insistió en la corresponsabilidad colectiva y en la urgencia de actuar: “No esperemos a mañana lo que debemos y podemos hacer hoy”, y exigió acciones concretas de quienes tienen mayor responsabilidad pública: “Exigimos que se actúe por parte de quienes tienen mayor responsabilidad, como nuestros gobernantes”.

No solo debemos reflexionar, debemos comprometernos a una conversión personal y una conversión social”, reflexionó, alentando a la defensa del río Puyo como una expresión concreta de la fe cristiana encarnada en la realidad amazónica.

El río como ser vivo

Desde los pueblos originarios, la magíster Diana Chávez Vargas, mujer quichua de la comuna San Jacinto, presentó la visión del causa sacha o “selva viviente”, aseguró que la naturaleza es un ser vivo sujeto de derechos.

Reconocemos a la naturaleza como un hermano o hermana más”, expresó, recordando que el río Puyo es parte de la identidad cultural, espiritual y familiar de las comunidades.

Advirtió que la contaminación ha roto el vínculo histórico con el río: “Ya no nos podemos bañar, no podemos hacer chicha, el agua ya viene contaminada”, y alertó sobre el riesgo de que el Puyo se convierta en un “río muerto”, como otros casos en el país.

Denuncia social y datos científicos

El comunicador y activista Diego Escobar presentó estudios científicos que evidencian la contaminación del río, señalando que las descargas de desechos porcinos, aguas residuales, coliformes fecales y microplásticos han generado una crisis sanitaria y ambiental. “El río que fue cristalino se tornó opaco”, señaló, llamando a la juventud a liderar la defensa del río.

Desde la ciencia, la magíster Rossy Gaibor explicó que la contaminación altera el equilibrio ecológico y genera enfermedades graves, insistiendo en que “el agua es vital, imprescindible e irremplazable” y que la descontaminación del río es una urgencia inaplazable.

Por su parte, el magíster Santiago Jácome, desde las juntas de agua potable, denunció la deforestación, el uso de agroquímicos y la falta de políticas públicas efectivas, señalando que “las soluciones existen, pero no se ejecutan”, y responsabilizando a los gobiernos locales de proteger las fuentes hídricas.

Pacto que se proyecta en el tiempo

El evento concluyó con el anuncio de una campaña anual de defensa del río Puyo, la realización del documental “El último pecado: el río Puyo tiene derechos”, y la convocatoria a la carrera comunitaria “Ruta por la vida y por el agua”, como símbolo de movilización social.

El acto dio inicio formal al Pacto por los derechos de la cuenca del Río Puyo, que será acompañado por un manifiesto público y acciones permanentes de incidencia social, pastoral, científica y comunitaria.

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