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Iglesia en Chile despliega respuesta integral ante los incendios en Biobío y Ñuble

La emergencia provocada por los incendios forestales que afectan a amplios sectores de las regiones de Biobío y Ñuble continúa generando graves consecuencias sociales, humanas y materiales. Frente a este escenario, la Iglesia en Chile, a través de Cáritas Chile, las diócesis locales y sus pastorales sociales, ha desplegado una respuesta articulada que combina ayuda humanitaria, acompañamiento pastoral y acciones concretas de reconstrucción, con el foco puesto en el cuidado de la vida y la dignidad de las personas afectadas.

En este contexto, Cáritas Chile activó la campaña nacional “Solidaridad con las familias afectadas”, orientada a canalizar aportes de manera segura y eficaz para apoyar a quienes han visto sus hogares, medios de subsistencia y entornos devastados por el fuego.

La institución, junto a las diócesis locales, se encuentra actualmente desplegada en terreno evaluando la magnitud de los daños y las necesidades prioritarias.

Tres ejes para una recuperación con sentido humano

Cáritas Chile ha definido tres ejes estratégicos de ayuda directa, que orientan el destino de los recursos recaudados y buscan responder de manera integral a las múltiples dimensiones del daño provocado por los incendios:

  • Apoyo psicosocial y acompañamiento comunitario, destinado a ofrecer contención emocional y espacios de escucha a las familias que enfrentan el impacto del trauma, la pérdida y la incertidumbre.
  • Restauración de medios de vida, mediante apoyos económicos focalizados que permitan a las personas recuperar herramientas de trabajo, reactivar actividades productivas y avanzar hacia la autonomía económica.
  • Equipamiento de hogares, con la entrega de enseres básicos y bienes esenciales que permitan a las familias reconstruir su vida cotidiana y volver a habitar sus espacios con dignidad.

Este enfoque, señala la institución, quiere evitar una asistencia meramente asistencialista, apostando por procesos que fortalezcan la resiliencia y la capacidad de las comunidades para reconstruirse desde sus propios territorios.

Acompañamiento pastoral en comunidades afectadas

La dimensión pastoral de esta respuesta se hizo visible en la Parroquia La Purísima de Lirquén, donde la comunidad sufrió la pérdida total de su templo parroquial a causa de los incendios que afectaron la región del Biobío. La casa parroquial fue la única construcción de la cuadra que logró salvarse del fuego.

Ante esta situación, el arzobispo de Concepción, monseñor Sergio Pérez de Arce, visitó al párroco padre Raúl Castillo para acompañar a la comunidad y expresar cercanía. En la ocasión, el arzobispo señaló que “lo fundamental es venir, acompañarlos, escucharlos un momento e ir imaginando cómo recuperarnos de a poco, cómo levantar las capillas y ayudar en la reconstrucción de las casas, que es la prioridad”.

Asimismo, explicó que la arquidiócesis se encuentra coordinando acciones: “estamos concentrados en acompañar en este momento tan difícil… la Vicaría de Pastoral Social se organizó para tener presencia territorial, tomar contacto con las comunidades afectadas y realizar un catastro de la situación”. Añadió que “desde el primer día las parroquias están juntando alimentos, agua, útiles de aseo, para esa primera ayuda que es muy importante”.

Oración y fortaleza

El padre Raúl Castillo agradeció la visita episcopal y resaltó el respaldo recibido: “es muy importante que haya venido don Sergio a visitarnos… me siento muy respaldado por los obispos ante la pérdida de nuestro templo parroquial”. Valoró además que “gracias a Dios se salvó la casa parroquial y el salón pastoral, que servirá de templo mientras se realice la construcción”.

El sacerdote también resaltó la solidaridad comunitaria: “los vecinos de la cuadra se organizaron para sacar los escombros de forma rápida… las llamadas, los mensajes y las oraciones animan y fortalecen”, dijo que, pese a la tragedia, se mantiene confiado y agradecido por las manifestaciones de apoyo.

De regreso a Concepción, el arzobispo visitó la Capilla Santa Teresa de Los Andes de Villa Italia, en la comuna de Penco, donde constató los daños y dialogó con personas afectadas, comprometiendo su oración.

Diócesis de Chillán: campañas solidarias en Ñuble

En la Región de Ñuble, donde se mantienen varios focos activos, la Diócesis de Chillán puso en marcha dos campañas solidarias complementarias, en coordinación con la Vicaría para la Pastoral Social, para apoyar tanto a las familias damnificadas como a los cuerpos de bomberos que combaten el fuego.

La primera iniciativa corresponde a una campaña de aporte monetario, impulsada por el Obispado de Chillán, destinada a responder de manera rápida a las necesidades más urgentes de las familias que han perdido sus viviendas y a apoyar la labor de los bomberos diocesanos.

En paralelo, la Vicaría para la Pastoral Social lanzó la campaña “Arriba Ñuble”, enfocada en la recepción de ayuda en especies, especialmente agua, alimentos no perecibles y artículos de higiene personal, en dependencias del Obispado de Chillán. Desde la diócesis se aclaró que ambas campañas forman parte de una respuesta pastoral y solidaria con “el cuidado de la vida, la dignidad de las personas y el acompañamiento a quienes hoy atraviesan momentos de profundo dolor e incertidumbre”.

Obispos de Valparaíso llaman a “devolver la mano” con una respuesta solidaria y unida

En sintonía con la respuesta nacional de la Iglesia, los obispos de la Diócesis de Valparaíso, monseñor Jorge Vega Velasco SVD y monseñor Mario Salas Becerra O. de M., hicieron un llamado explícito a la comunidad diocesana a colaborar en una campaña solidaria destinada a apoyar a las familias damnificadas por los incendios. En una carta pastoral, los obispos expresaron su cercanía con quienes hoy sufren esta tragedia y recordaron que la diócesis porteña “todavía trabaja en la reconstrucción de los territorios afectados por el mega incendio de Viña del Mar del año 2024”.

Los pastores señalaron que la experiencia vivida les ha enseñado que una de las formas más eficaces de ayuda es el aporte económico, ya que “permite responder a las necesidades reales de cada comunidad afectada” y, al mismo tiempo, “favorece el comercio local de las zonas dañadas”, que también ha sufrido pérdidas significativas. En ese contexto, invitaron a que las colectas de las misas del domingo 25 de enero sean destinadas íntegramente a esta campaña solidaria, como un gesto concreto de comunión y corresponsabilidad eclesial.

Los obispos manifestaron que esta iniciativa tiene el propósito de ser una respuesta unitaria de toda la diócesis: “no es la campaña de una comunidad o de algunas comunidades, sino que la Diócesis de Valparaíso unida”, también resaltaron el valor de “devolver la mano” a quienes hoy atraviesan una tragedia similar a la que vivió Valparaíso años atrás. Los obispos precisaron que esta será una primera acción inmediata y que, una vez conocida con mayor claridad la magnitud de los daños, se definirán nuevas formas de apoyo, siempre en coordinación con Cáritas Chile y la respuesta solidaria a nivel nacional.

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