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“Los seres que no se ven”: una invitación a repensar la comunicación desde la Amazonía y más allá del antropocentrismo

El comunicólogo Gonzalo Guevara propone una reflexión sobre la comunicación, el territorio y la vida desde una mirada no antropocéntrica en su ensayo “Los seres que no se ven. La comunicación sin antropocentrismo”, publicado en colaboración con el Programa Universitario Amazónico (PUAM) como parte de los procesos comunitarios que se desarrollan en la Panamazonía.

El texto nace de una experiencia vivida en Nauta, Perú, y en comunidades cercanas del bajo río Marañón, como Túpac Amaru II y San Francisco, en territorio del pueblo Kukama. Desde allí, Guevara articula palabra y fotografía para cuestionar los modelos dominantes de comunicación impuestos por la sociedad global de la información y propone volver a una comunicación enraizada en la vida, el territorio y el respeto a todos los seres.

El ensayo se abre con un fragmento de una entrevista a Rita Muñoz, excomunicadora de Radio Ucamara, quien pone en el centro una de las problemáticas más graves de la Amazonía: “el extractivismo y la destrucción de las culturas”. A través de su diálogo con una curandera kukama, se revela cómo la contaminación del río y del bosque no solo daña la naturaleza, sino también la dimensión espiritual del territorio. “El petróleo es veneno para ellos”, relata la curandera al referirse al sufrimiento de los espíritus del agua.

El río como ser vivo, con espíritu y voluntad

Desde esta experiencia, el autor plantea que en la cosmovisión kukama el río no es un recurso, sino un ser vivo, con espíritu y voluntad. En este horizonte, la comunicación no se limita a lo humano: incluye a los ríos, los árboles, los animales, las montañas y las plantas, entendidos como “categorías de gentes”, todas situadas en un mismo nivel de importancia. Se trata de una convivencia basada en el respeto, donde comunicarse es “saberse dentro de un puñado de espirales distendiéndose”, sin principio ni fin.

El ensayo asegura que ningún pueblo puede imponer su paradigma cultural o epistemológico sobre otro. Guevara cuestiona la imposición histórica de la epistemología occidental y advierte que comprender el mundo desde un lugar no otorga el derecho de universalizar esa mirada. La cultura, sostiene, incluye lengua, espiritualidad, territorio, derechos, obligaciones y todos los seres que lo habitan.

En este camino, el autor dialoga con dos referencias clave. Por un lado, los siete principios del Congreso Nacional Indígena y el EZLN, que proponen formas de convivencia política basadas en “servir y no servirse” y “proponer y no imponer”. Por otro, la experiencia de Radio Ucamara, que ha sabido expresar la sensibilidad comunicativa del pueblo Kukama, entendiendo la comunicación como una práctica espiritual, territorial y comunitaria.

El modelo económico extractivista rompe equilibrios

El río Marañón ocupa un lugar central en la narración. Desde su nacimiento en los Andes hasta su encuentro con el Ucayali para dar origen al Amazonas, el río es presentado como una espiral de vida. Para el pueblo Kukama, que se reconoce como hijo de la Madre Boa y del Madre Río, todo se explica desde el agua. Los sueños son un canal fundamental de comunicación con los espíritus, quienes aconsejan, guían y reclaman cuando el equilibrio es alterado.

El ensayo también denuncia cómo el modelo económico extractivista ha roto estos equilibrios. Guevara retoma el análisis zapatista de las “cuatro ruedas del capitalismo”: explotación, despojo, desprecio y represión, que afectan tanto a los pueblos originarios como a amplios sectores de la humanidad. Frente a ello, plantea la urgencia de abandonar la idea de que el ser humano es el centro de todo. “El antropocentrismo exacerbado nos ha arrebatado la posibilidad de coexistir”, sostiene.

A lo largo del texto aparecen relatos de pescadores, curanderas, niñas y niños, que muestran una vida cotidiana atravesada por el respeto al territorio y a los espíritus. Don José Murayari, pescador kukama, recuerda cómo pedía permiso al río y a los árboles antes de obtener alimento, convencido de que saber pedir y ofrendar es parte esencial de la convivencia.

Volver al origen

El ensayo se convierte en un llamado urgente: volver al origen, desarmar el egoísmo humano y reconocer que existen seres que no se ven, pero que sostienen los ecosistemas. Estos guardianes: espíritus del agua, de las montañas, de los bosques, siguen presentes allí donde la industria no ha arrasado la vida.

“La comunicación es vida”, dice Guevara, y no responde al tiempo acelerado del reloj oficial, sino a procesos lentos, espirales y respetuosos. Aprender del pueblo Kukama, practicar el respeto y abrir los sentidos a la tierra, al agua, al viento y al fuego es, para el autor, una condición indispensable para imaginar otro mundo posible.

El ensayo “Los seres que no se ven. La comunicación sin antropocentrismo” puede leerse íntegramente en la plataforma del Programa Universitario Amazónico (PUAM), como una invitación a repensar la comunicación, la cultura y la relación con la Madre Tierra desde la sabiduría de los pueblos amazónicos. https://puam.org/noticias/territorialidad/2026/01/los-seres-que-no-se-ven/

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