ADN Celam

Cáritas en América Latina y el Caribe proyecta esperanza en 2026 ante pobreza y crisis climática

Foto: Cáritas LAC

Durante una entrevista concedida a ADN Celam, Nicolás Meyer, coordinador de Cáritas para América Latina y el Caribe, presentó un balance de las principales líneas de acción y desafíos proyectados por la organización para el 2026, destacando su enfoque en el Desarrollo Humano Integral y la transformación de las causas de la pobreza y la exclusión.

Meyer señaló que la red continental de Cáritas enfrenta un escenario complejo marcado por la migración forzada y la crisis climática, escenarios que —afirmó— plantean desafíos urgentes para la red continental. Tomando como modelo “la periferia es el centro”, su principal herramienta de incidencia, habló la importancia de doblar esfuerzos en la cooperación entre las Cáritas nacionales y ahondar más en la incidencia política regional, tras los aprendizajes dejados por la COP30.

El coordinador regional de Cáritas se refirió a las directrices para 2026 centradas en priorizar el Desarrollo Humano Integral como principio para enfrentar las causas estructurales de la desigualdad. En migración, aseguró mantener el trabajo en red en corredores y zonas fronterizas, promoviendo acciones de acogida, protección e integración .

A continuación, invitamos a leer la entrevista completa que ofrece una mirada amplia sobre el papel de Cáritas en América Latina y el Caribe y sus proyecciones frente a los desafíos sociales, ambientales y pastorales del 2026.


Estrategia ante la pobreza y migración

Pregunta: ¿Cómo planea Cáritas América Latina y el Caribe abordar los desafíos de la pobreza y la migración forzada en la región durante el 2026, considerando las proyecciones económicas y sociales para el próximo año?

Respuesta: Nuestro enfoque estratégico para 2026 se centra en el Desarrollo Humano Integral (DHI), que es la columna vertebral de nuestra acción. No podemos limitarnos a mitigar la pobreza con asistencia, sino que debemos abordar sus causas estructurales (la desigualdad, la exclusión y la falta de oportunidades dignas).

Lucha contra la Pobreza: El DHI, tal como lo impulsamos en Cáritas LAC, busca el desarrollo con alma, es decir, que incorpore la ética, la comunidad y la espiritualidad, no solo el crecimiento económico. Buscamos fortalecer la capacidad de autogestión y la resiliencia comunitaria para que las personas puedan ser arquitectas de su propio destino, superando la dependencia.

Migración Forzada: La Movilidad Humana es un eje prioritario. Sabemos que la inestabilidad económica y la fragmentación política mantendrán o incrementarán los flujos migratorios en 2026. Nuestra estrategia es de respuesta integral a través de la red Cáritas en los territorios, que actúa en los principales corredores y fronteras. Esto implica: acogida digna en las casas de la Iglesia, protección de los derechos humanos y la vida, promoción de capacidades y, crucialmente, la integración en las comunidades de destino. Fortalecemos nuestra Cooperación Fraterna regional para garantizar que la respuesta sea rápida, coordinada y con un profundo sentido de la dignidad. Cáritas se posiciona como un puente de vida entre la desesperación y la oportunidad.

Justicia climática y gestión de crisis

P.: ¿Cuáles son las principales acciones que Cáritas América Latina y el Caribe está tomando para mitigar el impacto del cambio climático y responder a las emergencias humanitarias en la región, y cómo se están preparando para enfrentar los desafíos futuros?

R.: Nuestra acción está guiada por la Ecología Integral del Papa Francisco, reconociendo que la crisis ambiental y la crisis social son inseparables.

– Mitigación y Prevención Estructural: Implementamos el modelo «La Periferia es el Centro», que es nuestra principal herramienta de incidencia y acción. Este modelo prioriza la localización y el fortalecimiento del liderazgo local en ecosistemas vulnerables como la Amazonía. Al empoderar a las comunidades y valorar su conocimiento ancestral, logramos impulsar Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN) que son más efectivas, sostenibles y culturalmente pertinentes para la prevención de desastres y la mitigación del cambio climático.

– Respuesta Humanitaria: La clave es la rapidez y la eficacia. Estamos trabajando en robustecer la capacidad de gestión de riesgos y emergencias a nivel de las Cáritas Diocesanas y Nacionales. Esto nos permite una respuesta más rápida y efectiva a las crisis que se anticipan (fenómenos climáticos extremos, inundaciones, sequías). La preparación futura se centra en la incidencia política a nivel regional (como lo hicimos con la COP30), abogando por políticas de adaptación y justicia climática, y en la inversión en la resiliencia de largo plazo de las comunidades.

Balance del camino sinodal

P.: ¿Cuáles han sido los principales logros y desafíos en la implementación del proceso sinodal en Caritas América Latina y el Caribe durante el 2025, y qué proyecciones hay para el 2026 en términos de fortalecer la misión evangelizadora y la atención a los más necesitados?

R.: El proceso sinodal, que definimos como «caminar juntos» con la Iglesia y con los pobres, es el método de trabajo que está transformando a Cáritas LAC.

– Logros 2025: El mayor logro ha sido la cohesión del liderazgo y la integración de la voz de la base en la toma de decisiones estratégicas. El proceso de elaboración de nuestro plan regional (e.g., a través de la CORE Ampliada) fue profundamente sinodal, escuchando a los referentes de todos los núcleos de trabajo. La validación y adopción del modelo «La Periferia es el Centro» es un logro sinodal concreto, pues descentraliza el poder y lo entrega al liderazgo de las comunidades, transformando la cooperación de una ayuda vertical a una Cooperación Fraterna horizontal.

– Desafíos: El principal desafío es evitar que la sinodalidad se quede en la retórica. Debemos combatir la polarización y la fragmentación social que afectan a nuestros países, asegurando que Cáritas siga siendo un espacio de encuentro y unidad. A nivel interno, el reto es fortalecer la formación espiritual para que nuestra acción social esté siempre anclada en la fe y en la Misión Evangelizadora de la Iglesia, y no solo en el activismo social.

– Proyecciones 2026: Profundizaremos la Cooperación Fraterna como modelo de trabajo y seguiremos fortaleciendo el vínculo con los Obispos y la Pastoral Social en cada Conferencia Episcopal. En 2026, nuestra proyección es garantizar que cada programa de Cáritas, ya sea de ayuda humanitaria o de DHI, sea un testimonio vivo de la caridad, demostrando que la atención a los más necesitados es la caricia de Dios para nuestro continente.

 

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