Un hecho que sigue causando profunda preocupación en Santa Cruz de El Seibo salió a la luz mediante un escrito del fraile dominico Miguel Ángel Gullón Pérez, quien a través de unas líneas narra la detención de 25 niños y niñas en un operativo efectuado de madrugada en el sector Villa Guerrero, describiendo el dolor de las familias afectadas.
En su escrito, el religioso señala que todo ocurrió cerca de las dos de la mañana del 9 de enero de 2026, cuando los niños fueron sacados de sus casas y despojados de su entorno de forma abrupta. No todos pudieron permanecer junto a sus padres, lo que intensificó la angustia y el desconcierto. Además, el fraile destaca la interrupción brusca de la vida ordinaria de estos niños, vinculada a su familia, educación y comunidad religiosa.
Un traslado que marcó a los menores
Fray Miguel Ángel Gullón narra las condiciones del traslado, definiéndolas como indignas. Menciona que los niños fueron llevados en un vehículo con ventilación mínima, sin visibilidad al exterior y sin acceso a agua, alimentos o baño durante más de veinte horas. Entre los detenidos, señala, había un bebé de un año que viajaba sin su madre.
El fraile observa que existen normas elementales para el transporte de animales y utiliza esa referencia para destacar la falta de proporcionalidad en el trato que le dieron a los niños. El destino fue el centro conocido como “vacacional” de Haina, al que arribaron tras un trayecto que, según su testimonio, estuvo marcado por el cansancio extremo y el sufrimiento.
Gestiones limitadas y temor en la comunidad
Según el testimonio del dominico, gracias a la intervención de monseñor Jesús Castro, obispo de la diócesis de Higüey, fue posible la liberación de una madre joven y sus dos hijos, afectados por lo vivido. Entretanto, en las inmediaciones de la Fortaleza Santa Cruz se concentraron ciudadanos en actitud de preocupación e impotencia, mientras familiares de los detenidos evitaron presentarse por temor a ser apresados.
Además, el fraile amplía su mirada y plantea que lo sucedido forma parte de una realidad que se repite con frecuencia. A modo de ejemplo, señala la detención de dos obreros que exigían el pago de meses trabajados, liberados después por la decisión de un oficial.
Derechos de la niñez y llamado a la conciencia
Fray Miguel Ángel Gullón relaciona lo sucedido con las normas internacionales que resguardan los derechos de la infancia, las cuales reconocen la necesidad de protección reforzada, seguridad y bienestar para los menores. Para el fraile, esa visión dista mucho de la realidad que enfrentaron los menores en El Seibo.
Finalmente, su reflexión integra también una mirada de fe, desde la cual el sufrimiento de los pequeños se convierte en un llamado urgente a la conciencia social y cristiana. Al apoyarse en enseñanzas de la Iglesia sobre la protección de los más frágiles, el fraile dominico sostiene que el sufrimiento de la niñez no puede quedar sin respuesta.
El-Seibo-Dejen que los niños vengan a mi
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