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“El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer”: Obispos de Venezuela publican exhortación pastoral en su CXXV Asamblea Plenaria

“Despuntará tu luz como la aurora” (Is 58, 8), con esta expresión profética, los obispos de Venezuela abren su exhortación pastoral con motivo de la CXXV Asamblea Ordinaria Plenaria, un mensaje lleno de esperanza, pero también con una lectura de la realidad social, política y económica que atraviesa el país.

Esperanza en medio de la tempestad

Como “cristianos y pastores”, los prelados reconocen las “inquietudes y temores” que vive la nación, especialmente tras los acontecimientos del 3 de enero de este año, y manifiestan su deseo de llevar una palabra de aliento a todo el pueblo venezolano.

Inspirados en el Evangelio que presenta a Jesús calmando la tempestad, recuerdan que el Señor “está siempre con su pueblo”, incluso cuando “se agitan las aguas de la vida”. En esa clave de fe, aseguran que, aun en medio de las tormentas, “no estamos solos”.

Su reflexión también se apoya en las palabras del Papa León XIV durante el Ángelus del 4 de enero de 2026, cuando afirmó que “el bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración”, llamando a superar la violencia y a emprender caminos de justicia y paz, con especial atención a los más pobres.

El clamor de un pueblo herido

En su análisis, los obispos describen con preocupación la situación que vive la población, que enfrenta “el empobrecimiento generalizado”, la falta de empleos dignamente remunerados, la corrupción impune y violaciones de derechos humanos, entre ellos la libertad de expresión y el debido proceso. Advierten que esta realidad ha provocado un “deterioro alarmante en la calidad de vida”, visible en los sistemas de educación, salud, servicios públicos y seguridad.

Expresan cercanía con múltiples rostros del sufrimiento nacional: presos políticos y sus familias, migrantes forzados, víctimas de trata, adultos mayores en abandono, enfermos sin acceso a medicamentos, jóvenes sin oportunidades, trabajadores de salud y educación con salarios precarios, comunidades indígenas marginadas y ciudadanos afectados por confiscaciones arbitrarias. “Nos unimos al dolor de nuestra gente”, expresan, al tiempo que oran por quienes han perdido la vida a causa de la violencia.

La Iglesia en Venezuela, a través de parroquias, centros educativos, servicios de salud y Cáritas, renueva su compromiso con la promoción del bien común, especialmente de los más pobres, guiada por la Doctrina Social de la Iglesia. Asimismo, exhorta a todos los sectores a anteponer este objetivo a intereses ideológicos o partidistas.

Superar la violencia por caminos de paz

Los obispos evocan el testimonio de santos y beatos venezolanos: San José Gregorio Hernández, Santa Carmen Rendiles, María de San José y Candelaria de San José, como referentes de entrega en tiempos igualmente marcados por violencia, enfermedad e injusticia.

Uno de los mayores anhelos del pueblo, señalan, es vivir “en paz y libertad”, algo que solo será posible resolviendo la actual crisis política y social. Para ello llaman a evitar la violencia y desterrar “la mentira, el odio, los rencores y la guerra de las palabras”. Citando al profeta Isaías, recuerdan que la justicia abre caminos de luz cuando se comparte el pan con el hambriento y se socorre al indigente.

También, plantean la necesidad de procesos de reencuentro, perdón y reconciliación, con purificación de la memoria “en la verdad y en la justicia”. En este horizonte, proponen el Año Santo Franciscano como oportunidad para educar en la paz y la no violencia, siguiendo el llamado de san Francisco a ser instrumentos de reconciliación.

“La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo”

Los prelados recuerdan que la Constitución establece que “la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo”, ejercida mediante el sufragio. En ese marco, señalan que dicha soberanía “se vio desconocida” al no publicarse detalladamente los resultados de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.

También advierten sobre injerencias externas y la presencia de grupos irregulares que controlan territorios, así como la extracción ilegal de minerales en el sur del país.

Para garantizar la autodeterminación nacional, proponen reconstruir la institucionalidad democrática, restituir la independencia de poderes, contar con organismos electorales creíbles y asegurar el control territorial del Estado, con participación de venezolanos dentro y fuera del país.

Derechos humanos y libertades civiles

Los obispos reiteran que el respeto a la dignidad humana es base del progreso. Por ello, hacen eco del clamor ciudadano que pide derogar leyes que limitan derechos fundamentales, especialmente la libertad de expresión y el voto libre.

Consideran positivo que algunos detenidos hayan sido excarcelados, pero solicitan la liberación plena de todos los presos políticos.

Siguen con atención la propuesta de una ley de amnistía general, que, según afirman, debería ser amplia e inclusiva para favorecer la reconciliación nacional.

Prioridad en los pobres

La exhortación insiste en que el futuro del país pasa por la reconciliación de sus hijos y el regreso a una patria que sea “casa de todos”, con oportunidades de progreso, especialmente para los más pobres.

Llaman a fortalecer la familia, promover el diálogo nacional y alcanzar acuerdos amplios sobre el futuro.

También remarcan la urgencia de superar el empobrecimiento que impulsa la migración masiva. En ese sentido, piden que los recursos provenientes de la reactivación petrolera se orienten a mejorar salarios y programas sociales que generen trabajo digno, no clientelismo.

Iglesia, espacio de encuentro y sanación

Anuncian que diócesis, parroquias e instituciones serán espacios de escucha, consuelo y reconciliación. En este marco, la próxima Campaña Compartir, con el lema “Sanar la herida. Abrazar la vida”, será una oportunidad para unir esfuerzos por un futuro esperanzador. Retoman además el mensaje de san Juan Pablo II en 1996, cuando llamó a los jóvenes a ser “la aurora de una nueva Venezuela”, fundada en el bien común.

En la conclusión, los obispos invitan a fortalecer la oración cotidiana y a promover iniciativas cuaresmales como la lectura orante de la Palabra, la adoración eucarística y el vía crucis, para reencontrarse como hijos de una misma tierra.

Bajo la protección de la Virgen de Coromoto, encomiendan el camino nacional hacia la libertad, la justicia y la paz. Con “sentimientos de fraternal solidaridad”, los obispos de Venezuela bendicen a todo el pueblo, firmando el mensaje en Caracas, el 9 de febrero de 2026.

AO- Exhortación Pastoral con motivo de la 125 Asamblea Ordinaria Depuntará tu luz como la aurora.docx

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