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Mons. Basilio Mamani alienta a “no cansarse de amar” a los enfermos desde Bolivia en la Jornada Mundial del Enfermo

En sintonía con la vivencia de la Iglesia universal y continental de la Jornada Mundial del Enfermo, celebrada este año en diversas diócesis de América Latina, la Iglesia en Bolivia se unió a esta jornada de oración y servicio pastoral con una celebración eucarística desde el Hospital de Clínicas de La Paz. La misa fue presidida por Mons. Basilio Mamani, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de La Paz, quien resaltó en su homilía la compasión cristiana y el llamado a acompañar a los enfermos con perseverancia y esperanza, en comunión con el mensaje del Santo Padre para esta jornada.

Desde el inicio de su predicación, el prelado señaló que la jornada no debía reducirse a una fecha puntual, sino asumirse como una actitud permanente del discípulo misionero.

“Hoy, así como hemos comenzado nuestra celebración, un día a la luz de la Palabra de Dios que nace, por tanto, de nuestro corazón, una invitación tan linda para que nosotros, no solamente hoy, sino todos los días podamos compartir, todos los días podamos llevar lo que nos invita la Sagrada Escritura como también la invitación de nuestro Papa León”, expresó.

Acompañar al enfermo, un desafío humano y espiritual

El obispo reconoció que el cuidado de los enfermos interpela la vida familiar y comunitaria, recordando que la enfermedad es una experiencia cercana a todos.

“Para nosotros pues también un enfermo puede ser también vista como una carga porque no es fácil acompañar. Y nosotros desde nuestra experiencia, sobre todo en la familia que tenemos, porque todos siempre pasamos por la abuelita se enferma o el abuelito o la tía”, dijo.

A la luz del Evangelio, resaltó la escena del paralítico llevado por sus amigos ante Jesús como signo de una fe que no se detiene ante los obstáculos: “Para ellos no hay dificultad. Hay una cantidad de personas que no se puede llegar donde Jesús, entonces por dónde nosotros buscaremos, siempre habrá una alternativa, siempre habrá una posibilidad y por tanto entran por el techo”, predicó.

La mirada de Jesús, modelo de cercanía

Mons. Mamani hizo referencia a la mirada de Cristo sobre quien sufre, una mirada que dignifica y consuela. “Jesús ve con esa alegría, con esa fe, con ese cariño y ve como un hijo tan amado como los otros. Esa mirada de Jesús tiene que ser para nosotros una luz, una fortaleza, un alivio”, sostuvo.

Asimismo, advirtió que el enfermo no puede experimentar abandono, resaltando el rol de médicos, familias y voluntarios como expresión viva de la caridad. “No puede pasar la soledad”, manifestó.

En comunión con el mensaje papal, el obispo remarcó que la compasión cristiana impulsa al movimiento y al encuentro: “El amor no es estático, sino el amor nos lleva a ese movimiento. El amor nos lleva a ese encuentro del hermano. Y nosotros al encontrarse tenemos que seguir descubriendo la belleza de la caridad, la belleza de la compasión”, señaló. También valoró el servicio de los agentes de pastoral de la salud que, junto a los sacerdotes, sostienen esta misión en parroquias y hospitales.

“Levántate”: palabra de esperanza

Recordó la invitación evangélica a levantarse, dirigida a enfermos, familias y comunidades: “Levántate con esperanza. Porque tu fe te ha salvado. A la familia, levántate, querida familia, no te canses de amar, de escuchar, de acompañar, levántate”, proclamó.

El llamado se extendió a toda la Iglesia: “Levántate también a la comunidad para acercarte al enfermo. Así como Jesús se acerca al enfermo”.

En la parte final, compartió la experiencia pastoral de visitar enfermos, reconociendo la carga emocional que conlleva. “Muchas veces también yo he visitado muchos enfermos, entras y directamente a veces se ponen a llorar. Y a veces es difícil rezar. A veces no hay palabras también de acompañar a los enfermos”, relató. Por ello insistió en la necesidad de fortalecer la vida espiritual mediante la oración, la escucha de la Palabra y la comunión fraterna.

La celebración concluyó con una acción de gracias por quienes sirven en la pastoral de la salud, renovando el servicio de la Iglesia en Bolivia, en comunión con toda la Iglesia latinoamericana, de acompañar el sufrimiento humano con ternura evangélica: “Señor, gracias por esta linda oportunidad que permites en mi vida para compartir con ellos. Dios nos bendiga a todos nosotros”.

Video y fotos: Conferencia Episcopal Boliviana

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