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“Anunciaremos a Kiev que la Iglesia en Brasil está con nosotros”: gratitud ucraniana en tierra brasileña

“Anunciaremos al sufrido pueblo de Kiev que la Iglesia Católica en Brasil está con nosotros”, con estas palabras, el arzobispo mayor de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, Sviatoslav Shevchuk, expresó su gratitud tras un encuentro de fraternidad y solidaridad en el sur de Brasil.

La información fue compartida por la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), que resaltó el clima de comunión vivido el jueves 19 de febrero en Prudentópolis (Paraná), durante una de las sesiones del Sínodo Permanente de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana.

El arzobispo de Londrina y presidente de la Región Sur 2 de la CNBB, Geremias Steinmetz, participó en la sesión sinodal junto al secretario ejecutivo de la región, el padre Valdecir Badzinski. Ambos fueron recibidos por el obispo anfitrión, Meron Mazur, y presentados ante la asamblea.

En el encuentro también estuvieron presentes obispos ucranianos procedentes de distintos países, así como sacerdotes y religiosos locales. La presencia de la Iglesia de rito latino en este espacio sinodal fue valorada como un signo de unidad.

Comunión entre ritos

En su intervención, monseñor Geremias habló sobre la riqueza que nace de la diversidad dentro de la misma fe católica y recordó la histórica presencia de la Iglesia greco-católica ucraniana en Brasil, especialmente en el estado de Paraná.

“Desde el principio, la Iglesia en Brasil acogió a este pueblo con cuidado pastoral, y los obispos de la Iglesia latina se han comprometido a acompañar y apoyar a la comunidad ucraniana en la vivencia de su fe y en la preservación de su rito y espiritualidad”, manifestó.

El arzobispo resaltó además la convivencia fraterna entre obispos de ambos ritos, mencionando la activa participación de Volodemer Koubetch y del propio monseñor Meron en la vida de la Región Sur 2 y en las asambleas de la CNBB. Para él, esta experiencia común es “un verdadero signo de la acción del Espíritu Santo” y una expresión del deseo de Cristo por la unidad.

Solidaridad en tiempos de guerra

Uno de los momentos más sobresalientes del encuentro fue el recuerdo del sufrimiento que atraviesa Ucrania desde el inicio de la guerra. El presidente de la Región Sur 2 evocó las movilizaciones promovidas en Brasil a favor de las víctimas del conflicto, especialmente a través de Cáritas, así como la acogida brindada a familias refugiadas que llegaron a Paraná.

“Justo al comienzo de la guerra, realizamos una amplia movilización a favor del pueblo ucraniano, recaudando fondos que se enviaron a través de Cáritas Internacional para atender las necesidades de emergencia del momento. Esta iniciativa encontró una respuesta generosa del pueblo de Paraná, uniendo a católicos, latinos y ucranianos en un hermoso gesto de unidad y caridad”, recordó Mons. Geremias.

Tras su intervención, el arzobispo mayor Sviatoslav tomó la palabra en italiano, lengua comprendida por la mayoría de los presentes. Presentó a los obispos que lo acompañan en la visita sinodal, provenientes de Polonia, Alemania, Canadá y Argentina, y explicó cómo la guerra ha provocado un crecimiento de comunidades ucranianas en distintos países, particularmente en Europa y América del Norte.

Entre la devastación y la esperanza

Conmovido, relató la dramática situación que vive su país: ciudades destruidas, falta de energía, agua y calefacción en pleno invierno. Explicó que la Iglesia ha impulsado la creación de “centros de resiliencia”, espacios con generadores eléctricos que ofrecen calor y asistencia básica a la población.

“Debo decir, Excelencia, que el mero hecho de que estemos vivos hoy es un milagro. Las tropas rusas llegaron a tan solo 20 kilómetros de mi catedral. Esa línea separaba la vida de la muerte”, expresó. También denunció ataques contra estructuras civiles y describió el trauma que la guerra ha dejado en la población.

Sin embargo, junto al dolor, compartió signos de esperanza. Recordó el testimonio de un niño que buscaba refugio del frío en su catedral y que, al ser preguntado cómo se encontraba, respondió: “Si supero el frío, Ucrania lo superará”.

“Nuestro encuentro es terapéutico”

El líder de la Iglesia greco-católica ucraniana agradeció de manera especial la cercanía de los obispos brasileños: “Su solidaridad es vital para nosotros. Lo que nos dijo, Excelencia, lo llevaremos a Ucrania. Anunciaremos al sufrido pueblo de Kiev que la Iglesia Católica en Brasil está con nosotros”, sostuvo.

Añadió que el encuentro vivido en Prudentópolis fue “terapéutico” y explicó que actualmente la prioridad pastoral en su país es lo que llaman la “labor pastoral de sanar las heridas del pueblo”, ante el trauma provocado por la guerra.

Como gesto de gratitud, monseñor Sviatoslav entregó a monseñor Geremias una pintura del icono auténtico de la Madre de Dios, realizada al estilo ucraniano. “Que esto sea una muestra de nuestra gratitud por su presencia y su solidaridad”, dijo al ofrecer el icono, símbolo de la Madre que cuida de sus hijos.

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