Más de setenta agentes pastorales, líderes comunitarios y fieles de la región participaron el pasado 27 de marzo en el Viacrucis Ecológico por la Casa Común Mesoamericana, una iniciativa impulsada por la Red Eclesial Ecológica Mesoamericana (Remam) que se desarrolló de forma virtual, pero con una significativa articulación territorial. La jornada, vivida en el contexto de la Semana Santa, buscó vincular la espiritualidad cristiana con la defensa activa del ambiente y la vida.
La apertura estuvo a cargo de monseñor Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán y presidente de la Remam, quien invitó a contemplar el sufrimiento de la creación como consecuencia de las acciones humanas. En su reflexión inicial, subrayó la necesidad de una conversión profunda que lleve a asumir el cuidado de la casa común como una responsabilidad ética y espiritual .
Un camino de fe compartido en toda la región
El viacrucis fue guiado colectivamente por las representaciones nacionales de la red en Belice, Guatemala, México, Honduras, El Salvador, Costa Rica y Panamá. Cada estación permitió visibilizar problemáticas concretas, como la deforestación, la contaminación de fuentes hídricas y el impacto de actividades extractivas en los territorios.
Más allá de la virtualidad, varias comunidades decidieron reunirse presencialmente para vivir esta experiencia. En Puerto Cortés, familias defensoras del territorio participaron desde el llamado Campamento Digno, donde mantienen una protesta pacífica frente a la minería a cielo abierto. Bajo la lluvia, hombres, mujeres y niños completaron el recorrido como signo de resistencia, esperanza y compromiso colectivo.
El momento orante también estuvo acompañado por la animación musical del coro NEFES, proveniente de El Salvador, que aportó un ambiente de recogimiento y espiritualidad, recordando que la oración cantada fortalece la fe comunitaria.
Memoria, denuncia y compromiso por la vida
Uno de los momentos más significativos fue la memoria de defensores ambientales asesinados en la región, evocada durante las estaciones finales por el padre Noel Ortiz, sacerdote hondureño y secretario ejecutivo regional de Remam. Entre ellos, se mencionaron a la lideresa indígena Berta Cáceres y Juan López, símbolos de la lucha por la defensa de los territorios. Este gesto estuvo acompañado de un llamado a detener la violencia contra quienes protegen la naturaleza.
Durante el Viacrucis Ecológico, el presidente de la Remam en Guatemala, Bernabé Sagastume, se hizo presente con un mensaje de bendición enviado desde la diócesis de San Marcos, en el que también expresó su agradecimiento al sacerdote Anderson Barahona Pineda, integrante del Movimiento Laudato Si’ Guatemala y de la REMAM en ese país. Barahona fue el responsable de la elaboración del subsidio que orientó la jornada, material que contó con la revisión pastoral de monseñor Sagastume y que posteriormente fue adecuado por las comisiones de la red para responder a la realidad de la región mesoamericana.
La celebración del viacrucis cerró con una oración por parte de monseñor Rodríguez quien insistió en la urgencia de una conversión ecológica integral, que transforme estilos de vida, decisiones políticas y modelos económicos. Desde la fe, los participantes reafirmaron su compromiso de seguir defendiendo la casa común, promoviendo la justicia socioambiental y acompañando a las comunidades que resisten en sus territorios.
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