Esta Semana Santa, diversos obispos de Brasil han compartido reflexiones que invitan a los fieles a vivir este tiempo como un camino de conversión, lleno de entrega, servicio y esperanza pascual.
“La Cruz no es el punto final”
El cardenal Orani João Tempesta, arzobispo de Río de Janeiro, recordó que esta es “la semana mayor y más importante del calendario cristiano”, resaltó que es un tiempo para intensificar la “oración, el ayuno y la caridad” y asumir que “algo necesita ser cambiado en nosotros”. Asimismo, subrayó que Cristo “dio su vida por nosotros” y llamó a “caminar con Cristo en la cruz” para alcanzar la vida nueva.
Por su parte, monseñor Antonio Carlos Rossi Keller, obispo de Frederico Westphalen, definió el Domingo de Ramos como un “espejo de nuestra alma”, donde existe la contradicción entre el “Hosanna” y el “Crucifícalo”. En ese sentido, insistió en que Jesús es el “Siervo obediente que abraza el amor hasta el fin” y recordó que “la cruz no es el punto final”.
Desde Passo Fundo, el arzobispo Rodolfo Weber señaló que la Semana Santa es “la madre y maestra de todas las semanas”, invitando a mantener “los ojos fijos en Jesús” en medio de un mundo herido por la violencia. Asimismo, advirtió que “la justicia y la verdad no tienen espacio” cuando prevalece el poder, y destacó el misterio de la cruz como la “gran ‘intercambio’ que nos salva”.
Vida plena para todos
En la misma línea, monseñor Roberto Ferrería Paz, obispo de Campos, afirmó que este tiempo litúrgico es un “día de contrastes” que refleja las incoherencias humanas, pero también una oportunidad para pasar “de las tinieblas a la luz”. Por ello, exhortó a no ser “espectadores”, y “morir con Él para resucitar con Él” y comprometerse con la justicia y la dignidad.
El obispo Itacir Brassiani propuso recuperar el sentido de la esperanza, recordando que los cristianos viven de “utopías que los mueven al futuro”. Inspirado en el Evangelio, señaló que “el Reino de Dios está cerca” y llamó a construir un mundo con “vida plena para todos”.
Por su parte, monseñor Lindomar Rocha Mota ofreció una reflexión teológica presentando a Cristo como el “Caminante” que entra en la historia humana, asumiendo el dolor y la muerte. En ese camino, remarcó que “el amor entra en la herida” y que la resurrección revela que “la muerte no pudo retenerlo”, abriendo un horizonte nuevo para la humanidad.
La Semana Santa es un llamado a la transformación interior. Como síntesis de esta vivencia, los obispos de Brasil invitan a los fieles a asumir este tiempo como un itinerario espiritual que conduce, a través de la cruz, hacia la esperanza de la Resurrección.
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