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Día de la Madre Tierra: Alirio Cáceres llama a una conversión ecológica integral y urgente

En el marco del Día Internacional de la Madre Tierra, que la Iglesia y la comunidad internacional celebran cada 22 de abril, el colombiano Alirio Cáceres Aguirre, articulador continental del Movimiento Laudato Si’, comparte en entrevista con ADN Celam una reflexión desde la fe cristiana. Señala que esta efeméride, instituida por la Organización de las Naciones Unidas en 2009, reconoce la interrelación esencial entre los seres humanos, las demás especies y el planeta que habitan.

Desde la visión cristiana, Cáceres afirma que la Tierra es creación de Dios, no una divinidad. Inspirado en San Francisco de Asís y su “Cántico de las Creaturas”, señala que la “hermana Madre Tierra” es un don que conduce a la alabanza del Creador. En sintonía con Laudato Si’, insiste en que el cuidado de la casa común nace de reconocer a Dios como origen y sentido de toda la Creación.

En esa misma línea, Cáceres sostiene que la crisis ecológica en América Latina está profundamente entrelazada con las dinámicas sociales. “Todo está conectado”, recuerda citando la enseñanza de la Iglesia, y añade que “un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social”. En su análisis, prácticas como el extractivismo, la deforestación y la violencia estructural evidencian una “crisis socioambiental única y compleja”.

Espiritualidad encarnada y resistencia frente a la crisis

El teólogo recalca en que cuidar la Tierra va más allá de un discurso, es una práctica real de fe. “Cuidar la Tierra es reconocerla como sujeto, don de Dios. No es un objeto, no es mercancía”, afirma. Así, reafirma que la misión del ser humano es ser custodio, no dueño de la Creación.

Este cuidado, añade, se vive como una respuesta activa frente a las estructuras de muerte y en la construcción de alternativas de vida digna. “Es una espiritualidad encarnada que escucha el clamor de la hermana Madre Tierra”, apunta, destacando que la fe cristiana exige una transformación profunda de todas las relaciones.

En esta línea, Cáceres sitúa la conversión ecológica en continuidad con la exhortación Laudate Deum, expresión del magisterio del Papa Francisco, y advierte que “un ser humano que pretende ocupar el lugar de Dios se convierte en el peor peligro para sí mismo”.

Iglesia en salida: acciones concretas desde los territorios

El también Diácono permanente, destaca que la Iglesia está llamada a asumir el territorio como espacio de vida y acción misionera. “Cada bioma, ecosistema, cuenca o selva es una ‘porciúncula’ para alabar al Creador”, expresa, invitando a una espiritualidad profundamente enraizada en la comunidad y en la realidad concreta.

Cáceres subraya la relevancia de las Redes Eclesiales Territoriales de Ecología Integral (RETEI) y de iniciativas como la Red Eclesial Panamazónica, la REMAM y la REGCHAG, que impulsan la justicia social a partir de la sinodalidad, el diálogo y la participación comunitaria.

El especialista alerta sobre la crítica situación de los defensores de la casa común, muchos de ellos amenazados o asesinados. Para él, la planificación participativa y el fortalecimiento de la soberanía alimentaria, la salud comunitaria y el trabajo digno son claves para un desarrollo integral.

Un llamado urgente a la acción colectiva y la esperanza

De cara al Día de la Madre Tierra, Cáceres convoca a gobernantes, comunidades y jóvenes a actuar. Destaca especialmente la Primera Conferencia sobre la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, que se celebrará en Santa Marta (Colombia) del 24 al 29 de abril, como un espacio estratégico de articulación global. La califica como un “aerópago para anunciar al Dios de la Vida” y avanzar hacia alternativas frente a la dependencia de los combustibles fósiles.

El teólogo destaca que la iniciativa impulsa una Coalición Ecuménica, Interreligiosa y de las Ecoespiritualidades para transformar los modelos energéticos y fortalecer el multilateralismo. En sus palabras, se trata de “buscar soluciones para superar la dependencia económica de los combustibles fósiles” y avanzar hacia una transición justa.

Asimismo, invita a participar en iniciativas como la movilización por la justicia climática y a profundizar en documentos de reflexión interreligiosa sobre la crisis ambiental. También destaca la Plataforma de Acción Laudato Si’ como un camino concreto para transformar las comunidades en espacios de ecología integral.

A modo de cierre, plantea la urgencia de un compromiso real con la paz y la vida: “Este es un tiempo de decisión. Y advierte que, en medio de conflictos y explotación de recursos, no se puede permitir que estos sigan alimentando la violencia.

 

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