En el ámbito de los desafíos sociales y culturales que atraviesan las nuevas generaciones, el cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago de Chile, publicó una carta dirigida a los jóvenes en abril de 2026, en la que reconoce sus inquietudes, pide perdón como Iglesia y les anima a redescubrir su valor, su fe y su papel en la sociedad.
El purpurado reconoce la complejidad del momento actual: “les escribo porque sé que los tiempos que vivimos no son fáciles. A veces, al ver las noticias, pareciera ser que el mundo ‘se volvió loco’”. Añade que lo que ocurre “duele, da rabia, desconcierta” y lleva a preguntarse “qué está pasando, y de modo especial, con los jóvenes chilenos, cuál es el sentido de sus vidas y si hay esperanza en el futuro”.
El cardenal no elude la responsabilidad de los adultos frente a esta realidad: “también nos cuestiona lo que nosotros, los adultos, estamos haciendo por ustedes. Muchos sentimos que estamos en deuda, que no los hemos comprendido y apoyado lo suficiente”. Invita a los jóvenes a dialogar y compartir sus experiencias: “les pido que lean esta carta junto a sus amigos y la reflexionen. Si ustedes, jóvenes, nos ayudan a comprender mejor lo que les está pasando, lo que sienten y están viviendo, mejor los podremos ayudar”.
Entre la esperanza y la frustración
El cardenal Chomali comparte que la carta “surge de la oración y la reflexión”, y quiere responder a lo que “hoy nos pide el Señor”. El arzobispo reconoce la diversidad de realidades juveniles. Por un lado, resalta con gratitud a quienes viven con esperanza y compromiso: “veo con esperanza la vida de tantos que ayudan en sus casas, que asumen responsabilidades como cuidadores, que estudian y trabajan, que participan en voluntariados, que buscan un país más justo”.
“No tengo dudas: en ustedes hay una riqueza enorme y un profundo deseo de trascendencia”, asegura.
También advierte el sufrimiento de muchos jóvenes: “sé que muchos se sienten frustrados, inseguros o incluso desesperanzados”. Esta tensión dice “es una llamada de atención para los adultos” y revela “una generación que no se ha rendido ante los desafíos culturales y sociales”.
Tres certezas para el corazón de los jóvenes
El cardenal propone tres certezas. Inspirado en el Evangelio, recuerda: “su corazón alberga una fuerza extraordinaria”. En un mundo donde se vive la rapidez y la comparación constante, advierte, citando al Papa Francisco, que el ser humano “corre el riesgo de perder su centro, de fragmentarse y de vivir sin una unidad interior”. Por ello, invita a volver al interior: “no tengan miedo al silencio, a la interioridad, a preguntarse por el sentido de su vida”. Y añade: “no hay ningún joven al que Dios no le esté hablando al corazón… escucha tu corazón porque allí Dios te habla”.
El segundo mensaje les recuerda “no están solos”. Incluso en los momentos difíciles, asegura que “hay una presencia que no los abandona: es Dios quien camina con ustedes”. Les asegura que “cada uno de ustedes habita en su Corazón de Padre misericordioso” y que Cristo se hace presente “en sus familias, en la comunidad que acoge, en quien escucha y en cada gesto concreto de preocupación y cuidado”. También resalta el valor de la amistad, recordando palabras del Papa León XIV, quien dijo que “la verdadera amistad puede cambiar el mundo”.
En la tercera certeza asegura: “¡Creemos en ustedes!”. El cardenal insiste en que los jóvenes no solo tienen valor, sino una misión: “Dios les ha confiado la vida y ha sembrado en cada uno dones y talentos únicos”. Exhorta a no dejar que estos dones se apaguen: “no permitan que se apaguen por la frustración o el desánimo”. Y agrega: “que nadie les robe sus sueños, sus esperanzas, sus ganas de desarrollar los talentos”. “¡Ustedes no son un problema! Ustedes son parte de la respuesta que nuestra sociedad necesita”, aclama.
Perdón, paz y esperanza
“Les pido perdón como adulto, como parte de la sociedad y también como Iglesia, por todas las veces en que no hemos estado a la altura de lo que necesitan y esperan”, manifiesta el Cardenal. Al mismo tiempo, agradece a los jóvenes por desafiar a la sociedad: “les agradezco que nos exijan y nos desafíen, porque de esa manera nos ayudan a mirar la realidad con mayor responsabilidad”.
“Los invito a enamorarse de la belleza del mundo que es reflejo del amor de Dios; a buscar siempre el camino de la paz y del diálogo”, anima el cardenal a los jóvenes y deja una afirmación que sintetiza toda la carta: “Jesucristo es la Buena Noticia; y en Él, ustedes también lo son”.
El cardenal concluye asegurando su cercanía, rezos e impartiendo una bendición desde el corazón: “cuenten con nosotros, caminemos juntos. No tenemos todas las respuestas, pero sí tenemos oídos para escucharlos”, recordando que “Chile será lo que ustedes son hoy”. “Rezo por ustedes. Rezo por sus vidas, por sus decisiones y por sus búsquedas. Les doy de corazón mi bendición”.
Carta a los Jóvenes - abril 2026 finalDescargue aquí la carta.
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