Con motivo del Día de la Madre, la Conferencia Nacional de los Obispos Católicos de Brasil (CNBB) compartió los testimonios de cuatro obispos de distintas regiones del país, quienes recordaron momentos marcantes vividos junto a sus madres y dejaron mensajes de gratitud, fe y reconocimiento a todas las madres brasileñas.
La iniciativa, promovida por la Oficina de Comunicación de la CNBB, planteó a los prelados tres preguntas: qué representa una madre en sus vidas, cuál es el recuerdo más significativo que conservan de ellas y qué mensaje desean transmitir a las madres de Brasil.
“Mi madre es incansable”
El arzobispo de Goiânia y primer vicepresidente de la CNBB, Mons. João Justino de Medeiros Silva, recordó con emoción a su madre, María Lourdes Medeiros Silva, fallecida en agosto de 2024 a los 89 años.
Para el prelado, la madre representa “el primer y más duradero cuidado por la vida”, mientras que el recuerdo más entrañable permanece en las innumerables veces que ella le decía: “Hijo mío”.
Por su parte, el obispo de Livramento de Nossa Senhora, Mons. Vicente José Ferreira, compartió que la palabra madre está ligada a los afectos esenciales de la existencia humana: “Madre no es solo una idea, es una persona encarnada con sus luchas, sueños, dificultades y glorias. Es mujer, lo femenino, aquello que toca el corazón de Dios, porque es el misterio que genera la vida”.
El obispo recordó especialmente las noches en que su madre, Rosa María Rogai Leal, permanecía despierta después de largas jornadas de trabajo para remendar la ropa de la familia. “Después de irnos a dormir —nueve hijos y su marido—, ella se quedaba, tras un intenso día de trabajo, en la máquina de coser, remendando nuestra ropa, y yo pensaba: ‘Mi madre es incansable’. Y siempre era la primera en levantarse al día siguiente”, relató.
“La madre es el hilo que conecta con la eternidad”
El obispo de Guarapuava, Mons. Amilton Manoel da Silva, definió a la madre como “el hilo conductor que une a los hijos con la eternidad”.
“Ella representa la vida desde la que llegamos a la tierra. Nos señala un horizonte de fe, nos señala el cielo. La madre lo es todo, y sin ella, ¿cómo podemos imaginar la vida? Sin ella, no somos nada”, aseguró.
El prelado, el menor de siete hermanos, perdió a su madre, Maria Valanucci da Silva, cuando tenía 17 años. Entre los recuerdos resaltó los momentos en que ella lo llevaba a la iglesia y le enseñaba a rezar: “Recuerdo su abrazo, su sonrisa, cuando me llevaba a la Iglesia. Como el más pequeño, iba aferrado a su brazo. Ella me enseñó mis primeras oraciones y a rezar el rosario. ¡Cuántos rosarios rezamos juntos!”, compartió.
Madre que ingresó a la vida religiosa
También participó en el homenaje el obispo de Dourados, Mons. Henrique Aparecido de Lima, cuya madre, Sebastiana Onofre de Lima, ingresó a la Congregación de las Hermanas de la Copiosa Redención después de enviudar.
Madre de ocho hijos, entre ellos el actual obispo, Sebastiana dejó una huella en la vida de su familia y en la vocación de fe de sus hijos.
“El mensaje que dejo para todas las madres es que tengan fe, confíen y crean en Dios. Oren y luchen. La vocación de la maternidad es muy especial y es un don de Dios”, expresó Dom Henrique.
Mensajes de gratitud y esperanza para las madres brasileñas
Los obispos aprovecharon la fecha para agradecer el testimonio de las madres y reconocer su papel fundamental en la vida familiar y social: “El don de la maternidad inmortaliza el amor que dio la vida. ¡Gracias por ser madres! Como hijos, siempre les estaremos agradecidos por criarnos y darnos el valor para vivir”, manifestó Mons. João Justino.
Mons. Amilton también dejó un mensaje lleno de afecto y esperanza: “Los niños necesitan a su madre cuando está en la tierra, pero también cuando está en el cielo. Sé esa mujer. El punto de partida de la vida que nos guía y nos conduce diariamente por el camino del bien. Madre, te mereces todo en esta tierra, ¡te mereces el cielo!”.
En tanto, Mons. Vicente José Ferreira expresó su cercanía con las mujeres que atraviesan situaciones de sufrimiento y manifestó su compromiso pastoral: “Quisiera expresar a todas las madres de Brasil que tienen la gracia de dar vida, a sus hijos e hijas, que pueden contar conmigo para defender una sociedad que no discrimine a las mujeres ni a sus situaciones de sufrimiento”.
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