“Toda comunicación auténtica, nace de Dios y conduce al encuentro generoso con el otro”, afirmó monseñor Lizardo Estrada al dirigirse a los asistentes al Encuentro Nacional de Comunicadores Católicos que se realiza en Cusco del 29 al 31 de mayo.
En la jornada inaugural del evento que congrega a más cien profesionales, el secretario general del Celam llamó a los comunicadores peruanos a ejercer una comunicación centrada en la dignidad humana, la verdad y el encuentro.
Sin desconocer la influencia de fenómenos sociales como la polarización, la desinformación y el acelerado avance de la tecnología, se trata de situaciones que en sus palabras deben motivar la persistencia en el trabajo.
Humanizar y dignificar
Durante la Eucaristía de apertura, el obispo auxiliar de Cusco recordó que comunicar implica humanizar y dignificar a las personas.
Ante obispos, sacerdotes, religiosas y comunicadores provenientes de distintas regiones del país, el prelado afirmó que Dios “sigue hablando a su pueblo” y continúa pronunciando “palabras de vida y esperanza en medio de un mundo saturado de ruido, superficialidad y fake news”.
En este contexto, el prelado subrayó que la misión del comunicador no puede reducirse a la transmisión de información, ni al dominio de herramientas digitales. “El comunicador católico está llamado a custodiar la dignidad humana a través de la palabra, la imagen y la única verdad que es Jesucristo, el verbo encarnado”, expresó.
Los riesgos
Trayendo a la memoria el mensaje del Papa León XIV para la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, particularmente la expresión de “custodiar voces y rostros humanos”, señaló que cada persona posee un valor sagrado e irrepetible. “El Santo Padre nos recuerda que el rostro y la voz de cada persona son sagrados, porque manifiestan la identidad irrepetible de cada ser humano creado a imagen y semejanza de Dios”, sostuvo.
Igualmente, Estrada advirtió que la sociedad actual atraviesa por una etapa profundamente influenciada por la inteligencia artificial, el afán y la manipulación de la información, lo que puede llevar a despersonalizar la comunicación y reducir las personas a datos, estadísticas o modas efímeras.
“Vivimos en una época marcada por la inteligencia artificial, los algoritmos, la velocidad de la información y la tentación de convertir a las personas en números, tendencias o simples consumidores digitales”, afirmó.
Frente a ello, insistió en que la tecnología “nunca reemplazará el corazón humano ni la verdad del encuentro”. Así exhortó a los comunicadores católicos a convertirse en discípulos misioneros, capaces de “humanizar la comunicación y, por ende, la sociedad”.
Escuchar antes que hablar
Estrada pidió a los comunicadores que prioricen la verdad y la dignidad humana antes que la ambición por la popularización de un contenido o el nivel de su impacto mediático. “Necesitamos comunicadores valientes que sepan escuchar antes de hablar, que busquen la verdad antes que el impacto y privilegien la dignidad humana antes que la viralización”, señaló.
Para Estrada la comunicación eclesial debe generar comunión sin desligarse de la realidad. Al recordar que Cusco es “tierra de encuentro de culturas y memoria viva de nuestros pueblos”, dijo que comunicar también implica valorar nuestras raíces culturales, lenguas y tradiciones propias.
“La comunicación no puede alejarse del pueblo. Debe tener olor a pueblo, rostro de pueblo y corazón de pastor”, afirmó.
Respecto a la evangelización del entorno digital, el prelado planteó algunos interrogantes sobre la forma de comunicar la fe en este ámbito. “¿Estamos comunicando desde la cercanía o desde la distancia? ¿Desde el Evangelio o desde nuestra subjetividad?”
Caminos para el encuentro
Cuestiones frente a las que agregó que la misión del comunicador católico “no consiste en ganar discusiones, sino en abrir caminos para el encuentro con Cristo”.
Finalmente, abogó por que el Encuentro Nacional de Comunicadores Católicos sea algo más que un espacio académico o técnico, sino una experiencia espiritual que renueve la vocación comunicadora de la Iglesia.
Pidió además que los medios, redes sociales y plataformas digitales sean utilizados como “instrumentos de verdad, justicia y fraternidad”, evitando que se conviertan en espacios para alimentar “el ego, la división o la vanidad”.
El prelado concluyó su reflexión con una invocación a María para guíe a los profesionales de la comunicación para que siempre lleven a los demás a Jesús y que este encuentro nacional sea en “un verdadero Pentecostés para la comunicación de la Iglesia peruana”.
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