Durante la solemne Eucaristía celebrada en la Catedral de la Santísima Trinidad, el presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana y Vicario Apostólico del Beni, Mons. Aurelio Pesoa Ribera OFM, invitó a los fieles a encontrar en la Eucaristía la fuerza para construir paz, justicia y fraternidad.
La celebración reunió a autoridades departamentales, municipales, representantes de instituciones públicas y miembros del pueblo de Dios que se congregaron para honrar la presencia real de Cristo en la Eucaristía.
La Eucaristía, compromiso con Dios y con los hermanos
En su homilía, el obispo recordó que la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo celebra el memorial de Jesús que permanece presente entre los creyentes bajo las especies del pan y del vino consagrados.
Reflexionando sobre el Evangelio de la multiplicación de los panes, dijo que la Eucaristía no puede entenderse únicamente como un acto de devoción, sino como un compromiso palpable con Dios y con el prójimo. Recordó que, ante la necesidad de la multitud, Jesús respondió a sus discípulos con una exigencia que continúa interpelando a la Iglesia de todos los tiempos: “Denles ustedes de comer”.
Según explicó, este mandato sigue resonando hoy en la misión evangelizadora de la Iglesia, llamada a compartir tanto el pan de la Palabra como el pan material a través de las obras de caridad y del servicio a quienes más sufren.
Cambiar de vida
La autoridad eclesial insistió en que participar de la Eucaristía implica una transformación de la existencia. “Recibir la Eucaristía debe ser la fuerza que nos ayude a cambiar de vida, cambiar de vida pero en serio”, dijo, señalando que el amor, el perdón y la reconciliación deben convertirse en señales visibles de quienes se reconocen discípulos de Cristo.
Subrayó que la celebración eucarística debe impulsar a los creyentes a trabajar para que la justicia alcance a todos, para que la igualdad y la tolerancia se traduzcan en acciones concretas y para que los valores humanos y cristianos no permanezcan únicamente en discursos.
El hambre que sufre Bolivia
Mons. Pesoa se refirió a las múltiples formas de hambre que afectan actualmente al país. El presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana señaló que, además del hambre material que padecen muchas familias, existe también hambre de diálogo, de trabajo digno, de salud, de justicia y de verdad. “Hambre de diálogo sincero y honesto para superar los conflictos. Hambre de trabajo digno para que no falte el pan de cada día en los hogares. Hambre de salud para que nadie muera por falta de medicina y atención adecuada”, expresó ante los fieles.
En este contexto, elevó una oración especial por las personas fallecidas durante los recientes conflictos sociales y bloqueos que afectan al país. Con visible preocupación por la situación nacional, Mons. Pesoa recordó a los nueve bolivianos que perdieron la vida al no poder recibir atención médica oportuna debido a los bloqueos registrados en distintas regiones: “La vida de estos hermanos no debe ser solo un número, sino porque son vidas perdidas”.
El obispo lamentó además el sufrimiento que atraviesan numerosas familias a causa de la crisis y pidió que la búsqueda de soluciones no se base en la confrontación: “El camino para superar la crisis no es la confrontación y el bloqueo. El camino para encontrar la solución es el encuentro verdadero y un diálogo sincero”.
Constructores de reconciliación y paz
A la luz del misterio eucarístico, Mons. Aurelio Pesoa recordó que Cristo invita a sus seguidores a construir relaciones fraternas fundamentadas en la dignidad de cada persona. Explicó que la paz es fruto de la comunión con Dios y se fortalece cuando las personas eligen escucharse mutuamente, dialogar y trabajar por el bienestar de todos.
“La Eucaristía nos llama a compartir el pan y transformar la fe en compasión solidaria y concreta, particularmente con los más necesitados”, señaló.
Por ello, pidió que Jesús Sacramentado ilumine a quienes participan en los conflictos actuales y conceda a todos la sabiduría necesaria para convertirse en constructores de reconciliación, justicia y paz para Bolivia.
Consuelo, serenidad y fortaleza espiritual
Al concluir la celebración, el presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana invitó a los fieles a participar con espíritu de oración en la tradicional procesión de Corpus Christi por las calles céntricas de Trinidad.
Recordó que la plaza principal representa el corazón de la ciudad y animó a los presentes a pedir al Señor un corazón compasivo y solidario, dispuesto a socorrer a quienes sufren.
También recordó la importancia de la adoración eucarística y del encuentro personal con Cristo en el sagrario, lugar donde el Señor permanece esperando a los fieles para ofrecerles consuelo, serenidad y fortaleza espiritual.
La celebración concluyó con la procesión del Santísimo Sacramento por las calles de la capital beniana, en una manifestación pública de fe que renovó el compromiso de los católicos con la solidaridad, la unidad y la construcción de una sociedad más justa y fraterna.
