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Panamá: Monseñor Ulloa pide humildad, servicio y alabanza como actitudes para sanar la vida nacional

1 de septiembre de 2025 por
Luz Marina Medina

Con una eucaristía presidida por el arzobispo metropolitano de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, la Iglesia panameña dio inicio este 31 de agosto a la novena en honor a Santa María la Antigua, Madre y Patrona del país. En su prédica, el prelado aclaró que esta novena no es una tradición más, no es un rito vacío ni repetitivo, sino un camino que debe inspirar a la conversión de la sociedad panameña.

Iluminado por el Evangelio de San Lucas “El que se humilla será enaltecido”, el arzobispo exhortó a recuperar la humildad y el servicio a ejemplo de María como principio fundante de esta nación. Recordó que, fue el Papa León X quien erigió esta diócesis, la primera en tierra firme del continente. Resaltó como los orígenes de la Iglesia panameña en Darién muestran cómo Dios elige lo pequeño y olvidado para fundar grandes proyectos.

María como modelo para la nación

El presidente del episcopado panameño se refirió al ejemplo de humildad y servicio que caracterizó a la Virgen María, observó que este debe traducirse en la sociedad en acciones concretas de solidaridad, de justicia y de fraternidad. Subrayó que, así como ella dijo “hágase en mí según tu palabra” y corrió presurosa a servir a Isabel, urge igualmente que Panamá se abra a la entrega generosa, al servicio y a la alabanza

Una patria que olvida a los pobres pierde su alma”, mencionó Ulloa, señalando que el banquete del Reino está abierto a quienes la sociedad deja al margen, los vulnerables, a los cojos, ciegos y lisiados. Dijo además que, bajo el amparo de María “Panamá debe esforzarse por ser una nación justa, fraterna e inclusiva, donde los últimos sean los primeros”.

Llamado a la vida nacional

Aterrizando su reflexión a la realidad nacional que toca al país, comentó que Panamá está viviendo momentos de tensiones sociales, desigualdad económica y crisis de confianza institucional. Por lo que exhortó a que la Novena de Santa María la Antigua sea un auto-examen de conciencia nacional. “¿Estamos buscando los primeros puestos de poder y privilegio, o nos estamos poniendo al servicio del bien común? ¿Estamos reproduciendo un modelo de exclusión o estamos abriendo la mesa a los más pobres?”, interpeló el arzobispo.

Concluyó, mencionando tres caminos que en su punto de vista, permitirán abrir un camino para trabajar en la construcción de una nación más justa y solidaria: disponibilidad para abrir caminos de diálogo y reconciliación, servicio hacia los más vulnerables y alabanza para reconocer la acción de Dios en medio de las dificultades.

 

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