Con una cálida bienvenida a las delegaciones de Cuba, Haití, República Dominicana, Puerto Rico y la Conferencia Episcopal de las Antillas, Mons. Charles Jason Gordon, arzobispo Metropolitano de Puerto España (Trinidad y Tobago) y presidente de la Conferencia Episcopal de las Antillas, inauguró el Encuentro Regional del Caribe del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), que se desarrolla en Trinidad y Tobago.
Durante la Eucaristía de apertura, el prelado expresó la alegría de recibir a representantes de las Iglesias del Caribe y de América Latina, subrayando que este encuentro constituye una oportunidad para fortalecer la comunión eclesial y ahondar el camino sinodal que impulsa la Iglesia en la región.
“Es una gran alegría para mí darles la bienvenida a todos a Trinidad y Tobago para esta Reunión Regional del Caribe”, expresó ante los participantes reunidos en el Seminario San Juan María Vianney y Mártires Ugandeses, ubicado en Monte San Benito.
Signo de comunión con la Iglesia universal
En sus palabras de acogida, Mons. Gordon saludó especialmente al Nuncio Apostólico, monseñor Santiago Ignacio De Wit Guzmán, cuya presencia consideró un signo visible de la comunión con el Papa y la Iglesia universal.
“Nos sentimos profundamente honrados de que nos acompañe”, dijo, al tiempo que agradeció la participación del secretario general del Celam, Mons. Lizardo Estrada Herrera, a quien reconoció por su liderazgo y visión para fortalecer los vínculos entre América Latina y el Caribe.
El presidente de la Conferencia Episcopal de las Antillas remarcó que el actual proceso de encuentros regionales forma parte del segundo ciclo impulsado por el Celam, centrado este año en la participación y en la continuidad de la reflexión sobre la comunión iniciada anteriormente.
Caribe diverso, unido por la fe y la misión
Mons. Gordon puso en valor la riqueza multicultural del Caribe y recordó que, a pesar de las diferencias de idioma, historia y realidad social, los pueblos de la región comparten una identidad común: “Nos unen las aguas que nos brindan una historia común: el Mar Caribe. También nos une nuestro bautismo en Cristo y nuestra misión compartida de proclamar el Evangelio en esta región”.
A su vez, resaltó la particularidad de la Conferencia Episcopal de las Antillas, que reúne múltiples pueblos, culturas, lenguas y territorios insulares y continentales bajo una misma estructura eclesial.
Para el arzobispo, esta diversidad no debe verse como un obstáculo, sino como una bendición para la Iglesia. “La unidad no requiere uniformidad”, sostuvo, agregando que la comunión se fortalece cuando las diferencias son acogidas como dones del Espíritu Santo.

Lugar para escuchar y discernir juntos
El encuentro se realiza en Monte San Benito, un espacio emblemático para la vida espiritual del Caribe. Mons. Gordon recordó que la Abadía de Nuestra Señora del Exilio ha sido durante más de un siglo un referente de fe, hospitalidad y contemplación para la región. Según explicó, este entorno ofrece las condiciones necesarias para que los participantes puedan escucharse mutuamente y discernir los desafíos pastorales que enfrenta la Iglesia caribeña. “Venimos como discípulos misioneros que buscan discernir la voz de Dios en las realidades de nuestros pueblos”, manifestó.
En ese sentido, insistió en que la reunión no pretende limitarse al intercambio de informes o experiencias, y más bien, se convierte en un espacio de escucha, fortalecimiento de la fraternidad entre las Iglesias y búsqueda de nuevos caminos para la participación en la vida y misión eclesial.
El presidente de la Conferencia Episcopal de las Antillas señaló que el Caribe enfrenta desafíos significativos, entre ellos la migración, la vulnerabilidad económica, las amenazas ambientales, la fragmentación social, la violencia y la búsqueda de esperanza por parte de las nuevas generaciones. Invitó a reconocer también los signos positivos presentes en los pueblos de la región. “También vemos muestras de gracia, resiliencia, creatividad, fe y solidaridad”, manifestó. Por ello, animó a los participantes a identificar durante estos días tanto las dificultades como las huellas de la acción de Dios en medio de las comunidades caribeñas.
Renovar el compromiso misionero
Mons. Gordon expresó su deseo de que el encuentro contribuya a fortalecer los lazos de comunión entre las Iglesias locales. “Que este encuentro profundice nuestra comunión, fortalezca nuestra participación y renueve nuestro compromiso misionero”, pidió.
Encomendó además los trabajos a la intercesión de Nuestra Señora del Exilio, a quien llamó “estrella de la nueva evangelización y Madre del Caribe”, para que acompañe el caminar conjunto de las Iglesias de la región.
“Bienvenidos a Trinidad y Tobago. Bienvenidos al Monte San Benito. Bienvenidos a este encuentro regional caribeño del Celam. Que nuestro tiempo juntos sea bendecido y fructífero”, concluyó.
