Los obispos de la Conferencia Episcopal de Chile hicieron público su mensaje al Pueblo de Dios titulado “Elijamos la paz para sembrar esperanza”, al concluir su 133.ª Asamblea Plenaria, realizada en Santiago entre el 13 y el 17 de abril.
Inspirados en el Evangelio: “Jesús se puso en medio de ellos y les dijo: La paz sea con ustedes” (Jn 20, 19), los pastores ofrecen una reflexión amplia que abarca la realidad nacional e internacional, haciendo un llamado a renovar la esperanza desde la fe en Cristo resucitado.
Cristo resucitado, fuente de esperanza
En el inicio del mensaje, los obispos remarcan que, pese a las dificultades, la fe cristiana ofrece un horizonte de esperanza: “Cristo Resucitado camina junto a nosotros y nos alienta en el bien y en el amor”.
En esa línea, proclaman con firmeza que “la muerte no es la última palabra ni en nuestras vidas ni en la historia: ¡Cristo ha vencido a la muerte y nos da la paz!”.
Este anuncio pascual se presenta como fundamento para afrontar las crisis actuales con una mirada de fe y compromiso.
Llamado urgente a la paz en un mundo herido
Los obispos sitúan su mensaje en un contexto global de violencia y guerras. “Vivimos un tiempo violento, con guerras desgarradoras que causan dolor y destrucción”, expresan, uniéndose al llamado del Papa León XIV, quien ha insistido en poner fin a la violencia.
Citando sus palabras, reiteran: “¡Basta ya de la exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra! La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida”. En esa misma línea, enfatizan que “ningún interés puede valer la vida de los más débiles, de los niños, de las familias; ninguna causa puede justificar el derramamiento de sangre inocente”.
Frente a este escenario, invitan a una respuesta activa: “Animados por el Resucitado, pongámonos con coraje al servicio de la paz”.
Cultura del encuentro
Uno de los ámbitos prioritarios señalados por los obispos es la educación, especialmente en un contexto de fragilidad social: “La educación es un ámbito donde hoy es necesario fortalecer la paz”.
Sostienen que, en medio de una cultura marcada por la “anomia y la falta de cohesión social”, las comunidades educativas deben redoblar esfuerzos en la convivencia escolar y la prevención de la violencia. En este sentido, valoran el rol de escuelas y universidades, resaltando que contribuyen a “formar el corazón humano y generar una cultura del encuentro”.
Asimismo, hacen un llamado al mundo político a respaldar esta labor: “solo cabe apoyarlas con medidas pertinentes para que sean fortalecidas en su misión formativa y en el respeto de la autoridad docente”.
Modos de relación
El mensaje también aborda las múltiples formas de violencia presentes en la sociedad chilena. Los obispos subrayan la urgencia de mejorar la convivencia familiar y reforzar el rol educativo de los padres. “Es indispensable acompañar a los niños y adolescentes en sus procesos de crecimiento, en los desafíos de su salud mental y en el uso de las redes sociales”, señalan, poniendo énfasis en la responsabilidad compartida de las familias.
A los jóvenes, les invitan a revisar sus relaciones y comportamientos: “han de revisar sus modos de relación con los demás, sus lenguajes y sus conductas”.
En conjunto, llaman a toda la sociedad a construir relaciones basadas en valores fundamentales: “todos hemos de contribuir a una convivencia basada en el respeto, la moderación, el diálogo y la amistad social”. Añaden que “la alegría y la esperanza crecen cuando fundamos nuestras relaciones en el amor y un trato justo”.
Crisis económica
Los obispos también expresan su preocupación por la situación económica, tanto a nivel global como nacional: “Vivimos en el mundo entero un momento económico difícil, que en nuestro país afecta especialmente a los más pobres y a los sectores medios”.
Reconocen que el aumento del costo de vida ha agravado la situación: “si ya para muchos es difícil llegar a fin de mes con los ingresos que reciben, ahora se hace más complicado debido al alza generalizada del costo de la vida”.
Ante este escenario, alertan sobre el riesgo de un deterioro prolongado en las condiciones de vida y reiteran la necesidad de un modelo económico orientado al bien común: “no podemos dejar de aspirar a una economía que esté al servicio de la equidad y el bien común, que es el bien efectivo de todos los miembros de la comunidad”.
Migración
Otro de los temas abordados es la migración, uno de los debates más relevantes en la sociedad chilena. Los obispos reconocen la contribución de las personas migrantes: “somos testigos de la enorme contribución de muchos hermanos migrantes en la sociedad chilena”. Sin embargo, advierten sobre el aumento de percepciones negativas que no reflejan la realidad de la mayoría: “no hace justicia a la gran mayoría de la población extranjera que vive entre nosotros”.
En este contexto, equilibran el reconocimiento del rol del Estado con un llamado a la protección de los más vulnerables: “siendo legítimo que el Estado promueva una migración regular y segura, pedimos cuidar la vida de los más vulnerables, sin someterlos a exclusiones que atropellen su dignidad humana”.
A su vez, instan a las autoridades a abrir vías de regularización: “reiteramos… la necesidad de abrir caminos legales de regularización migratoria a quienes no tienen problemas penales, que llevan años en Chile y cumplen condiciones básicas de arraigo familiar y laboral”. Advierten que cerrar estas opciones puede tener consecuencias graves: “conlleva un daño irreparable para personas que están integradas en nuestra sociedad”.
Renovar la misión evangelizadora
En el plano eclesial, los obispos animan a las comunidades a revitalizar su compromiso de fe: “animamos a los fieles y comunidades católicas a renovarse en el testimonio de fe y en la misión evangelizadora”.
Remarcan la necesidad de acompañar a las nuevas generaciones: “de modo especial, a estar más cerca de los niños y los jóvenes, proponiéndoles con claridad caminos de vida cristiana”.
Recuerdan que el seguimiento de Cristo da sentido a la vida: “conocer y seguir a Jesús, cuando se hace con generosidad, llena de sentido la vida de una persona y fecunda de bien la cultura”. En este marco, anuncian la prórroga hasta 2029 de las Orientaciones Pastorales 2023-2026, como impulso para continuar “Anunciar a Jesucristo caminando juntos”.
El mensaje concluye con una invitación a elegir la paz como camino de esperanza y con una referencia a la Virgen del Carmen, patrona del país, en el contexto del centenario de su coronación: “Que la Virgen del Carmen, Reina de Chile, nos enseñe a ser hijos del mismo Padre y hermanos entre nosotros”.
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