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El Caribe se reúne como una sola familia de fe en el Encuentro Regional del Caribe

El padre Donald Chambers hizo hincapié en la riqueza de la diversidad caribeña y alentó a fortalecer el compromiso de caminar juntos en comunión, participación y misión.
9 de junio de 2026 por
El Caribe se reúne como una sola familia de fe en el Encuentro Regional del Caribe
Micaela Alejandra Díaz Miranda
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Con una invitación a reconocer la riqueza de la diversidad cultural, lingüística y eclesial de la región, el padre Donald Chambers, secretario general de la Conferencia Episcopal de las Antillas (CEA), dio la bienvenida a los participantes del Encuentro Regional del Caribe del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), que se desarrolla en Trinidad y Tobago.

La acogida tuvo lugar en el Seminario San Juan María Vianney y Mártires Ugandeses, ubicado en Monte San Benito, donde delegados de Cuba, República Dominicana, Haití, Puerto Rico y los territorios que integran la Conferencia Episcopal de las Antillas iniciaron días de reflexión y discernimiento pastoral.

Nos reunimos como una familia caribeña diversa pero interconectada, unida por la fe y la misión”, expresó el sacerdote al inicio de su intervención, subrayando el carácter fraterno y eclesial del encuentro.

Conferencia episcopal única en las Américas

Durante su bienvenida, el padre Chambers resaltó las características particulares de la Conferencia Episcopal de las Antillas, señalando que se trata de una realidad singular dentro del continente americano. A diferencia de la mayoría de las conferencias episcopales, que corresponden a un solo país, la CEA integra múltiples territorios, culturas y lenguas distribuidos en una amplia geografía caribeña.

Sus diócesis abarcan territorios de habla inglesa, francesa y neerlandesa, extendiéndose desde las islas del Caribe hasta Belice en Centroamérica, Guyana y Surinam en Sudamérica, e incluso Bermudas en el Atlántico Norte.

Para el secretario general de la Conferencia Episcopal de las Antillas, esta diversidad constituye una riqueza para la vida de la Iglesia: “La comunión se fortalece no por la uniformidad, sino por nuestra disposición a caminar juntos más allá de las fronteras culturales, lingüísticas y nacionales”.

Tierra de fe y de historia

El sacerdote explicó que la elección de Trinidad y Tobago como sede del Encuentro Regional respondió tanto a razones pastorales como logísticas. Recordó que Puerto España alberga la sede de la Conferencia Episcopal de las Antillas y es también residencia del Nuncio Apostólico acreditado ante numerosos territorios caribeños.

Resaltó la conectividad aérea del país, que facilita el acceso desde distintos puntos de la región. “Trinidad y Tobago es uno de los lugares más accesibles del Caribe”, señaló, convirtiéndose así en un lugar natural para el encuentro de las Iglesias locales.

El padre Chambers ofreció además una breve aproximación histórica al país anfitrión, recordando que la llegada de Cristóbal Colón en 1498 marcó uno de los primeros capítulos de la historia de Trinidad. Según la tradición, el navegante español bautizó la isla con el nombre de Trinidad en honor a la Santísima Trinidad. También describió la singular geografía del país, conformada por tres cadenas montañosas que recorren la isla y que ofrecen un entorno privilegiado para la contemplación y la vida espiritual. En la Cordillera Norte, explicó, se encuentra el Seminario San Juan María Vianney y Mártires Ugandeses, sede del encuentro regional.

Monte San Benito, un faro espiritual para el Caribe

El sacerdote se refirió al significado histórico y espiritual de Monte San Benito, considerado uno de los lugares más emblemáticos para el catolicismo caribeño. El padre Chambers recordó que a comienzos del siglo XX un grupo de monjes benedictinos provenientes de Brasil llegó a Trinidad buscando refugio ante las tensiones políticas y religiosas que atravesaba su país.

Inspirados por su devoción a Nuestra Señora del Exilio, fundaron en esta zona un monasterio que con el paso del tiempo se convirtió en un importante centro de oración, formación, agricultura y acción pastoral. “Gracias a su testimonio, la espiritualidad benedictina echó raíces en Trinidad y Tobago e influyó en generaciones de católicos de toda la región”, compartió.

El padre Chambers recordó además que hace más de ocho décadas los monjes fundaron el seminario con el propósito de formar sacerdotes para Trinidad y Tobago y para otros países del Caribe. Explicó que la arquitectura del complejo conserva la inspiración monástica original, favoreciendo la oración, la contemplación, la vida comunitaria y el discernimiento vocacional. “Hoy, al reunirnos en este espacio sagrado, nos apoyamos en el legado de generaciones de monjes, seminaristas, sacerdotes, religiosos y fieles laicos”, expresó, y según señaló, dicho legado ha contribuido a construir una Iglesia arraigada en la fe, la hospitalidad y el servicio.

Caminar juntos en comunión, participación y misión

Al concluir su intervención, el secretario general de la Conferencia Episcopal de las Antillas manifestó su deseo por el éxito del encuentro: “Que este encuentro profundice nuestra apreciación por la rica diversidad del Caribe y fortalezca nuestro compromiso de caminar juntos como discípulos de Cristo en comunión, participación y misión”.

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