Con motivo del centenario de la Coronación Pontificia de Nuestra Señora de los Ángeles, la Conferencia Episcopal de Costa Rica presentó este 27 de abril la carta pastoral conjunta “¡La paz esté con ustedes!”, se trata de un documento que propone iluminar la realidad nacional desde la fe, el discernimiento y el compromiso social.
El documento se publica en un entorno de profundas tensiones sociales, culturales y económicas, en el que la violencia, la desigualdad y la incertidumbre erosionan la convivencia. Frente a este escenario, los obispos advierten que «hoy los signos de muerte y violencia de los que somos testigos y víctimas, podrían también generarnos temor e incluso un miedo paralizante», por ello exhortan a discernir los signos de los tiempos y actuar con esperanza desde el Evangelio.
Siguiendo el magisterio de la Iglesia y en sintonía con la invitación del Papa León XIV, los obispos llaman a no permanecer atrapados en el temor, sino a asumir “con valor, fe y esperanza los desafíos” del país, desde una reflexión que vincula la fe con la vida diaria y el compromiso social.
La paz como don y tarea para la sociedad
El documento propone entender la paz como un don divino que exige, al mismo tiempo, una respuesta activa de cada persona. En este sentido, aclara que no se reduce a la falta de conflictos, sino que supone “el bienestar de la existencia cotidiana” en armonía con Dios, con los otros y con la creación.
En este marco, la paz aparece íntimamente ligada a la dignidad humana, reconocida como “principio, sujeto y fin de todas las instituciones sociales”. Por ello, los obispos advierten que ninguna política, ley o dinámica cultural puede vulnerarla sin comprometer la convivencia social.
Igualmente, los obispos subrayan que la paz auténtica solo puede edificarse sobre la justicia y la caridad. Como señala el documento, “la paz es fruto de la justicia”, lo que implica asegurar derechos, impulsar el bien común y afianzar los vínculos sociales desde la solidaridad.
- Fotos: Episcopado de Costa Rica
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Desafíos urgentes que amenazan la convivencia
La carta pastoral encara de frente los desafíos del país y ofrece un diagnóstico amplio de los factores que debilitan la paz. Entre ellas, resalta la violencia en aumento, asociada en gran medida al narcotráfico, que ha generado cifras preocupantes de homicidios y ha sembrado temor en diversas comunidades. Mirando este escenario, los obispos alzan su voz: “¡Basta ya de muerte y dolor! ¡Basta ya de violencia homicida!”.
Entre los desafíos señalados también figura la crisis educativa, evidenciada en rezagos académicos, abandono escolar y la creciente vulnerabilidad de los jóvenes frente al crimen organizado. A esto se añaden factores estructurales como la pobreza, el desempleo y la informalidad laboral, que impactan con mayor intensidad a las regiones más rezagadas.
Asimismo, la carta aborda la realidad de sectores históricamente vulnerables —agricultores, pescadores, pueblos indígenas y migrantes— junto con la inquietud por la caída de la natalidad y las amenazas a la vida humana en todas sus etapas. En ese sentido, insisten en que “el Estado nace para defender la vida, la paz y la seguridad”, y alertan sobre decisiones que puedan poner en riesgo estos principios.
- Fotos: Episcopado de Costa Rica
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Llamado a la conversión social y al compromiso colectivo
Junto al diagnóstico, el documento impulsa un llamado a la conversión en los ámbitos personal, institucional y social. Los obispos reconocen las heridas dentro de la propia Iglesia, especialmente en casos de abuso, y piden perdón, subrayando la necesidad de una “verdadera conversión en la justicia” que restaure la confianza y la credibilidad.
De igual modo, señalan la creciente desconfianza hacia las instituciones públicas y el deterioro del diálogo social, atravesado por la confrontación y la corrupción. Frente a este panorama, plantean la necesidad de restablecer la ética en la función pública y de impulsar una cultura de encuentro orientada a soluciones compartidas.
En su parte final, la carta abre un horizonte de esperanza al reconocer en la fe del pueblo costarricense un signo alentador. Los obispos recuerdan que la paz tiene su origen en el corazón, pero debe hacerse visible en acciones que transformen la vida social. Así, el mensaje se presenta como una invitación a reconstruir el tejido social desde la dignidad humana, la justicia y la solidaridad, convencidos de que la paz es tarea de todos.
Costa-Rica-Carta Pastoral CECOR 2026
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